El Centenario


Eduardo Murillo Gil
Don Porfirio Díaz abandona el país, como consecuencia de la renuncia que había presentado a la Presidencia de la República el 25 de mayo de 1911. Esto fue producto de circunstancias de carácter social y político, consecuencia natural y propia de una dictadura y la perpetuidad del presidente en el poder. Sucesos iniciales que en tiempo se suceden con los hermanos Flores Magón y el Plan de San Luis (1910) elaborado y encabezado por don Francisco I. Madero y el sufragio efectivo y la no reelección, el cual no es simplemente un derecho, es una función, y requiere, como tal, condiciones de aptitud que la sociedad tiene el derecho de exigir, porque la función es nada menos que la primordial para la vida ordenada de la Nación, dice Emilio O. Rabasa.
Revolución F. Acción y efecto de revolver o revolverse. Cambio violento en las Instituciones políticas de una Nación. P. Ext., inquietud alboroto, sedición, conmoción y alteración. Cambio violento en el estado o gobierno de las cosas. En el ámbito social, llámase revolución en sentido amplio, toda transformación radical de una situación, en cualquier terreno que ella se produzca. En sentido sociológico, revolución designa un cambio que abarca la totalidad de la vida social y de sus creaciones culturales. Lo que la revolución sustituye son los rasgos fundamentales de la estructura social, que han de hallarse representados en todos los sectores de dicha estructura: cambia entonces el “estilo” que caracteriza la vida de una sociedad dada, el carácter de la totalidad de la revolución que no excluye la pregunta por el sector de la actividad social en el que la quiebra revolucionaria comienza a manifestarse.
Pregunta que puede responderse mediante una teoría general (Marx) o mediante investigaciones empíricas que den respuestas distintas a las diferentes revoluciones que se han producido. La revolución presenta un doble aspecto, destructivo y creador. La destrucción nunca es total ni general, aspira a serlo, salvo en aquellos revolucionarios que buscan un nuevo absoluto (radicalismo ingenuo) o juzgan que toda sociedad y toda cultura son formaciones patológicas (nihilismo). Sólo si se atiende exclusivamente a los aspectos destructivos de la revolución, es posible concebirla como explosión súbita. Esta concepción se refuerza cuando quedan en primer plano los aspectos jurídico-políticos de esa destrucción. La revolución implica también sin duda, el traspaso del poder de una clase a otra, pero a ese efecto inmediato se sigue una reordenación de la estructura de clases de la sociedad, que crea nuevas capas sociales. Esas y otras consecuencias creadoras de la revolución, no solo quedan en segundo plano para los observadores menos penetrantes, sino que, a menudo, permanecen ignorados para los actores del drama revolucionario, que sienten con más fuerza los aspectos destructores del movimiento.
En México los primeros movimientos emancipadores, fracasados ambos, fueron dirigidos por Hidalgo y Morelos, mas el malogrado éxito que tuvo el encabezado por Iturbide (Plan de Iguala) 1820. La revolución de Veracruz de 1823, derribó el Imperio de Iturbide. La de Toluca de 1835, dio el poder a los conservadores centralistas; la de Ayutla de 1853, fue de tendencia liberal. El gobierno liberal se enfrentó con los conservadores, quienes en los años1858-1861 dirigieron una guerra revolucionaria y luego buscaron el auxilio francés. La revolución de Tuxtepec de 1876, dio el poder a Porfirio Díaz, que lo conservaría hasta 1911. Al caer Díaz comienza la llamada Revolución Mexicana, complejo proceso con aspectos políticos, sociales, religiosos y raciales que no puede aun cerrarse del todo. Como más adelante lo veremos, jefes de la revolución fueron Venustiano Carranza, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. El aspecto militar de la Revolución concluyó en1917.
