Pensamiento juarista


Miguel Ángel Martínez Ruiz
El culto periodista, escritor y maestro, don Andrés Henestrosa, publicó en el año de 1964, para honrar la memoria de D. Benito Juárez García, una selección de pensamientos, transcritos de todos los documentos que tuvo a su alcance. Ahora que se han cumplido 203 años del natalicio del gran prohombre, resulta oportuno recordar algunos aspectos de su valioso ideario. Es posible observar que muchas de sus frases siguen teniendo una gran actualidad.
“El egoísta, lo mismo que el esclavo, no tiene patria ni honor. Amigo de su bien privado y ciego tributario de sus propias pasiones, no atiende al bien de los demás. Ve las leyes conculcadas, la inocencia perseguida, la libertad ultrajada por el más fiero despotismo; ve el suelo patrio profanado por la osada planta de un injusto invasor, y sin embargo, el insensato dice: nada me importa, yo no he de remediar al mundo; ve sacrificar a sus hermanos al furor de una cruel tiranía, con la misma indiferencia que la oveja mira al lobo que desola el rebaño.”
“Libre y para mí muy sagrado, el derecho de pensar.”
“El primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la ley; la felicidad común debe ser su norte, e iguales los hombres ante su presencia, como lo son ante la ley; sólo debe distinguir al mérito y a la virtud para recompensarlos; al vicio y al crimen para procurar su castigo.”
“El hombre que carece de lo preciso para alimentar a su familia, ve la instrucción de sus hijos como un bien muy remoto, o como un obstáculo para conseguir el sustento diario. En vez de destinarlos a la escuela, se sirve de ellos para el cuidado de la casa o para alquilar su débil trabajo personal, con que poder aliviar un tanto el peso de la miseria que lo agobia. Si ese hombre tuviera algunas comodidades; si su trabajo diario le produjera alguna utilidad, él cuidaría de que sus hijos se educasen y recibiesen una instrucción sólida en cualquiera de los ramos del saber humano. El deseo de saber y de ilustrarse es innato en el corazón del hombre. Quítensele las trabas que la miseria y el despotismo le imponen, y él se ilustrará naturalmente, aun cuando no se le dé una protección directa.”
“Hijo del pueblo, yo no lo olvidaré; por el contrario, sostendré sus derechos, cuidaré de que se ilustre, se engrandezca y se críe un porvenir, y que abandone la carrera del desorden, de los vicios y de la miseria, a que lo han conducido los hombres que sólo con sus palabras se dicen sus amigos y sus libertadores; pero que con sus hechos son sus más crueles tiranos.”
“Yo puedo condonar las ofensas personales que me hagan; pero no está en mi arbitrio permitir que se ultraje impunemente la dignidad del Gobierno, y que sea el escarnio y la befa de los malvados.”
“Es imposible moralmente hablando que la reacción triunfe.”
“La instrucción es la primera base de la prosperidad de un pueblo, a la vez que el medio más seguro de hacer imposible los abusos del poder.”
“Formar a la mujer con todas las recomendaciones que exige su necesaria y elevada misión es formar el germen fecundo de regeneración y mejora social. Por esto es, que su educación, jamás debe descuidarse.”
“La emisión de las ideas en la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar.”
“Lo más importante que contiene (el decreto), como verá usted es la independencia absoluta del poder civil y la libertad religiosa. Para mí estos puntos eran los capitales que debían conquistarse en esta revolución y si logramos el triunfo nos quedará la satisfacción de haber hecho un bien a mi país y a la humanidad.”
“Nada con la fuerza: todo con el derecho y la razón: se conseguirá la práctica de este principio con sólo respetar el derecho ajeno.”
“El patriotismo no debe medir el tamaño de los sacrificios, sino afrontarlos, con resignación.”
“Yo no reconozco otra fuente de poder más que la opinión pública.”
“El pueblo, única fuente pura del poder y de la autoridad.”
“El mundo entero aclamará nuestra honra, porque de verdad no es pequeño un pueblo que dividido y trabajado por largas y desastrosas guerras civiles, halla en sí mismo bastante virilidad para combatir dignamente contra el monarca más poderoso de la tierra; un pueblo que en esta situación de inmensa gravedad, mantiene incólume su derecho público, hace brillar la sabiduría en sus consejos, da pruebas insignes de magnanimidad y no consiente más ventaja a sus enemigos, que la de sus iniquidades en que no quiere parecérsele, porque sabe muy bien que en el siglo en que vivimos, ese camino es de deshonra y perdición, y que sólo hay gloria para aquellas naciones que, como México, defienden el derecho y la justicia.”
“Me da gusto que las muchachas bailen, lo que les hará más provecho que rezar y darse golpes de pecho.”
“Que el enemigo nos venza y nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza. Si la Francia, los Estados Unidos o cualquiera otra nación se apodera de algún punto de nuestro territorio, y por nuestra debilidad no podemos arrojarlo de él, dejemos siquiera vivo nuestro derecho para que las generaciones que nos sucedan lo recobren. Malo sería dejarnos desarmar por una fuerza superior; pero sería pésimo desarmar a nuestros hijos, privándoles de un buen derecho, que más valientes, más patriotas y más sufridos que nosotros lo harían valer y sabrían reivindicarlo algún día.”
“Lo cierto es que mis enemigos no tienen razón para serlo. Si algún mal causo a los traidores es por error de entendimiento y no por deliberada voluntad. No es mi fuerte la venganza.”
“Es singular esa gente de México: al que no la conozca y es fatuo, sus ovaciones y adulaciones lo embriagan, lo tiran y lo pierden, y si es débil, sus injurias y maldiciones, lo tiran y lo pierden también.”
“Los hijos de los ricos no se avienen con la vida miserable del pobre.”
“He visto el decreto que me consagra el Congreso de Colombia. Yo agradezco este favor, pero no me enorgullece porque conozco que no lo merezco, porque realmente nada he hecho que merezca tanto encomio; he procurado cumplir con mi deber y nada más.” (A propósito de que lo nombraron “Benemérito de América”)
“Todo lo que México no haga por sí mismo para ser libre, no debe esperar, ni conviene que espere que otros gobiernos u otras naciones lo hagan por él.”