El mito de la caverna


Jorge Rocha Trujillo
El Mito de la Caverna está mucho más cerca de ser una alegoría que un mito. Es la más célebre alegoría de la historia de la filosofía, junto con la alegoría del Carro Alado que aparece en Fedro. Se trata de una explicación metafórica, realizada por el filósofo griego Platón al principio del libro VII de La República. Nos narra sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento de la realidad y que no ha perdido vigencia, la podemos extrapolar a nuestra realidad actual. En ella Platón explica su teoría de cómo con cuatro tipos de conocimiento: el místico, el epistemológico, el educativo y el político, podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible, conocido a través de los sentidos; y el mundo inteligible, alcanzable mediante el uso la razón.
Platón describió su alegoría de la caverna así: Imaginar una especie de vivienda subterránea, en la cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde niños por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas, de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna ysin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al mundo, a la naturaleza. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.
Estos hombres encadenados no pueden considerar otra cosa como verdadera que las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados en tomar por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas, ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.
Continúa la narración contando cómo uno de estos hombres es liberado y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y completa ya que ésta es causa y fundamento de la primera que está compuesta sólo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, es obligado nuevamente a encaminarse hacia fuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior: ve así a más hombres y mujeres, árboles, lagos, astros, la noche, el día, etc. identificados con el mundo inteligible, fundamento de las anteriores realidades, para que a continuación vuelva a ser obligado a ver directamente “el Sol y lo que le es propio”, metáfora que encarna la idea del Bien.
La alegoría acaba al hacer entrar, de nuevo, al prisionero al interior de la caverna para que retome su lugar en ella y dando cuenta de cómo se reirían de él sus antiguos compañeros por su ascensión hacia el conocimiento. El motivo de la burla sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por el paso de la claridad del sol a la oscuridad de la cueva. El tiempo que tarda en acostumbrarse de nuevo a las tinieblas hace que lo observado en ese momento no sea exactamente lo que ven los prisioneros.
Nada más terminar la narración del mito nos cuenta Platón, por boca de Sócrates, a qué representa cada una de las imágenes que se exponen en él. Corresponde a las sombras y a los hombres que las producen el mundo que percibimos por los sentidos o Mundo Sensible; y la hoguera al Sol que todo lo ilumina y nos permite ver. La ascensión al exterior de la cueva figura el ascenso al Mundo Inteligible, mundo en el que se encuentra la Idea del Bien, representada por el Sol.
Lo que entiendo de la alegoría y extrapolándolo a nuestra actualidad:
Platón comienza describiendo una cueva en cuyo interior más profundo unos hombres permanecen encadenados desde su nacimiento. Esos hombres han sido obligados a contemplar la sucesión de sombras que desfila sobre el muro de la cueva. Al no conocer otra realidad más que dichas sombras,toman a éstas como lo único real que existe. En realidad Platón se vale de esta imagen para describir el estado en que se encuentran los ciudadanos que, habiendo sido educados por sofistas,sólo son capaces de conocer el mundo a través de imágenes. Esto equivale en nuestros días a que los sofistas son todos los políticos deshonestos, el duopolio televisivo, los bancos, un gran número de universidades privadas y ciertos profesores, que ejercen esta noble profesión más por la necesidad económica apremiante que a una verdadera vocación, y no se diga de los profesores universitarios, que ejercen la mayoría de ellos el incesto académico. Los sindicatos que han confundido su verdadera misión, solapando la mediocridad y la falta de compromiso para con su objeto esencial. En este rubro no pueden faltar las iglesias, sobre todo la católica, que hoy pelea lo terrenal como si el paraíso fuera este y no el que prometen. Las cadenas sobre la libertad de conciencia lucen fuertes, impiden ver la luz de la verdad.
Posteriormente Platón nos hace imaginar que uno de esos hombres se da cuenta de que algo raro pasa con las sombras proyectadas en el muro, que son sinuosas y este es el momento en el que se da cuenta que las imágenes que ve no pueden ser autenticas y se percata de que esta encadenado, o sea el temido despertar, lo cual no es fácil, puesto que el engaño es muy profundo y muchos no pueden soportar la cruda realidad y prefieren seguir en su engaño.
El siguiente punto que plantea Platón es el de romper las cadenas que le mantienen preso. Lo cual obviamente no es fácil, y esto podría representar fácilmente lo que hoy en día sería la costumbre de comprar ciertos productos, el estilo de vida materialista, el “american way of life”, que más bien debería ser el “american way of die”, ver ciertos programas insulsos de tv, seguir algunas tendencias, las comodidades de seguir viviendo de esta manera.
