Los Criterios para el Multiculturalismo de Luis Villoro


Mtro. José Roberto Gómez Ayala.
En la labor de construir una sociedad mejor, Luis Villoro, encuentra un reto: el domino de una cultura pretendidamente universal sobre las demás culturas que habitan el planeta tierra, esta cultura primero por un mandato divino y después por una razón, extiende su dominio sobre las demás culturas erradicando poco a poco a cada una de ellas, labor que sigue su marcha hoy en día. Por esa razón en sus Retos de la Sociedad por Venir parte de las reflexiones sobre las condiciones para postular una multiculturalidad, en donde se plantea como hecho la pluralidad simultánea y sucesiva de culturas en la historia.
Señalando como aspectos generales de toda cultura el expresar, dar sentido, integrar a una comunidad y determinar los medios de adecuados para lograr sus fines, el autor propone que para identificar a una cultura es necesario el análisis de sus funciones singulares, este ejercicio exigirá conocer como una cultura cumple sus condiciones generales en cada caso, cuáles son sus modos de expresión, sus fines y valores de elección.
Solo una vez que se puede identificar con claridad una cultura, el primer del método de una teoría de la interculturalidad, es posible comprenderla, sin someter a juicios valorativos sus características; ninguna cultura es del todo detestable tampoco del todo loable, esto implica poner en cuestión todo prejuicio que se pueda tener respecto a una visión de cultura. Luego entonces será necesario considerar la cultura en dos dimensiones, una del poder y otra de valor.
Una cultura expresa su dimensión de valor en la forma en que expresa actos para cumplir sus necesidades y su dimensión de poder en la agrupación para dominar y transformar la naturaleza y para defenderse de otro grupo, algunas culturas dan más importancia a la dimensión de poder algunas más importancia a la dimensión de cultura, algunas intentan mediar estas dos dimensiones, la condición de una cultura es ejercer formas de poder y como tal no hay poder que no se exprese en determinadas formas de valor.
Webber construye una definición de poder, en su Economia y Politica, definiéndolo como: “la probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aun en contra de toda resistencia y de toda posibilidad”, Nietzsche veía una voluntad de poder la esencia misma por la existencia, esa amor al poder por el poder mismo , por la posibilidad de ver como tu entorno se modifica por una voluntad determinada.
Si bien el ejercicio del poder es fundamental para que una cultura se constituya, este ejercicio provoca que la cultura se exprese en su otra dimensión la de los valores, morales respecto al comportamiento, estéticos respecto a las expresiones artísticas y religiosos en si dimensión con lo sagrado, una sociedad se desarrolla en las relaciones de poder con en la realización de valores opuestos, incluso contra el poder.
A la compresión sucede la valoración, ejercicio que requiere de una previa suposición de la cultura a valorar, el juicio tendría que ir dirigido hacia la medida en que cumple las funciones generales de una cultura, siendo en principio más aceptables determinadas culturas para un fin y otras culturas para otro fin, unas podrían mostrarse más eficaces otras menos.
Ante la pregunta de si son equiparables todas las culturas Villoro afirma que dentro de un paradigma pluricultural ninguna cultura puede servir como modelo de cultura universal para juzgas a las demás culturas, situación que lleva a concluir que se deberá considerar del mismo valor todas las culturas para poder hacer la equiparación entre varias instancias.
La relación entre culturas puede oscilar entre dos extremos el relativismo y el universalismo, el primero de estos extremos nos permite rechazar la pretensión de la cultura occidental como modelo de razón universal y levantar una barrera contra la inmolación de las culturas en pro de una sola, sin embargo un relativismo absoluto nos presente el problema de la igual validez de todas las culturas, por lo que lógicamente sería necesario aceptar a culturas intolerantes, discriminadora y dominante, sería necesario en este caso afirmar como valor universal y no relativo la libertad sobre la dominación, situación por la cual Villoro propone la creación de valores transculturales.
Si el reclamo del reconocimiento de semejanza de valor entre las culturas se fundara en la comprensión y el dialogo mutuo intercultural estaría ignorando siglos de historia donde una pretendida cultura hegemónica que se ha erguido en base a dominación y violencia, la libertad de cada cultura de determinar sus fines y el valor insustituible de las diferentes identidades culturales se formara en torno a la lucha de las culturas no occidentales por sobrevivir.
Un método para emitir juicios sobre una cultura podría ser la comprensión de culturas singulares estableciendo analogías y similitudes entre ellas, unas coinciden en determinados rasgos otras difieren, de hecho es mejor la comprensión del entorno que se da al generar semejanzas por parte de una cultura, siguiendo la vía negativa de este ejercicio, es posible postular criticas respecto a la cultura occidental lo que Charles Taylor denomino el “Desencanto de la modernidad”, en primer lugar tendríamos el individualismo, el cual ha llevado a esta cultura a dejar en segundo término los valores colectivos y no encontrar sentido en la solidaridad con otros hombres y con el todo del universo; la segunda característica de la cultura occidental es el uso de una razón instrumental , con el uso privilegiado de la ciencia y la tecnología que nos han librado de la sombras de la ignorancia pero ha sido en pro de la eficacia y no de la libertad; el último aspecto a criticar de esta cultura seria el atomismo de su realidad social-política, en el que se genera una extrema división de clases que se traduce en los que participan dentro del sistema y los que son excluidos de éste.