El Sistema Sociopolítico Mexicano implementado a partir de 1917, propicia un estado de revolución latente cuando las prioridades sociales no sustentan a la ciudadanía y se abusa de los principios económicos de la nación. Cuando el gobierno rompe con las aspiraciones enmarcadas en la Constitución y el Congreso de la Unión burla todo principio que no se ajuste a sus propósitos de una partidocracia en decadencia. Cuando las necesidades prioritarias de la ciudadanía se dejan de lado creando con ello confusión, desconfianza, desconcierto, lastimando con la imposición reformista siempre a favor del gobernante en turno. Situaciones anómalas que no pueden estar por encima de la Constitución, pues sus principios económicos y sociales son los que sustentan a todo pueblo civilizado, por los cuales la Nación respira y vive sanamente,sentando las bases de prosperidad, libertad y democracia, facultades que garantizan su tranquilidad como país.
Cuando la Constitución se modifica sin un verdadero sustento legislativo, pierde su fuerza creadora haciendo imposible la estabilidad de un gobierno que se precie de serlo. Y esto se vuelve un cuento de nunca acabar. Gobiernos y sexenios van y vienen creando sus reformas constitucionales, olvidando que el Estado es uno y el Gobierno es otro, epistemológicamente entendido pues ni el uno ni el otro es privado. El poder y la riqueza pertenecen al pueblo, su verdadero dueño. A esas fuerzas sociales las cuales hacen posible la democracia y son el único sostén de todo Gobierno que se precie de ser LEGALMENTE CONSTITUIDO.
El sistema sociopolítico mexicano, producto del triunfo de la Revolución Mexicana de 1917, prosigue con sus sexenios de gobierno dictatorial, mismos que han saqueado al país,olvidando la Constitución que ellos mismos “juraron “. Falacias revolucionarias tales han sido y son las diferentes legislaturas del Congreso de la Unión. Personajes que pronto olvidaron la misión por la cual “supuestamente” fueron elegidos en las urnas electorales. Sus discursos de campaña, maquillados, amañados y falaces, comprueban la hipocresía, el dolo, la mala fe con que se conducen al llegar al poder. La experiencia que el pueblo en carne propia vive da fe del robo y latrocinio por el que han conducido al país durante siete décadas de poder factico mas los diez años de inseguridad de los gobiernos panistas y la violación a los derechos individuales e inalienables nos dan la visión histórica del triunfo Revolucionario que hoy, muy orgullosos,festejan con bombo y platillo. Ellos nunca han respetado las leyes emanadas de la Constitución de 1917 que hoy pretenden honrar. Para muestra bástenos que ellos han burlado siempre el voto ciudadano creando apatía y, eso si, un gran negocio y, lo que es peor, gobiernos espurios.
El sistema sociopolítico mexicano desde 1917 ha hecho del país su patrimonio personal,pues cuando les conviene, se blindan desde adentro con las mismas reformas de la Constitución para así poder disfrutar de la nula rendición de cuentas y de una longevidad política. Este sistema sociopolítico mexicano en contubernio con las diferentes legislaturas del Congreso de la Unión y los Estados, con sus reformas a la Constitución, han convertido al país en una de las repúblicas menos competitivas económica y socialmente. Eso si, con todo seguridad en la más corrupta.
Carlos Monsiváis fue muy claro al declarar que en los 71 años que gobernó el PRI, la corrupción causó que el país de México se hundiera. Esta visión hoy es histórica, pues es la característica de la rapacidad impositiva de sus administraciones hacendarias, las cuales han propiciado la desigualdad social, económica y política, sometiendo a la ciudadanía a una esclavitud sin parangón. La verdad hay que decirla, han creado un país de subdesarrollados y mendigos. DENISE DRESSER, al respecto comenta: México es un país aletargado y los Legisladores son empleados de intereses, sumisos y serviles de los poderosos del país. Los Partidos Políticos, sólo son empresas y sus dueños se han convertido en los mejores empresarios quienes, en contubernio, vienen manejando el poder, el dinero y las armas desde ese entonces, destacando la ineptitud y desvergüenza conducente de las diferentes legislaturas del Congreso de la Unión y de los Estados, los cuales con sus reformas a la Constitución, hoy suman 488 y la mayoría se hizo a partir del año 1982, marcando para la historia del México actual, un incremento gradual a los combustibles, las cargas fiscales, la inseguridad en que han metido al país, la lucha contra el crimen institucionalizado, la servidumbre de una burocracia que nada produce y cada día crece más, la riqueza mal habida de políticos, presidentes, gobernadores y presidentes municipales, las cargas económicas de que disfrutan los que menos producen, las diferentes legislaturas del Congreso de la Unión y los Estados, los cuales son un gravamen para la nación. Todo lo simulan; pero, todo lo cobran del impuesto sobre impuesto que el ciudadano a chaleco paga, quien en su mayoría lo calla y pocos tal vez lo ignoran.
