La excomunión del Padre Hidalgo

 La excomunión del Padre Hidalgo

Ángel Alvarado Raya.

DÉCIMAS ESCRITAS POR DON MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA, EN LA PARED DE SU CELDA Y DEDICADAS A SUS CARCELEROS.

​​

“Ortega, tu crianza fina,

tu índole y estilo amable

siempre te harán apreciable

aún con gente peregrina.

Tiene protección divina

la piedad que has ejercido

con un pobre desvalido

que mañana va a morir,

y no puede retribuir

ningún favor recibido”.​​

“Melchor, tu buen corazón

ha anudado con pericia

lo que pide la justicia

y exige la compasión.

……………………………..

Das consuelo al desvalido

en cuanto te es permitido,

partes el postre con él

y agradecido Miguel

Te da las gracias rendido”.

Vida de Don Miguel Hidalgo:

Don Miguel Hidalgo nació en la hacienda de San Diego Corralejo, Pénjamo, Guanajuato.

La población criolla de la Nueva España sólo tenía como opciones, servir al rey en la milicia y el sacerdocio sin alcanzar las altas jerarquías porque éstas, incluidos los puestos políticos estaban reservados para los españoles peninsulares.

Por su agudeza mental, los compañeros de estudio de don Miguel Hidalgo le pusieron por apodo “El Zorro”.

A los 17 años de edad, don Miguel Hidalgo obtuvo el título de Bachiller en la Real y Pontificia Universidad de México.

El 19 de septiembre de 1778, don Miguel Hidalgo fue ungido sacerdote en Valladolid por el obispo de Michoacán, don Juan Ignacio de la Rocha.

Ordenado sacerdote, prestó sus servicios en varios curatos hasta que la muerte de su hermano Joaquín, sacerdote de Dolores, le llevó a hacerse cargo de dicho curato.

En los curatos donde estuvo adscrito, particularmente en Dolores, promovió algunas actividades agrícolas, industriales y culturales.

El padre Hidalgo impulsó el cultivo de la uva y la plantación de moreras, estas últimas con el fin de iniciar la cría del gusano de seda.

También estableció pequeñas fábricas de loza, de ladrillos y curtiduría de pieles que beneficiaban directamente a sus feligreses.

Hidalgo, lector incansable, se nutre con las lecturas de pensadores como La Fontaine, Moliére, Racine, Cicerón y Demóstenes, entre otros, lo que le permite adoptar una posición crítica sin que ello ponga en entredicho su fe católica.

El desarrollo de su capacidad crítica lo lleva a considerar a los estudios teológicos llevados a cabo en Francia, como de mayor nivel que los impartidos en España, aseveración nada grata a sus autoridades eclesiásticas.

Don Miguel Hidalgo fue rector de la Universidad Nicolaita de Valladolid, hoy Morelia.

El padre Hidalgo procreó cinco hijos: Agustina, Mariano Lino, María Josefa, Micaela y Joaquín, a quiénes reconoció como tales y nunca los negó ante sus superiores.

Además de don Miguel Hidalgo, en la conspiración de Querétaro participaron doña Josefa Ortiz de Domínguez, Allende y Aldama, entre otros.

Los sitios más importantes de la ruta seguida por Hidalgo durante su campaña militar fueron: Dolores, Atotonilco, San Miguel el Grande, Apaseo, Celaya, Salamanca, Irapuato, Silao, Guanajuato, Valladolid, Charo, donde lo alcanza Morelos para ponerse a sus órdenes y participar en el movimiento libertario, Indaparapeo, Zinapécuaro, Acámbaro, Ixtlahuaca, Toluca, Monte de las Cruces, Venta de Cuajimalpa, San Jerónimo Aculco, de nuevo Valladolid, Guanajuato, Guadalajara y Puente de Calderón.

En las norias de Acatita de Baján, Hidalgo es traicionado y hecho prisionero por Francisco Ignacio Elizondo.

Hidalgo, al igual que los otros caudillos insurgentes, fue trasladado a Monclova y posteriormente a Chihuahua, ciudad a la que llegó el 23 de abril de 1811, donde se le encarceló en el Hospital Real.

De inmediato comenzó el proceso en contra de don Miguel Hidalgo, que culminó, por parte de las autoridades eclesiásticas, con la degradación sacerdotal, la cual se llevó a cabo el 29 del mes de julio.

Por otra parte, el Padre de la Patria también fue sujeto a un consejo de guerra que lo condenó a muerte.

El Virrey ordenó que le rasparan las manos con ácido por haber sostenido los Santos Sacramentos con los cuales fueron ungidos al ordenarse en el seminario.

El 30 de julio de 1811, a las siete de la mañana, don Miguel Hidalgo recibió la noticia de que sería conducido al sitio de su ejecución.

Antes de partir al paredón, Hidalgo repartió unos dulces entre los integrantes del pelotón de fusilamiento y otorgó su perdón a quiénes lo fusilarían.

