José Rubén Romero

 José Rubén Romero

Miguel Ángel Martínez Ruiz

Como un homenaje al escritor michoacano en el 129 Aniversario de su natalicio, el 25 de septiembre de 1890.

Breves anotaciones biográficas

José Rubén Romero nació en Cotija de la Paz, Michoacán, el 25 de septiembre de 1890. Participó en el levantamiento revolucionario en favor de Madero, encabezado por don Salvador Escalante. Fue secretario particular del gobernador Miguel Silva. Al caer el régimen maderista, el gobernador designado por Victoriano Huerta, Jesús Garza González, lo mandó aprehender y estuvo a punto de ser fusilado. Huyó a la Ciudad de México y regresó a Tacámbaro en 1914, donde permaneció hasta 1917. El gobernador Ing. Pascual Ortiz Rubio lo designó su secretario particular y, poco tiempo después, su representante en la capital de la República. En 1920, el Ing. Ortiz Rubio pasó a ocupar el cargo de Secretario de Comunicaciones y nombró a Romero inspector general. El año siguiente, ingresó a la Secretaría de Relaciones Exteriores, fungió como jefe del Dpto. de publicidad y jefe del Dpto. Administrativo. El presidente Ortiz Rubio otorgó a Romero el puesto de Cónsul General en Barcelona, el año de 1930. A su regreso de España recibió el nombramiento de Juez del Registro Civil en la ciudad de México. Fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua en 1935. Volvió a Barcelona como Cónsul General ese mismo año. Fue Embajador de México en Brasil y en Cuba (1937-1939). Desempeñó el cargo de Rector de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (1943-1944). También fue consejero de la Presidencia de la República. En 1951, participó en la organización del Congreso de Academias de la Lengua que se realizó en México, del 23 de abril al 6 de mayo.

II

Bibliografía

En el periódico Iris aparecen sus primeros poemas: Fantasías (1908); Rimas bohemias (1912); Hojas marchitas (1912); La Musa heroica (1915); Cuentos rurales (1915); La Musa loca (1917); Alma heroica (1917); Sentimental (1919); Mis amigos, mis enemigos (1921); Tacámbaro (1922); Versos viejos (1930); Apuntes de un lugareño (1932); Desbandada (1934); El pueblo inocente (1934); Mi caballo, mi perro y mi rifle (1936); La vida Inútil de Pito Pérez (1938); Anticipación a la muerte (1939); Una vez fui rico (1942); Breve historia de mis libros (1942); Morelos (1942); Alusiones a la guerra (1943); Algunas cosillas de Pito Pérez que se me quedaron en el tintero (1945); Cómo leemos El Quijote (1947); Mis andanzas académicas (1950).

III

El hombre, su obra y su tiempo

La obra literaria de don José Rubén Romero es un fiel reflejo de sus propias vivencias, estructurada con elementos biográficos, psicológicos, anecdóticos, y alegóricos que discurren en un ritmo ágil y ameno. Desde las primeras páginas, sus novelas cautivan al lector, no tanto por el dominio de la técnica composicional sino más bien debido a sus grandes recursos expresivos, resultado de una singular capacidad creadora, que nos recuerda la frase: “El estilo es el hombre”. En efecto, la experiencia de José Rubén Romero durante el Porfiriato y en la Revolución, lo llevaron a desarrollar una personalísima visión del mundo y de la vida que proyecta en sus personajes y en las situaciones humanas que la existencia le plantea. De ahí que el realismo costumbrista característico en su producción literaria excepcionalmente derive hacia visiones imaginativas como ocurre en ANTICIPACION A LA MUERTE.

José Rubén Romero pertenece a ese grupo selecto de escritores inmersos en la realidad social de la Revolución Mexicana. Por eso, APUNTES DE UN LUGAREÑO y DESBANDADA, entre otras, constituyen ejemplos de vigor descriptivo y convicción estética, al narrar emotivamente lo que sus ojos vieron, las emociones que los sucesos desencadenaron en su corazón de hombre del pueblo, cuyo torrente cultural, límpido e inagotable, fue siempre la fuente de su creación novelística. Así, en LA VIDA INUTIL DE PITO PEREZ, el escritor logra llegar a la esencia del hombre del pueblo que se debate entre la alegría y el dolor, el odio y el amor, la fe y el escepticismo, amén de otras dicotomías que le dan a Pito Pérez un nimbo de cierta universalidad, pues acaso ¿no son análogos los problemas que afronta el hombre de Michoacán a los que tienen los hombres de otras latitudes del planeta?

Por encargo expreso de la Academia Mexicana de la Lengua y para celebrar el IV Centenario del Natalicio de Don Miguel de Cervantes Saavedra, José Rubén Romero escribió CÓMO LEEMOS EL QUIJOTE, ensayo en el que presenta las diversas ideas que nos produce la lectura de la obra cumbre de las letras españolas a través de nuestra vida.

Sería prolijo referirnos a toda la obra de tan ilustre escritor; razones de espacio nos lo impiden.

Isauro Gutierrez