Los economistas de la educación

 Los economistas de la educación

Miguel Angel Martínez Ruiz

Me propongo, dentro de la brevedad permitida en trabajos de esta índole, exponer algunos juicios sobre los llamados “economistas de la educación” y el impacto que han tenido en los sistemas educativos contemporáneos.

A partir de la década de los años 50′, varios economistas enfocaron su atención sobre las relaciones existentes entre educación y productividad, educación y desarrollo económico, educación y distribución de la renta, educación y desempleo; pero fundamentalmente les preocupa el análisis del binomio inversión (gastos en el renglón educativo)-beneficio social.

En 1957, Robert Solow inició la formulación de una teoría para esclarecer el supuesto de que “a mayor inversión en educación, mayores incrementos en la productividad, mayor volumen de ingresos y, por tanto, un efectivo crecimiento económico”.

Este primer intento por concebir la educación como el núcleo de toda la dinámica social, quedó anulado al descubrirse la existencia de un conjunto de aspectos no cuantificables que fueron abarcados en la denominación de “factor residual”.

Durante los años comprendidos entre 1959 y 1961, Theodore W. Shultz realizó múltiples estudios que lo llevaron a desarrollar la teoría del capital humano (Investment in Human Capital), cuya idea original el propio autor expresa: “Aunque es obvio que la gente adquiere cualidades y conocimientos útiles, no parece tan obvio que esas adquisiciones son una forma de capital, el cual es producto de una inversión deliberada que se ha desarrollado en las sociedades occidentales a una tasa mucho mayor que el capital físico y su crecimiento puede ser la característica fundamental del sistema económico”.

“Se ha comprobado que los incrementos del producto interno bruto han sido mayoría, comparados con los gastos por concepto de tierras, horas-hombre y capital físico rentable. La inversión en capital humano es probablemente la mejor explicación del crecimiento nacional”.

En 1962, Deninson realizó un esfuerzo significativo para explicar el factor residual a través de algunas estimaciones referidas a la economía de los Estados Unidos.

“La teoría del capital humano proporciona fundamentalmente una base lógica para la expansión masiva de la educación en los países en vías de desarrollo: Si los gastos de educación contribuyeron al crecimiento económico -han argumentado los planificadores educativos-, el gobierno podrá satisfacer las demandas educativas de su población mientras que, simultáneamente, la oferta educativa contribuirá al crecimiento material de la economía”.

Siguiendo esta misma dirección, Frederick Harbison y Charles Meyer (1964) subrayaron una correlación entre la educación secundaria y superior per cápita y el ingreso per cápita.

Martín Carnoy  y Hanoch (1967), estudiaron los casos de México y los Estados Unidos, respectivamente, llegando a la conclusión de que el ingreso individual guarda una estrecha relación con los años de escolaridad, sexo y otras variables.

En esto coinciden Blau, Duncan, Fetherman y Dundan, quienes utilizaron diversos y muy sofisticados estudios estadísticos.

Posteriormente, los sociólogos  Blau y Duncan (1967), así como los economistas Grilinches y Mason (1967) y Hause (1972) y Eckaus (1973) en los Estados Unidos, y Thies y Carnoy en Kenia, demostraron el papel que juega la educación y el empleo en las percepciones económicas de las personas.

Psacharapoulos (1977) resume en un trabajo que el retorno económico de la inversión en capital humano (medido por las direcciones de ingresos) es más elevado en los países en vías de desarrollo que en los industrializados.

El concepto de capital humano como fundamento de la teoría correspondiente, se sustenta en los siguientes supuestos:

A.- “Los recursos incorporados a la educación son inversiones en la adquisición de una futura corriente de renta, considerada desde un punto de vista individual o colectivo” (Bowman, 1966, 94).

B.- Tanto el incremento de la renta nacional como el del salario real del trabajador, pueden ser en buena parte explicados como un rendimiento de la inversión realizada en capital humano. “El aumento resultante de los ingresos, es el rendimiento de la inversión” (Shultz, 1961, 23).

C.- Las diferencias en la retribución monetaria se corresponden estrechamente con las diferencias existentes en el grado de educación del individuo. Esto implica que el nivel de ingresos varía en función del nivel de escolaridad que cada persona posee.

D.- La superioridad productiva en el desarrollo económico de los países técnicamente avanzados, se explica por el nivel de conocimientos y de habilidades de los trabajadores, es decir por el constante crecimiento de capital humano por trabajador. Como dijera Johnson, “el desarrollo económico depende esencialmente de la creación de una fuerza de trabajo equipada con la competencia técnica necesaria exigida por la producción industrial moderna”.

E.- Entre el equipo y la tecnología moderna, el capital social aportado y una fuerza de trabajo competente, se establece una relación de complementariedad integradora que conduce a considerar como socios iguales en una empresa, al capital y al trabajo.

