El matrimonio gay: “derecho” versus “segregación”

 El matrimonio gay: “derecho” versus “segregación”

Ángel Alvarado Raya.

El matrimonio es tratar de solucionar entre los dos, problemas que, nunca sehubieran solucionado al estar solo.”

El matrimonio entre personas del mismo sexo (también llamado matrimonio homosexual o matrimonio gay) es el reconocimiento social, cultural y jurídico que regula la relación y convivencia de dos personas del mismo sexo, con iguales requisitos y efectos que los existentes para los matrimonios entre personas de distinto sexo. El matrimonio entre personas del mismo sexo —en los países en que se ha aprobado hasta ahora— se ha establecido legalmente mediante la extensión de la institución ya existente del matrimonio, a aquellos formados por personas del mismo sexo. Se mantienen la naturaleza, los requisitos y los efectos que el ordenamiento jurídico venía reconociendo previamente a los matrimonios.

Junto a la institución del matrimonio, y como alternativa o, en ocasiones, superponiéndose a la regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo, existen instituciones civiles adicionales, muy diferentes en cada país y comunidad, con denominaciones distintas como “parejas de hecho” o “uniones civiles” (entre otras denominaciones); cada cual de una naturaleza y requisitos según la realidad social, histórica, sociológica, jurídica y, aun política, de cada sociedad. Estas instituciones son consideradas por los movimientos LGBT (siglas que designan colectivamente a las lesbianas, los gays, los bisexuales y las personas transgénero) como instituciones que en muchos casos son criticadas por fomentar la discriminación.

El apoyo al matrimonio homosexual liberalmente se basa en que se considera como un tema de derechos humanos universales, en preocupaciones de salud física y mental, igualdad bajo la ley, [ ] y el objetivo de normalizar las relaciones LGBT.

Por contra, la oposición al matrimonio homosexual surge de un rechazo al uso de la palabra “matrimonio” aplicado a parejas del mismo sexo, o de objeciones sobre el estatus legal y social del propio matrimonio aplicado a cualquier terminología. Otrosplanteamientos incluyen las consecuencias sociales directas e indirectas de los matrimonios entre personas del mismo sexo, preocupación ante la posibilidad de que las parejas homosexuales críen hijos; están los argumentos religiosos y de tradición. Muchos de los que apoyan el matrimonio homosexual atribuyen el rechazo a la homofobia o al heterosexismo y establecen comparaciones entre las prohibiciones al matrimonio homosexual y las antiguas prohibiciones al matrimonio interracial.

Historia

En la Europa clásica existen varios antecedentes históricos de matrimonios entre personas del mismo sexo. Algunas de las antiguas sociedades griegas y romanastoleraban, e incluso celebraban las relaciones entre personas del mismo sexo, como ejemplo tenemos la unión del Emperador Adriano con Antinoo, o dos uniones del Emperador Nerón, o la unión del Emperador Heliogábalo. El código teodosiano pasado en el año 342 también hacia referencias al matrimonio entre personas del mismo sexo.

En la Europa medieval, las relaciones homosexuales estaban mucho menos aceptadas que en el mundo clásico. Sin embargo, como el amor cortés que un caballero sentía por su señora, la amistad profunda y apasionada entre personas del mismo sexo era no sólo posible, sino celebrada. El amor en tales relaciones se ha asumido tradicionalmente como platónico; aunque los eruditos modernos cuestionan esta interpretación. En las ruinas de una iglesia Dominica en Estambul, en donde fueron encontrados los sepulcros de dos caballeros de la Cámara Real de Richard II: Sir William Neville y Sir John Clanvowe, quienes murieron en octubre de 1391. En ellos era posible apreciar a cada uno de sus escudos con insignias de armas idénticas, lado a lado, es decir, como una pareja casada. Así, el compañerismo y la unión formal, asociados a la unión, están presentes.

El historiador norteamericano John Boswell ha encontrado documentos que podrían indicar que la iglesia ortodoxa practicaba bodas entre hombres hasta la Alta Edad Media. Las uniones se hacían con el rito de adelphopoiesis, que significa en griego literalmente “hacer hermanos”. Otros historiadores no aceptan esta interpretación sexual del rito, y lo interpretan en cambio como una “adopción entre hermanos” o “hermanos de sangre”.

El historiador Alan Bray en su libro Friends insiste que estos sacramentos no tenían connotación sexual, pero en otro libro llamado Same Sex Unions & The Churches of Europe, Edouard de Santerre expone el punto de vista que los homosexuales de la época serían los primeros en suscribir a estos sacramentos, ya que era una forma de oficializar sus relaciones e incluso garantizar derechos de herencia.

En la China antigua, especialmente en la provincia meridional de Fujian, el sexo entre hombres era permitido de forma común, los hombres se unían a jóvenes en ceremonias grandiosas. Las uniones durarían un número limitado de años, al cabo de los cuales el más viejo ayudaría al más joven a elegir a una esposa y crear una familia.

