Muerte e inmortalidad

 Muerte e inmortalidad

Ángel Alvarado Raya.

“Como una jornada bien empleada produce un dulce sueño,

así una vida bien usada causa una dulce muerte.”

Leonardo Da Vinci.

Biológicamente la muerte es la interrupción irreversible de la vida, la cual implica un cambio completo en el estado de un ser vivo, como lo es  la pérdida de sus características y funciones biológicas esenciales.

Fisiológicamente la muerte se produce a diversos niveles. La muerte somática es la que se refiere al organismo considerado como un todo. Generalmente es precedida por la de los órganos, células y partes de ellas, y se reconoce por la interrupción del latido cardiaco, la respiración, los movimientos, los reflejos y la actividad cerebral. El momento exacto de la muerte somática es difícil de determinar, ya que los síntomas de estados transitorios como el coma, desvanecimiento y estupor se parecen mucho a los signos de muerte.

En las sociedades occidentales, la muerte se ha considerado tradicionalmente como la separación del alma del cuerpo.

Muerte en griego thanatos, fue divinizada por los griegos y latinos, haciéndola hija de la noche y hermana del sueño, en compañía del cual habitaba en el infierno. Sin embargo ambos recorren la residencia de los mortales. El sueño marcha pacíficamente entre  los seres de la creación pero la muerte es despiadada y tiene el corazón de bronce, jamás suelta al desgraciado de quien logra apoderarse, y su nombre infunde el miedo y el espanto, aun entre los mismos dioses inmortales. Este siniestro sacrificador, revestido con su tétrica y negra vestidura, se pasea entre los mortales y con una guadaña en la mano, corta un bucle de cabellos a los moribundos y lo consagra al dios de los infiernos. Cuando se ofrecen sacrificios a los muertos absorbe con delicia la sangre de las víctimas. Algunas veces uno podía ofrecerse a los golpes de esta implacable divinidad, para salvar la vida de algún moribundo a quien amara.

Así la amante Alceste pudo rescatar la vida de su esposo Admete, a cambio de la suya: Apolo había obtenido de las parcas que su maestro Admete  no moriría, si el día en que le llegara la última hora había alguien que quisiera sacrificarse por él. Llegado el momento fatal y no habiendo nadie que quisiera sacrificarse, Alceste lo verificó. Entonces Proserpina conmovida de semejante prueba de amor la devolvió sobre la tierra. El nombre de esta divinidad nunca era pronunciado entre los dioses, a su vez los piadosos griegos guardaban igual silencio.

La poesía da a la muerte  un corazón de hierro, entrañas de bronce, alas negras, el hilo del que pende la cabeza de sus victimas y la guadaña, símbolo de la destrucción. Poco es lo que se sabe acerca del culto que le tributaban, y especialmente entre los helenos y los lacedemonios que la veneraban como una divinidad, colocando su estatua, según afirma Pausanias, junto a la del  sueño, su hermano. El mismo autor hace mención de una estatua de la noche que tenía entre sus brazos dos niños; el sueño y la muerte: el uno dormía profundamente, el otro fingía dormir.

Los romanos elevaron altares a la muerte, pero donde se le veneró más fue en Francia y en España, según refieren algunos antiguos escritores. Los griegos la solían representar bajo la figura de un niño con los pies torcidos, a quien acariciaba su madre, la noche. Algunas veces sus pies sin ser deformes se veían tan solamente cruzados; alegoría natural de sujeción en que se hayan los cuerpos en la sepultura.

Horacio le da unas alas negras y la supone armada de una red, con la cual envuelve la cabeza de sus víctimas.

En algunos monumentos antiguos se le encuentra representada con un rostro pálido y demacrado, los ojos cerrados, cubierta la cabeza con velo, y teniendo una guadaña en la mano.

Los etruscos la representaban bajo un aspecto terrible, unas veces con la cabeza cubierta de serpientes y otras con la de un monstruo fabuloso llamado Voltar, que tenía la figura de lobo rabioso.

Entre los purpechas existen dos días donde el ser terrenal convive con el ser espiritual, estos días son el 1º de Noviembre que está dedicado a todos los santos  y el 2del mismo mes, dedicado a la memoria de los fieles difuntos. Para el historiador, antropólogo y maestro Blas Ramírez Vidales señala que para entender el significado de los rituales de las conmemoraciones de la noche de muertos (Jimbankua) hay que empezar por ver ¿qué es la muerte entre los purhépechas?, ya que en vez de ser un acontecimiento fúnebre o de una profundidad trágica, como se toma en otras culturas en la región de la sierra, la muerte se festeja como parte de la vida, es una fiesta. Porque para el purhépecha, antes de la llegada de los españoles, no existía el concepto del infierno.

Su universo estaba dividido en tres partes: el cielo, la tierra y el mundo de los muertos, localizado bajo la tierra. Para ellos dicho mundo era similar al paraíso o cielo cristiano, era como ir a un campo, a un lugar de alegría, de felicidad. Fueron los evangelizadores quienes inculcaron, al inicio del siglo XVI, la creencia del cielo y el temor al infierno. Sin embargo, también intuyeron que no había que chocar con las costumbres y modos culturales de los nativos y que era necesario empalmarlas con la europea, produciéndose de esa manera el sincretismo que se vive día a día en esta región, donde los que han fallecido son venerados y recordados con alegría, ante la convicción que se tiene de queson felices donde sus almas encuentren.

