Presidente Juárez

 Presidente Juárez

Teodoro Barajas Rodríguez

Benito Juárez vive en la memoria colectiva de México como un gran adalid que supo sembrar respeto y reconocimiento para nuestro país. Su apotegma legado para siempre “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz” sintetiza el producto neto y genuino de la democracia como piedra de toque del pensamiento liberal.

Juárez fue quien consolidó la independencia nacional en medio de convulsiones y cataclismos dramáticos, luchó contra hombres baldados moralmente que ofrecieron nuestro país porque antepusieron sus intereses y de esa manera mostraron su naturaleza, la cual estuvo apartada del patriotismo.

Benito Juárez no es, creo yo, un santo laico como algunos lo catalogan, no fue un dios terrenal, fue un hombre de su tiempo que tuvo decisión, verticalidad y valentía. Su presidencia itinerante no desvió el rumbo de las mejores causas nacionales, fue él quien las condujo y libró de obstáculos. Actualmente la figura y legado de Benito Juárez es vigente, máxime que los actores políticos han erigido una gran torre de Babel en donde cada facción habla su propio idioma y los consensos se dificultan dibujando con ello crisis recurrentes de gobernabilidad que amenazan y disminuyen al estado de derecho. Desmesuras y fanatismo son elementos que están presentes, Benito Juárez respetó la libertad de expresión y la práctica de los cultos religiosos, ambas prerrogativas enunciadas en la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, conquistas del pensamiento y praxis liberal. La generación que le acompañó en su ruta y luchas fue brillante en extremo, seguramente la mejor de todos los tiempos hasta hoy. Benito Juárez fue un hombre de leyes, no fue un fanático antirreligioso, simplemente aplicó la norma que emanara del constituyente y fue un impulsor del estado laico.

Hay quienes en nombre de Benito Juárez sentencian, condenan e imponen a quienes son y piensan diferente, es paradójico que se diga combatir al fanatismo cuando lo que se utiliza son argumentaciones igual de extremas y plagadas de medias verdades, lo cual es lo opuesto a lo que el gran presidente nacido en Oaxaca expresó: El respeto al derecho ajeno es la paz.

Nunca será conveniente olvidar nuestra historia con sus próceres, aquellos que fueron los arquitectos de las instituciones mexicanas y diseñaron el estado de bienestar ahora amenazado por la multipliación de los grupos criminales que generan incertidumbre, pánico y exhiben la insuficiencia de las autoridades que de competentes solo tienen el nominativo.

Juárez soñó un país con oportunidades para todos y no el México que contiene submundos miserables, semillas de la desigualdad que generan un clima altamente peligroso. Juárez soñó un país en donde el estado de derecho fuera real y no otro en el que las leyes favorecen a los potentados y laceran a los marginados. Juárez soñó un país genuinamente de los mexicanos y no de la oligarquía en que los poderes fácticos se ensoberbecen y pisotean los ordenamientos jurídicos.

Benito Juárez vive, el olvido no existe para una gran figura, en todo caso pervive el compromiso de seguir su causa que es un elemento unitivo.

Isauro Gutierrez