Se tienen referencias sobre uniones homosexuales en Norteamérica. Por ejemplo, entre las sociedades americanas nativas se tomaron la forma de relaciones con personas de dos-espíritus. En ellas, un hombre de la tribu, que de joven demostraba características del género femenino, asumía las obligaciones de este género con todas sus responsabilidades. Este hombre era considerado parte de una tercera sexualidad, ni hombre, ni mujer y era tratado como esposa por el hombre en la tribu que elegía unirse a él, en una ceremonia similar a las uniones heterosexuales celebradas en estas tribus. Las personas dos-espíritus también eran respetadas como chamanes místicos. Con la expansión de las religiones monoteístas, el concepto matrimonial entre personas del mismo sexo desapareció en el siglo XIX y principios del siglo XX.

Las uniones homosexuales son muy antiguas, pero la generalización de un movimiento organizado con objetivo de buscar un reconocimiento legal surge a fines del siglo XX.

En los Estados Unidos, durante el siglo XIX, existía el reconocimiento a la unión de dos mujeres que hacían un acuerdo de cohabitación, designada como “Boston Marriage”; en el cual, sin embargo, las actividades sexuales probablemente no eran parte de la relación. En esta época no se conocen rastros de uniones entre personas del mismo sexo,según el concepto propio del siglo XIX y principios del XX, equiparables al matrimonio heterosexual de universal vigencia entonces en Occidente.

A partir del siglo XX, y especialmente tras la revolución sexual, la usual definición de matrimonio empezó a ser interpretada por algunos grupos sociales en su vertiente laica: como la suscripción a un contrato jurídico representante de la relación y convivencia de pareja, basada en el afecto y un proyecto de vida en común, ello cuando la pareja desea comunicar formalmente sus preferencias ante el resto de los miembros de su comunidad, adquiriendo los derechos y deberes pertinentes a la formulación jurídica vigente.

Bajo esa reconceptualización del matrimonio, la idea de la unión homosexual estable y encaja en la definición del siglo XX, en la cual los dos contratantes tienen iguales derechos y deberes.

Controversia

El matrimonio entre personas del mismo sexo otorga a los cónyuges, y a las familias que éstos forman, la igualdad plena de derechos y obligaciones a las que emanan del matrimonio convencional o entre personas de distinto sexo, con el objeto de permitir la constitución de uniones y familias homoparentales estables, y de eliminar toda forma de discriminación y prejuicio hacia los homosexuales.

El fundamento antidiscriminatorio es disputado por quienes consideran que la unión de un hombre y una mujer tiene una especificidad reproductiva de tal importancia que justifica reservar el concepto de la institución matrimonial para el tipo de unión heterosexual exclusivamente, aunque la institución matrimonial siga siendo aplicada para parejas heterosexuales pero estériles, por edad o condición.

Quienes abogan por la equiparación completa y en todos sus efectos del estatus de la pareja formada por dos mujeres o dos hombres, al de la pareja formada por un hombre y una mujer, hacen hincapié en las características comunes entre ambas, entre las que destacan: la convivencia y el afecto entre las partes; la existencia de un proyecto de vida en común; el deseo de la pareja de formalizar su estatus jurídico y de comunicarlo al resto de la sociedad; y, la importancia de proteger a cada miembro de la pareja y a sus hijos en caso de separación o de disolución del matrimonio por divorcio o muerte.

La Iglesia Católica, en tanto, se basa en las diferencias entre ambas parejas, entre las que señalan la imposibilidad biológica de los cónyuges tengan una descendencia biológica común; El niño también se vería afectado por la ausencia del padre o madre de los matrimonios convencionales, por divorcio, abandono de hogar, malos tratos e infidelidad, y, por último, el consenso existente entre las principales religiones acerca del componente heterosexual del matrimonio. Cabe destacar la disidencia de la Iglesia Luterana Sueca que, además de tener una obispo lesbiana como cabeza, acepta en matrimonio homosexual de sus fieles.

Antecedentes en México DF.

En el 2006 el Congreso de la Ciudad de México aprobó la llamada Ley de Sociedad en Convivencia, que le dio marco legal, mediante un contrato privado, a las parejas que viven bajo un mismo techo y les otorgo ciertos derechos, como pensión alimenticia.

La reforma le da a la pareja homosexual derechos como el de la herencia, la unión patrimonial para obtener créditos bancarios y la posibilidad de recibir los beneficios del seguro social, entre otros.

“Ahora se permite la adopción, con lo que se permite también que compartamos derechos sociales, que pidamos un crédito juntos como pareja”, sostuvo uno de los beneficazos de esta legislación.