Don Miguel Hidalgo le pidió al pelotón de fusilamiento que para tener un blanco seguro dispararan sobre su mano derecha que pondría sobre el pecho.

Se negó tanto a venderse los ojos como a sentarse de espaldas al pelotón.

La primera descarga de fusilería atravesó su mano sin tocar el corazón. Para los verdugos no resultaba sencillo pasar por las armas a un cura y temían una represalia de dios

Una segunda descarga lo hizo rodar por el suelo, pero aún con vida, fue necesario darle tres tiros más para terminar con su existencia.

El cuerpo ensangrentado de don Miguel Hidalgo fue expuesto al público afuera de la prisión.

La cabeza del caudillo fue cercenada por un tarahumara, mediante una gratificación, y colocada en una jaula de hierro para trasladarla posteriormente a Guanajuato y colgarla, en uno de los ángulos de la Alhóndiga de Granaditas.

Cada uno de los otros tres ángulos de la Alhóndiga exhibían respectivamente, las cabezas de Allende, Aldama y Jiménez.

El cuerpo decapitado de don Miguel Hidalgo fue sepultado en la Tercera Orden de San Francisco, en la ciudad de Chihuahua.

En 1824, los restos del Padre de la Patria fueron traídos a la ciudad de México y depositados en la Catedral Metropolitana y más tarde, trasladados a la Columna de la Independencia, monumento conocido como El Ángel.

En 1863, Juárez a su paso por Dolores, rumbo al norte, decidió que la casa de Hidalgo se convirtiera en museo histórico en el cual aún pueden verse algunos árboles plantados por él.

Texto de la excomunión del Padre Hidalgo.

“Por la autoridad de Dios Todopoderoso, el Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de los santos cánones, y de la inmaculada Virgen María madre y nodriza de nuestro Salvador, y de las vírgenes celestiales, ángeles, arcángeles, tronos, dominios, papas, querubines y serafines, y de todos los santos patriarcas y profetas; y de los apóstoles y evangelistas; y de los santos inocentes, quienes a la vista del Santo Cordero se encuentran dignos de cantar la nueva canción, y de los santos mártires y de los santos confesores; y de las vírgenes y de los santos y elegidos de Dios, lo excomulgamos, anatemizamos y lo secuestramos de los umbrales de la Iglesia del Dios omnipotente, para que pueda ser atormentado por eternos y tremendos sufrimientos, juntamente con Satán y Abrirán, y aquellos que dicen al Señor ¡apártate de nosotros porque no deseamos ninguno de tus caminos! Y así como el fuego del camino es extinguido por el agua, que sea la luz extinguida en él para siempre.

Que el Hijo, quien sufrió por nosotros, lo maldiga. Que el Espíritu Santo, que nos fue dado en nuestro bautismo, lo maldiga. Que la Santa Cruz a la cual ascendió Cristo por nuestra salvación, triunfante de sus amigos, lo maldiga. Que la Santa y eterna Virgen María madre de Dios lo maldiga.

Que todos los ángeles y arcángeles, principados y potestades, y todos los ejércitos celestiales lo maldigan. Que San Juan el Precursor, y San Pedro y San Pablo y San Juan el Bautista, y San Andrés y todos los demás apóstoles de Cristo juntamente lo maldigan. Ojalá que el resto de sus discípulos y los cuatro evangelistas quienes por sus predicaciones convirtieron al mundo universal; y ojalá que la santa compañía de mártires y confesores, quienes por sus santas obras se han encontrado agradables al Dios Todopoderoso lo maldigan..

Ojalá que todos los santos desde el principio del mundo y todas las edades quienes se hallan ser amados de Dios, le condenen; y ojalá que los cielos y la tierra y todas las cosas que hay en ellos le condenen.

Que sea condenado en donde quiera que esté en la casa o en el campo; en los caminos o en las veredas; en las selvas o en agua, o aún en la Iglesia. Que sea maldito en el vivir y en el morir; en el comer y en el beber; en el ayuno o en la sed; en el dormitar y en el dormir; en la vigilia o andando; mingiendo o cancando, y en todas las sangrías.

Que sea maldito interior y exteriormente. Que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes, en frente y oídos, en sus cejas y mejillas, en sus quijadas y narices, en sus dientes, en sus labios y garganta; hombros y muñecas; en sus brazos, manos y dedos. Que sea condenado en sus venas, muslos, caderas, piernas, pies y uñas de los pies.

Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo.

Que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, no haya nada bueno en él.

Que el Hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga, y que el cielo, con todos los poderes que hay en él, se subleven contra él, lo maldigan y lo condenen. Amén. ¡Así sea! Amen”.

Estas maldiciones fueron pronunciadas por un cristiano; más que cristiano era un católico romano, y no solo católico romano, sino el que se titula Santo Padre, Vicario de Jesucristo y Ministro de Dios en la tierra.