El tercer paso se plantea cómo sortear el muro que tenía en su espalda para ver de donde procedían las sombras que veía en la pared, lo que representa hoy en día la búsqueda de dónde viene esa falsa realidad a la que estamos acostumbrados. Al saltar el muro quedará cegado por la luz directa del fuego, representación de la asimilación de la cruda verdad.
La cuarta situación se plantea cuando este hombre, después de conseguir saltar el muro y recuperar la vista, podía ver por fin cómo las sombras eran producidas por objetos que otros hombres transportan y por el fuego que, tras ellos, las proyecta sobre el muro. Esta parte se corresponde con el segundo nivel de la línea dividida: el de los objetos físicos del mundo sensible, de los que sólo cabe, en términos de Platón, tener creencias. Platón veía a los portadores de los objetos como los representantes de sistemas educativos (paideia) que Platón rechazaba y a la que opuso la suya propia. Me refiero a la paideia tradicional que consistía en el aprendizaje de los versos de Homero y aquella otra que proponían los sofistas, consistente en el dominio de la retórica. Después de todo, y de acuerdo con Platón, los administradores de uno y otro modelo eran responsables de propagar una imagen falsa de la realidad, que era tomada por los ciudadanos de la decadente democracia ateniense como algo real. Hoy en día estos portadores representarían no solo al sistema educativo, sino también a los políticos, empresas fomentadoras del consumismo, los bancos, algunos movimientos religiosos y ciertas instituciones religiosas… etc.
En este punto Platón plantea cómo los portadores de los objetos ofrecen al hombre a unirse a ellos para controlar a sus compañeros, pero este por razones morales se niega, lo cual tampoco es fácil, porque el poder es muy tentador, y los «portadores» intentan eliminarle, como pudo ser en su día la iglesia católica con los científicos, los sabios y la quema de millones de libros, resumen del conocimiento humano, y hoy en día el poder político y económico, eliminando físicamente o ideológicamente a los que proponen un sistema de convivencia social en el que ganemos todos. Tras sortear a los portadores de los objetos con muchísima dificultad, comienza su cuesta arriba hacia la salida de la cueva.
La subida de la cueva no es fácil por su pendiente, esto hace referencia a que alcanzar elconocimiento no es tarea fácil. La siguiente cuestión plantea que, el hombre al salir de la cueva queda cegado por la luz del exterior y, pasará un tiempo hasta que pueda ver con claridad fuera de la caverna, esto hace referencia a que la verdad y el conocimiento, absoluto y completo, es cegador y es difícil de asimilar.
El último punto se plantea cuando el hombre se ve en el compromiso filosófico y en el deber moral de regresar a la caverna para ayudar a sus compañeros a salir de su engaño y conocer la realidad. En este último proceso tiene que descender por la caverna, volver a sortear a los portadores, sistema educativo, políticos, empresas, bancos, iglesias… etc. y hacer el esfuerzo de intentar hacer entender a sus compañeros su situación actual, lo cual no es tarea nada fácil, porque en su inmensa mayoría o no le creen, o no quieren asumir la realidad como es; tal es así que estos pueden incluso tratar de matar al hombre para que se calle, lo que nos lleva a considerar los magnicidios de los que han intentado hacer ver la luz a la humanidad. Revisamos a científicos de la edad media, muertos en la hoguera, a Gandhi, a Martin Luther King, los insurgentes de nuestra Independencia, los líderes sociales de la Revolución Mexicana y una larga lista de agravios a la humanidad llevados a cabo por los que les interesa que la población siga viviendo en la oscuridad.
En conclusión, para que alcancemos el conocimiento, la verdad y la libertad es necesario darnos cuenta del paradigma de engaño en que vivimos, liberarse de las costumbres que nos mantienen presos, superar la tentación del poder que ofrecen los manipuladores cuando haya asimilado la verdad. Conseguir esquivar a los manipuladores. Darnos cuenta de nuestra obligación de salvar al resto de la humanidad del engaño y, por último, conseguir convencer y enseñar a todo el mundo el engaño en el que estamos y que unidos podemos superar sin dificultades a los manipuladores y salir de la caverna para ser al fin libres, poseedores de la verdad y el conocimiento.
Referencias:
Diálogos. La República. Platón.