Esos puntos críticos de la cultura occidental pueden ser comparados con los valores y las formas de poder desarrolladas en las comunidades originarias de la américa, en la que las determinaciones de poder tenían una conexión más grande con ese gran todo universal, y que en la actualidad se ha visto forzado a vivir en condiciones deplorables aunque aun arrastrando algunas de sus costumbres milenarias, otro ejemplo es la cultura de oriente en su caso particular la hinduista que propone un desapego a la dominación, la libertad frente al egoísmo así como un vínculo más cercano con lo religioso.
Sin embargo, el método de comparación entre culturas no presenta algo consistente ya que solo genera conclusiones vagas sujetas a excepciones y contra ejemplo por lo que es necesario generar principios universales, por ser formales, que permitan valorar las culturas al generar normas sobre las condiciones que deberá tener una cultura para cumplir sus funciones como sociedad.
Estos criterios formales bajo los cuales podemos señalar el valor de una cultura, serán la autonomía la autenticidad y la eficacia para cumplir sus fines, una cultura será más valiosa en torno cumple de manera más cabal estos criterios, así para evaluar una cultura debemos preguntarnos desde que enfoque la estamos evaluando, que aspectos consideramos más importantes, más valiosos y la respuesta depende de los criterios de valoración empleados.
El criterio de autenticidad hace referencia a la capacidad de la comunidad que integra dicha cultura de decidir sus fines los valores preferibles, los medios para cumplir esos fines y valores, así como para poder justificar sus creencias y sus formas de expresión, una sociedad pues considerarse libre en medida que pueda decidir sin sujeciones ajenas, la autonomía exige el reconocimiento del otro y de nuestra diferencia, la tolerancia, pero la tolerancia no solo sentido negativo como : aceptación de la coexistencia con el otro , sino en un sentido más empleo como preocupación por el porvenir de las demás culturas, la tolerancia implica reciprocidad.
La tolerancia es uno de los ejemplos del uso de valores universales que deberán usarse en una lógica transcultural, preferibles a los valores particulares de cada cultura, una ética pluricultural no podrá identificarse con los valores particulares de cada cultura, por lo tanto, no podría basarse en una doctrina de los derechos humanos atribuida a la cultura occidental, extremadamente particular, particularidad que es notoria con su comparación con culturas amerindias y orientales donde si bien se pueden encontrar elementos similares a los derechos humanos contiene elementos totalmente distintos, por ejemplo el concebir derechos no como una carga inherente a la existencia humana sino como una capacidad sujeta de obligaciones tanto con el ámbito social con su cosmos, no se merece tener derechos sin tener méritos para ellos la otra diferencia radical con los derechos humanos occidentales por parte de estas culturas es la supremacía, en muchos casos, de los derechos colectivos sobre los derechos individuales.
La no dominación que exige la autonomía podría determinarse como el primer criterio de multiculturalidad siendo el segundo la autenticidad, entendida como la expresión real de las disposiciones de los miembros de una comunidad, puesto que las actividades y deseos de los miembros de una comunidad tienden a satisfacer sus necesidades, una cultura realiza mejor sus funciones si responde a sus necesidades.
Se podría calificar a una cultura de auténtica cuando 1) sus manifestaciones internas son conscientes con sus deseos, actitudes y propósitos de sus miembros y 2) cuando adecua sus disposiciones a las necesidades que la comunidad produce
El ultimo criterio formal de la interculturalidad sería el de finalidad, en el cual se proyectarán todos los posibles fines a elegir y se seleccionaran los que den sentido a la vida personal y colectiva, al realizar esto último florecen ciertos valores, los fines de cada individuo lo orientan a la vida de cada individuo y lo integran a la sociedad. Una cultura cumple su función como cultura en la medida que enmarca fines y establece valores preferenciales.
El interculturalismo parte del hecho de una pluralidad de culturas simultaneas dentro del plano terrestre en el tiempo específico, siendo toda cultura eficaz, tiene poder sobre su medio y es susceptible de dominar a otros de esclavizarlo, esta es la dimensión del poder que coexiste junto con una dimensión de valor, en estas dos dimensiones entiende una cultura, una vez identificada una determinada cultura, es necesario comprenderla sin generar sin juicios axiológicos solamente una vez supuesta esta cultura es posible valorarla, este ejercicio de valoración podrá realizarse mediante una comparación que daría ejemplos y contra ejemplos, por lo que una cultura de la interculturalidad exige criterios universales sobre los cuales pueda valorarse la pluralidad de las culturas.