El edicto fue firmado en Valladolid ( Morelia ), el 24 de Septiembre de 1810, Abad y Queipo lo mandó publicar en la iglesia catedral de Valladolid, así como en todas las parroquias del arzobispado. Bibliografía Gazeta extraordinaria de la Cd. de México Num. 112 del 28 de Septiembre de 1810. pp. 807-813

Respuesta del Padre Hidalgo:

A la excomunión y terribles anatemas lanzados contra don Miguel Hidalgo y Costilla por el obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo —nunca levantados por más que la iglesia asegura hoy día lo contrario— el Padre de la Patria respondió con firmeza y decisión:

“Los opresores no tienen armas ni gentes para obligarnos con la fuerza a seguir en la horrorosa esclavitud a que nos tenían condenados. ¿Pues qué recurso les quedaba? Valerse de toda especie de medios injustos, ilícitos y torpes que fuese, con tal que conduzcan a sostener su despotismo y la opresión de la América; abandonan hasta la última reliquia de honradez y hombría de bien, se prostituyen las autoridades más recomendables, FULMINAN EXCOMUNIONES QUE NADE MAS QUE ELLOS SABEN QUE NO TIENEN FUERZA ALGUNA: PROCURAN AMEDRENTAR A LOS INCAUTOS Y ATERRORIZAR A LOS IGNORANTES PARA QUE ESPANTADOS CON EL NOMBRE DEL ANATEMA, TEMAN DONDE NO HAY MOTIVO DE TEMER”.

“¿Quién creería, amados conciudadanos, que llegase hasta este punto el descaro de los gachupines? ¿Profanar las cosas más sagradas para asegurar su intolerable dominación?

¿Valerse de la misma religión santa para abatirla y destruirla? ¿Usar de excomuniones contra toda la gente de la Iglesia, fulminarlas sin que intervenga motivo de Religión?”.

ABRID LOS OJOS AMERICANOS, NO OS DEJEIS SEDUCIR DE NUESTROS ENEMIGOS; ELLOS NO SON CATÓLICOS SINO POR POLÍTICA; SU DIOS ES EL DINERO, Y LAS CONMINACIONES SÓLO TIENEN POR OBJETO LA OPRESIÓN.

¿Creíais acaso que no puede ser verdadero católico el que no esté sujeto al déspota español?

¿De dónde nos ha venido este nuevo dogma, éste nuevo artículo de fe? ABRID LOS OJOS, vuelvo a decir, meditad sobre vuestros verdaderos intereses; de éste precioso momento depende la felicidad o la infelicidad de vuestros hijos y de vuestra numerosa comunidad. Son ciertamente incalculables, amados conciudadanos míos, los males a que quedan expuestos, si no aprovecháis este momento feliz que la Divina Providencia os ha puesto en las manos; NO ESCUCHEIS LAS SEDUCTORAS VOCES DE NUESTROS ENEMIGOS QUE BAJO EL VELO DE LA RELIGIÓN Y DE LA AMISTAD OS QUIEREN HACER VICTIMA DE SU INSACIABLE CODICIA”.

Así respondió este hombre extraordinario a la Santa Inquisición y aún prisionero en Acatitla de Baján, en manos del terrible tribunal, mantuvo su actitud digna, aunque atado y a culatazos, le obligaron a arrodillarse para escuchar su sentencia de muerte y degradación sacerdotal.

Al alba del 30 de julio de 1811 se ejecutó la sentencia por una docena de soldados que le fusilaron. El cadáver de Hidalgo, en una silla colocada sobre una tarima fue expuesto al público a la derecha de la puerta principal del Colegio de la Compañía, hoy Palacio de Gobierno de Chihuahua, frente a la plaza. Al anochecer se le introdujo al edificio y tendido sobre unas tablas, llamaron a un indio tarahumara para que de un solo tajo le cortara la cabeza con un machete.

Tras una larga peregrinación por Chihuahua, Zacatecas, Lagos de Moreno, León y Guadalajara, para escarmiento de los insurgentes, la cabeza conservada en sal se colocó en un pica y permaneció durante muchos años en la alhóndiga de Granaditas, junto con las de Allende, Aldama y Jiménez, una en cada esquina, hasta que las retiró el pueblo en 1821.

Urge difundir la vida y obra de de tan importante prócer en preámbulo a las festividades de bicentenario de la independencia; para que en nuestro país nunca se vuelva a repetir actos tan vergonzosos en contra de los que nos legaron Libertad, Igualdad y fraternidad.

Fuentes de consulta:

http://www.tlahui.com/politic/politi00/politi10/mx10-17.htm

es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Hidalgo_y_Costilla

www.biografiasyvidas.com/biografia/h/hidalgo.htm

México ante dios. Francisco Martín Moreno. Ed. Alfaguara

lauracampos.wordpress.com/about/bicentenario-la-excomunion-de-hidalgo

Isauro Gutierrez