Libérrima. “Tres temas: fuerzas armadas, apostasía y violencia social”

 Libérrima. “Tres temas: fuerzas armadas, apostasía y violencia social”

Fernando López Alanís·

1.- Fuerzas Armadas. Ha logrado trascender a los medios, y por ende a la sociedad, que la molestia de los militares, desde el soldado de tropa hasta los generales, no sólo está presente desde que forzosamente fueron utilizados para formar la Guardia Nacional en febrero pasado, sino que aumenta cada vez más después de la desafortunada operación de Culiacán. Han cargado últimamente con desprestigio y vergüenza ante el mundo, ciertamente, pero, lo peor, ante sí mismos con el deshonor y con su dignidad muy lastimada.

 

La soledad

Y todo por cubrir el desacierto de sus mandos civiles. El Artículo 2 de la “Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos” dice textualmente: “Las misiones enunciadas, podrán realizarlas el Ejército y la Fuerza Aérea, por si o en forma conjunta con la Armada o con otras Dependencias de los Gobiernos Federal, Estatales o Municipales, todo, conforme lo ordene o lo apruebe el Presidente de la República, en ejercicio de sus facultades constitucionales.”

En otras palabras: en Culiacán el ejército mexicano sólo obedeció lo que tenía mandado, consciente de todos los riesgos; lo que nunca imaginó es que al fallar la pésima estrategia y la descordinación de la “forma conjunta”, le fuera ordenado, precisamente por el único que puede hacerlo, que se retirara.

Muchos mexicanos estamos viendo un “deterioro muy peligroso a la imagen del ejército mexicano”; porque además hemos sido testigos de la forma cómo ha sido insultado, atacado y hasta desarmado por delincuentes sin tener opción de respuesta, porque “los narcos (delincuentes máximos) también son pueblo y el presidente no reprime al pueblo” (25-08-2019).

Ciertamente, en el parecer de millones de mexicanos, desde los soldados de tropa hasta los generales tienen mil justificadas razones para estar molestos. ¿Y entonces, qué sigue…?

 

Iglesia italiana convertida en pizzería

Iglesia2.- Apostasía. ¿Sabía alguno de mis cuatro lectores y medio que existe en México una oficina para ayudar a tramitar oficialmente ser Apóstata de la religión Católica? Hay que hacer tres aclaraciones: A. Ser apóstata no significa ser ateo, sino simplemente que ya no se pertenece por propia y libre voluntad a esa iglesia; B. La iglesia Católica contempla en su Código de Derecho Canónico la figura de apostasía, que es diferente a la figura de excomunión: la primera es por propia voluntad de las personas, la segunda es una pena impuesta de acuerdo con ciertas condiciones legales. Así la apostasía no puede ser impedida por la iglesia Católica; como tampoco por la ley civil, pues B. El Artículo 24 Constitucional dice textualmente: “Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado.”

Si bien es cierto que existe un trámite legal, por medio del cual, y con base en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares, se le puede pedir, e incluso exigir a esa iglesia que borre todo registro personal de sus libros, también puede aplicar para abandonar esa religión, o cualquier otra.

Actualmente el Cristianismo en general, y el Catolicismo en particular, han perdido millones de membresías, sobre todo en Europa, donde muchas iglesias han sido acondicionadas como casas de cultura o bibliotecas, salas de concierto, y hasta como hoteles, y en Italia hay una transformada en taller mecánico.

El lugar donde últimamente se presentó un grupo de Mexicanos Católicos declarándose apóstatas es Zacatecas, cuyo obispo, Sigifredo Noriega Barceló, declaró que “como hijos de Dios tienen todo el derecho a decidir no creer en la fe de la Iglesia”. Así que tampoco hay un impedimento teológico.

En este caso, y ante las iglesias casi vacías, bien podría caber la pregunta de cuántos apóstatas reales hay del Catolicismo, muchos de los cuales simplemente manifiestan “no ser practicantes”. Este tema es, por lo menos, social y culturalmente interesante.

3.- Violencia Social. Actualmente la confrontación social entre nosotros tiene aspectos de intolerancia, intransigencia, fanatismo, sectarismo excluyente, todo con violencia a veces extrema, y hasta crueldad. De acuerdo con ciertas enseñanzas de la Historia Universal éstas son características de los pueblos, previas a movimientos sociales trascendentes. En nuestra propia Historia lo hemos vivido por los menos en la Revolución de Independencia y en la Guerra de Reforma.

 

¿Será sólo una caricatura…?

Pero ahora nadie ve para dónde apunta la trascendencia. Y esto se debe, según mi entender, a dos razones: una, el liderazgo actual del presidente López es el causante de esta confrontación, que lo llevó al poder y con ella se mantiene diariamente, provocando la consecuente oposición; y la otra es que no existen liderazgos que ofrezcan una alternativa, conforme a las leyes y la moral pública, para recomponer las relaciones interpersonales y sociales.

El insulto a falta de argumentos, la descalificación por carencia de pruebas, la burla que encubre la incapacidad de razonamiento, la manifiesta impotencia ideológica ante la objetividad, el descargo de desatinos actuales culpando a errores de cualquier pasado, son, lo mismo de un lado que del otro, las actitudes de sordera que imposibilitan cualquier diálogo.

A reserva de madurar la idea y de contar con más datos y mejores criterios de mi parte, invito a mis lectores a que visualicen conmigo la posibilidad de que ese liderazgo surja de entre los mexicanos adultos (menores de 50 años) y de que sean los jóvenes quienes una vez más abran y pavimenten el camino de la reconciliación, de la paz social, del progreso, y acaben de una vez por todas con los vicios todavía vigentes de la corrupción y de la impunidad, porque de todo eso depende la calidad de su futuro.

Isauro Gutierrez