El Congreso de la Ciudad de México aprobó el lunes 21 de diciembre del 2009, el matrimonio entre homosexuales que otorga los mismos derechos que la unión entre personas de diferente sexo, incluyendo la adopción de niños.

La capital mexicana puede convertirse en la primera ciudad de América Latina que modifica sus leyes para permitir el matrimonio homosexual, según legisladores locales.

Con 39 votos a favor y 20 en contra, la iniciativa, rechazada por la Iglesia Católica, fue aprobada tras un encendido debate por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde la izquierda es mayoría.

Pero inmediatamente las manos de Felipe Calderón se entremetieron dando por resultado una controversia constitucional presentada por la PGR ante la Corte contra la ley que, permite los matrimonios entre personas del mismo sexo,

“La Constitución de la República habla explícitamente del matrimonio entre hombre y mujer y ahí simplemente hay un debate legal que tiene que ser resuelto por la Corte, no tiene ninguna intencionalidad política, ni parte de ningún prejuicio”, afirmó el demandante.

En conferencia de prensa en el Club de Periodistas de Tokio, el presidente Calderón dijo que la PGR tiene la tarea de revisar que toda ley que se apruebe esté apegada a la Constitución y recordó que año con año se presentan decenas de controversias constitucionales, argumentando: donde hay una duda razonable sobre la constitucionalidad de una disposición con el legislativo local”.

El Presidente aseguró que respeta “plenamente las preferencias sexuales de cualquier persona o las parejas integradas por personas del mismo sexo y dijo desconocer las declaraciones del jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, en el sentido de que la controversia contra la legislación que permite en la Ciudad de México las bodas gay y la posibilidad de que esas parejas puedan adoptar un hijo, tiene tintes ideológicos.

Recordó que su gobierno mantiene una actitud de colaboración y respeto ante cualquier gobierno local y, en el caso del Distrito Federal, “trabajamos juntos en los temas que más le preocupan a la ciudadanía, trátese de la seguridad de la Ciudad de México o trátese de la infraestructura”.

Para esto, Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, respondió al presidente Felipe Calderón que es inútil negar que tenga una intervención directa en la acción de inconstitucionalidad presentada por la PGR contra los matrimonios gay y la posibilidad de que adopten.

El mandatario local dijo que el documento presentado por el titular de la PGR, Arturo Chávez, ante la Corte no tiene ningún fundamento legal, por lo que confió en que su administración ganará.

“Es tan obvio, que yo lo que diría es que es evidente que sí hay una intervención, esperamos que la Corte resuelva protegiendo los derechos que la ley consagra, ésa será la posición del gobierno de la ciudad, pero negar que hay una intervención directa me parece inútil”, expresó.

A pregunta expresa sobre si ésta es una batalla perdida Ebrad señaló: “Pienso que no tienen una fundamentación y que sería muy inusual que la Corte diera una resolución contra los derechos de personas, por consiguiente estoy confiado en que saldrá adelante el proceso”.

El jueves pasado, un día después de que la PGR presentó la acción de inconstitucionalidad ante la Corte, Ebrard afirmó que éste es un “grave error” pues sólo se busca limitar los derechos de las personas. Además, consideró que no le corresponde al Ejecutivo federal decidir sobre las leyes del Distrito Federal.

La consejera jurídica del Distrito Federal, Leticia Bonifaz, confió en que el debate se base únicamente en cuestiones jurídicas, alejadas de la política, “esperamos que las declaraciones del presidente Felipe Calderón no incidan en el recurso de inconstitucionalidad, mantendremos alejado el debate de asuntos políticos y religiosos. Nuestros argumentos son jurídicos, esperamos que el debate así lo sea”, expresó.

A mi juicio, es incorrecto que la Iglesia Católica siga entrometiéndose en asuntos de exclusiva competencia del Estado, utilizando a sus esbirros del partido conservador en el poder. Urge adicionar al artículo 40 de nuestra carta magna, respecto a la palabra “laica” para quedar de la siguiente forma:

“Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en República representativa, democrática y laica, federal, compuesta de estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, pero unidos en una federación establecida según los principios de la ley fundamental”, sería la redacción final de la reforma que ha sido bandera de grupos liberales por mucho tiempo, para reforzar el estado laico de nuestra constitución.

Es tiempo de que los distintos partidos políticos de trascendencia liberal de nuestro país opongan un gran bloque a las ideas retrogradas y falsas del  ala conservadora.

Fuentes consultadas:

www.elpais.com/articulo/…/Matrimonio/gay/Mexico

http://es.wikipedia.org/wiki/ http://www.milenio.com/node/373722matrimonio_entre_personas_del_mismo_sexo

http://www.milenio.com/node/370959

www.publiboda.com/bodas_gay/paises/index.html

www.exonline.com.mx/diario/…matrimonios_gay/830411 –

Isauro Gutierrez