Juez, jurado y verdugo

 Juez, jurado y verdugo

Isauro Gutiérrez Hernandes

 

El que cree lo que le dicen y no investiga,

no merece ser llamado hombre,

sino una máquina que responde a los estímulos que recibe.

 

Las grandes guerras han iniciado por incidentes con aparentemente poca importancia.

La semana que acaba de concluir pudimos observar lo que ocurrió en la ciudad de México y las redes sociales, como siempre ocurre, se han convertido en juez, jurado y verdugo de los acontecimientos sin siquiera tener el panorama completo de las cosas.

Todo comenzó por la denuncia de una supuesta violación cometida por policías contra una menor de edad, hecho que hasta la fecha no ha sido debidamente comprobado, pero que desató la ira de organizaciones feministas.

Su reacción fue manifestarse de manera violenta con ataques a reporteros que sólo cumplían con su trabajo de informar.

Pero tampoco tenemos bien claro si esos ataques fueron o no orquestados con el único propósito de desvirtuar el movimiento. No lo sabemos y quizá no lo sepamos nunca, como tampoco sabemos en qué va a concluir la investigación acerca de la supuesta violación.

La mera denuncia, no significa culpabilidad automática, se requiere la comprobación de los hechos.

Ahora bien, no perdamos de vista el problema fundamental: la violencia con la que la sociedad reacciona ante cualquier estímulo, ya sea ésta física, verbal o escrita a través de las redes.

Algo malo nos ha pasado como sociedad, cuando hemos perdido la capacidad de análisis ante los fenómenos sociales.

La respuesta se encuentra en ese pequeño conglomerado conocido como la célula social por antonomasia: la familia. Desde ahí, estamos fallando en inculcar en nuestros los principios de respeto y ecuanimidad.

Isauro Gutierrez