La creencia entre los purhepéchas de que la muerte es sólo un paso hacia otro nivel, lesmerece igualmente una celebración. Tanto el primero como el dos de noviembre, se preparan platillos especiales para compartirlos con los que llegan a acompañar a los familiares en el segundo velorio, ésta vez sin el cuerpo del fallecido.

Estos alimentos serán los mismos que pondrán en las ofrendas, además de la calabaza en dulce, chayotes, duraznos, guayabas, purembe y lo que le gustaba al difunto. Muchas opiniones concuerdan en que la fruta, la comida y la bebida, puesta en la ofrenda, amanece sin sabor para el día 3 de noviembre, ello por la sencilla razón de que fue arrancada la esencia de cada alimento y solo se queda en este plano terrenal la materiade dicho convite.

Casi todos los iniciados han consagrado alguna parte de la instrucción de sus grados a la muerte y entre sus símbolos ha encontrado numerosas representaciones y alegorías, que cuando menos, inducen al alma del iniciado a meditar profundamente sobre su destino, y a deducir provechosas lecciones que contribuyen poderosamente a modificar sus pasiones.

El pórtico de los templos, designa, entre otras, la entrada de la cámara  de la vida, es decir, la línea que separa el tiempo que acaba del tiempo que principia, la muerte de la vida, las tinieblas de la luz.

Entre la fraternidad de los canteros, en el grado de maestro la muerte estaba alegorizada en el asesinato de Hiram Abif (constructor del templo de Salomón), quien daba la noción de que la muerte no era una cosa tan terrible como muchos así lo creían. El hombre pasaba de la vida a la muerte de la misma manera que pasaba de la nada a la existencia. El último suspiro no era más que la cesación del fin de la vida y el paso a la inmortalidad.

PERO EL HOMBRE ES MORTAL ¿QUÉ PASA CON ÉL AL MORIR SU CUERPO? (Materia + Espíritu)

El cuerpo está formado por moléculas de CHON, –Carbono, Hidrogeno, Oxigeno y Nitrógeno. En su origen ellas formaron células, cuya aptitud era dominar el entorno: Hace 3,000 millones de años éramos microorganismos esparcidos pon el mar. Un real paraíso donde un día esos microorganismos aprendieron a usar la energía solar, la verdadera manzana de la sabiduría.

Hace 500 mil años aparecieron los primeros peces. Y hace sólo 100 mil años apareció el hombre, un joven recién llegado a la vida cósmica. Y el cuerpo de ese hombre, al morir, se transforma y la materia de sus células pasa a formar parte del gran proceso de constante evolución que sufre la materia. No desaparece. De esta materia estamos formados. Si el hombre es materia más espíritu, y la materia subsiste, el espíritu tampoco puede desaparecer, porque debe guardarse el equilibrio.

Por lo tanto sus posibilidades de individualizarse, de poseer una individualidad, una singularidad, son infinitas, porque al no ocupar ningún lugar en el espacio, coexisten con todas las demás. En consecuencia, también el espíritu que estas partículas de fuerza componen, es individual y único.

Según el ocultismo de los siete principios que forman al hombre, al morir pierde el cuerpo físico y mientras dura el funcionamiento del cuerpo vital para producir la visión post-mortem de los hechos que constituyen la experiencia terrenal, se pasa como máximo tres días y medio. Entonces se disgrega el cuerpo vital y el hombre pasa al plano astral quedando formado por cinco principios, habiéndose llevado consigo el átomo simiente material que estaba alojado en el ventrículo izquierdo del corazón, y el átomo vital que estaba alojado en la glándula pineal.

En el plano astral o cuerpo de deseos sigue viviendo y tomando experiencia, hasta que se desintegre este cuerpo, llevándose el Ego superior cuatro principios y además el Átomo simiente material, el Átomo vital y el Átomo astral o simiente del cuerpo de los deseos. Sigue viviendo en el plano mental concreto y verifica la misma evolución y al desaparecer éste se lleva el Átomo simiente mental concreto y queda el Ego superior  revestido de la mente abstracta  o espíritu humano, con el espíritu de la vida y el espíritu divino, con sus átomos simientes que guardan las experiencias anteriores, para volver a tomar forma humana, cuando haya terminado en el plano mental superior de formar al arquetipo que le servirá de modelo en su próxima encarnación, o si ya no tiene Karma y posee todas las virtudes y la sabiduría, pasa a planos superiores. Se llama el tercer principio del hombre, comenzando por el físico. Es el cuerpo de deseos. Es material muy sutil. Se pierde algún tiempo después de la muerte. Se ha confundido con alma o espíritu, este es vibración o mente divina e inmortal

Mi propuesta, es la de aceptar que el espíritu de cada hombre es imperecedero y subsiste en el espacio y en el tiempo eternamente; Me satisface la conclusión básica de la permanencia del espíritu, y la de que la vida del hombre es un largo camino de perfección, en el que todo lo que haga para enriquecer ese espíritu le agregará fuerza y brillo en su existencia eterna. Con esta seguridad y la paz que ella me brinda; Con la fe de formar parte de un todo maravilloso, equilibrado, luminoso y perfecto como el Espíritu Divino, concluyo mi artículo, que espero aporte material a nuestras meditaciones sobre la vida y la muerte.

Enciclopedia metódica Larouse. Tomo III

Cosmos e inmortalidad. Del M\M\José Schlosser PME-mail: schloser@netvision.net.il

Isauro Gutierrez