El abuso de poder llevado a cabo por presidentes, gobernadores y presidentes municipales, ha hecho que se pierda el estado de derecho y el gobierno pierda toda autoridad conferida. El mismo ejército pierde con su actuación el marco jurídico de admiración y respeto al salirse del contexto constitucional, realizando atribuciones para las cuales no fue creado,sobre todo cuando abusa y ataca la soberanía popular de donde el ha emanado.
Todo esto implica una alteración e inestabilidad en las Instituciones. Al respecto, don Emilio Rabasa, comenta: esto está principalmente en el abuso que el Congreso de la Nación permita y haga de sus atribuciones legitimas, y agregando dice: Por más que esto parezca paradójico en nuestro país México, porque nunca hemos vivido bajo el régimen Constitucional y, por consiguiente, la preponderancia ha estado y está en el ejecutivo. Ahora bien, ¿no existe ineficacia a la propuesta de Felipe Calderón Hinojosa, para que alcaldes, diputados y senadoresse perpetúen en el cargo por 12 años, pues nade tienen que aprender, todo lo han enseñado, su desempeño lo sigue viviendo y constatando la ciudadanía en carne propia? A la vez, la legislatura actual del Congreso de la Unión demostrará para quién ha venido legislando, si a eso se le llama legislar. Le han colocado en un riesgoso desliz que debe de enfrentar el Congreso,pues la implicación número 9 de su decálogo presentado por Felipe Calderón Hinojosa, viene colocando a los legisladores en un estado de vulnerabilidad, ya que la propuesta es eliminar la división de poderes convirtiendo al ejecutivo en Legislador.
El sistema sociopolítico mexicano ha marcado indeleblemente la distancia entre gobernantes y explotados ciudadanos. Así es como pretenden festejar el Centenario de la Revolución mexicana, los partidos políticos, presidencia de la república, gobernadores y, desde luego, el sumiso Congreso de la Unión. Con tantas o tontas reformas a la Carta Magna, se ha destruido el incipiente estado de derecho, escarneciendo los más altos principios de la tan malograda democracia mexicana. La soberanía, las leyes y la voluntad del pueblo son sacrificados por los medios más reprochables y vergonzosos, los cuales han hecho ineficaces los nobles esfuerzos de valerosos mexicanos. Y como lo dijera Francisco Martin Moreno, el Congreso de la Nación; esta representación nacional, está convertida en una cámara cortesana, obsequiosa y resuelta a seguir siempre los impulsos o mandatos del ejecutivo.
¿De qué centenario revolucionario nos hablarán? ¿Con qué calidad moral el sistema sociopolítico mexicano, festina una centuria de la Revolución mexicana, cuando ellos mismos siguen usufructuando, saqueando, imponiendo, concesionando, violentando, burlando y pisoteando la misma Constitución? La Constitución de 1917 debió crear los cimientos de un México moderno, equitativo y democrático. La revolución por sus consecuencias debió haber creado un nuevo pacto social y un nuevo estado verdadero de derecho, estableciendo un marco de seguridad jurídica Institucional, un verdadero estado de laicidad que nos brinde progreso y cultura, enfatizando una justicia social, que fuese ejemplo para nosotros los mexicanos.
Bibliografía:
Nuestra constitución Emilio O. Rabasa
Diccionario Quillete. Francisco Martin moreno