F.- El estudiante -o en todo caso su familia- toman una “decisión racional” respecto del uso de su tiempo para adquirir educación adicional, “de la misma forma que si estuviesen tomando una decisión racional de inversión, a la vista de unos rendimientos físicos y monetarios”. (Blaug, 1965, 200).

G.- La educación no solamente es una inversión, sino también un objeto de consumo, en la medida en que es un “bien público” que satisface un “deseo social” y cuyos beneficios son en gran parte personales y divisibles.

En contraposición a los econometristas (economistas de la educación) del capital humano, la corriente llamada de los “economistas radicales”, representada principalmente por Samuel Bowels y Herbert Gintis (1968), afirma que “la clase obrera inferior fue relegada al dividirse el mercado de trabajo hacia 1879 en oligopólico y de competencia. Se convirtió esa capa inferior en una clase amorfa (Klasse-an-sich). Es menester que adquiera conciencia de clase (Klasse fur sich).

Herbert Gintis agrega una faceta que no había sido tomada en cuenta: la psicológica. El considera que la escuela no prepara al individuo para el trabajo desde el punto de vista cognoscitivo. En cambio, sí le desarrolla actitudes de subordinación, disciplina, represión del sentimiento, premiación exógena. Todo esto muy estimado por los empresarios.

Es las amplias investigaciones de estos autores hay la intención de reconstruir el verdadero papel de la educación al considerar que “sólo un análisis crítico de los fundamentos del orden social capitalista podría conducir a una explicación satisfactoria del verdadero papel que desempeña el sistema educativo en la actualidad” y no solamente rechazó la concepción del capital humano (hecho que ya se había dado desde 1961 en autores como Shaffer, Balogh, Stresten y Vaizey), sino que propone que el sistema educativo cumplía una función múltiple y polivalente, negando la idea de que la educación tuviera una correlación directa con los ingresos, el status ocupacional y la movilidad económica.

A grandes rasgos, los economistas radicales llegaron a las siguientes conclusiones:

1.- Tanto la desigualdad económica y educativa, como los obstáculos al desarrollo humano están determinados por las relaciones de propiedad y de poder que definen al sistema capitalista.

2.- El sistema educativo por sí mismo no aumenta ni disminuye el carácter global de la desigualdad económica, sino más bien perpetúa las relaciones económicas, tal como éstas ya se presentan. En este sentido es que la escuela fomenta un desarrollo personal que armonice con las relaciones de dominio y subordinación de la estructura económica.

3.- El mundo escolar representa en pequeño, al conjunto de la sociedad global, en el sentido de que existe una estrecha correspondencia entre las relaciones sociales que norman la interacción personal en los puestos de trabajo y las relaciones sociales del sistema educativo, (poder, autoridad, etc.).

4.- Si bien es un hecho que el sistema educativo contribuye a justificar la desigualdad económica y social, también es un hecho que la educación ha promovido el desarrollo de una “conciencia igualitaria sumamente politizada”. En este sentido es importante señalar que la naturaleza contradictoria del sistema escolar ha dado como resultado tipos de individuos adaptados y dóciles al sistema, pero también ha producido rebeldes y desadaptados que en ocasiones persiguen fines opuestos a los del capital.

5.- El crecimiento del sistema educativo ha obedecido a las necesidades del capital y a la expansión laboral del sistema, pero también como consecuencia, de las luchas económicas y políticas que ha acompañado a la expansión de la economía capitalista.

Finalmente, los economistas radicales proponen la reforma total de las relaciones económicas capitalistas y el establecimiento del orden socialista.

Conclusiones:

1. La teoría del capital humano no es de ninguna manera un planteamiento completo y acabado sobre la problemática educativa.

2. Dicha teoría fue solamente el motivo para que muchos sociólogos y economistas hicieran valiosas aportaciones que vinieron a enriquecer el conocimiento de los fenómenos que se dan en la estructura social, particularmente referido a las relaciones entre escolaridad, mercado de trabajo y producción.

3. Es incuestionable que los economistas de la educación marcan el inicio de una nueva etapa en el desarrollo de los sistemas educativos y, por consiguiente, en el progreso de las sociedades, ya que sus aportaciones llamaron la atención de los estudiosos en materia de economía y educación.

4. Muchos de los puntos de vista sustentados por la teoría del capital humano han afectado la política educativa de nuestro país, y esto se puede advertir fácilmente en algunos planes elaborados por la SEP.

5. Además de la teoría que nos ha ocupado, existen otras que abordan los mismosproblemas. Por ejemplo, la teoría de la segmentación, las teorías dualistas, la teoría marxista, etc.

Isauro Gutierrez