Daniel Cosío Villegas y la crítica

 Daniel Cosío Villegas y la crítica

Alejandro Crus Martínez

 

Siempre ha habido intelectuales y periodistas serviles con los poderosos, pero si uno escapó a esta vergonzosa actitud, ése fue don Daniel Cosío Villegas. Desde joven realizó una intensa labor cultural al lado de los intelectuales de la generación de 1915(entre ellos los famosos siete sabios), fundando la escuela de economía, participando en la campaña educativa de Vasconcelos e impartiendo clases en la universidad. Tiempo después fue embajador de México en Portugal y embajador ante el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC). También tuvo un papel fundamental al ser fundador de instituciones tan importantes como El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica, y de revistas como El Trimestre Económico, Historia Mexicana y El Foro Internacional. Y por si fuera poco, se convirtió en uno de los historiadores más importantes del país al publicar su monumental obra Historia Moderna de México.(1)

Ya sea como funcionario, maestro, e historiador, jamás renunció a sus principios sólo para estar en un cargo, ni falseó la historia para denostar o glorificar a alguien. Esto lo puede comprobar cualquiera que lea sus libros. Pero no se limitó a ser un testigo de la vida pública, sino que también ejerció el periodismo en tiempos donde la prensa se vendía o era víctima de la censura.

Cuenta el gran periodista Julio Scherer que cuando invitó a don Daniel a escribir para Excélsior, éste aceptó pero le advirtió que no toleraría censuras a su trabajo.(2) Así Cosío Villegas criticó duramente a los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría (de quien era amigo), criticándoles su autoritarismo, su desmedido poder, el hablar y prometer mucho y no hacer nada; y a la forma del sistema, por ser antidemocrática en la elección de candidatos.

Antes, en un ensayo titulado “La crisis de México”, desató una polémica por sostener en él que las promesas y objetivos de la revolución mexicana no habían sido cumplidos, sino traicionados u olvidados.(3) Casi todos repudiaron y condenaron su ensayo, lo que le provocaría un dolor peor que la cárcel o el exilio.(4) Su pecado fue –a la vista del PRI, de los intelectuales y académicos, supuestos guardianes de la revolución- decir lo que pensaba era la verdad, que todos sabían, pero nadie admitía. Obviamente decir la verdad en un país donde todos mentían, donde la mentira era exaltada como la verdad a tal punto que la mentira se había institucionalizado, era como hablar en otro idioma.

Como ensayista o periodista, Cosío Villegas criticó a los ricos, a la clase política, a la derecha, a la izquierda, y hasta a la iglesia católica. Él, que se consideraba un liberal, tuvo la honestidad de reconocerle a la Unión Soviética sus logros, de condenar la persecución de los comunistas, y a pesar de su admiración por los países anglosajones, también censuró las políticas intervencionistas y agresivas de los Estados Unidos.(5)

Rechazó la invitación de Televisa de cerrar con un comentario el programa 24 Horas –al servicio del gobierno-, y así, conservó su integridad hasta su muerte.(6) Al final de su vida, estaba decepcionado por los fracasos del país y era pesimista sobre su futuro.(7)No se equivocó. Después de su muerte, el 10 de marzo de 1976, el gobierno dio el golpe a Excélsior, justamente el diario en el que escribió y que dirigía Julio Scherer.(8)

Hoy en día casi nadie lee las obras de Daniel Cosío Villegas, salvo los historiadores, y ciertamente hace mucha falta releerlo para comprender mejor al país y para tomarlo como ejemplo para no caer en las tentaciones que seducen a intelectuales y periodistas durante su carrera y oficio. Porque resulta triste que hayan tantos al servicio de los poderosos, que vean el periodismo como un negocio, y que pongan su conocimiento y talento al servicio de campañas con fines políticos mezquinos. No cualquiera es honrado. Y justamente en estos tiempos en que México está en múltiples crisis (social, política, económica, de salud y de seguridad), es indispensable que periodistas e intelectuales conserven su integridad, que sean críticos (incluso con quien simpaticen), que tengan la honestidad de decir simplemente la verdad, tal como es, sin eufemismos, ni a través de complejas explicaciones ideológicas que al final resulten justificaciones. Si no mantienen la honestidad, entonces serán cómplices –por omisión o comisión, aunque sea en menor grado-, de todo aquello negativo que aqueja a la sociedad, ya que el periodista tiene una responsabilidad –le guste o no- social.

 

NOTAS

 

1 Para ver su carrera, véase Cosío Villegas, Daniel, Memorias, Joaquín Mortiz, México, 1976.

2 Scherer, Julio, La Terca Memoria, Grijalbo, México, 2007, p. 221.

3 Cosío Villegas, Daniel, “La crisis de México”, publicado en Cuadernos Americanos ,VII, 2, enero de 1948.

4 Krauze, Enrique, La presidencia imperial, Tusquets Editores, México, 1997, p.p. 85-86.

5 Cosío Villegas, Daniel, “Rusia, E.U., y la América Hispánica ”, publicado en Cuadernos Americanos, VII, 1, enero de 1948.

6 Scherer, J., op. cit., p. 223.

7 Krauze, E., op. cit., p.p. 415-416.

8 Para ver una crónica del golpe, véase Leñero, Vicente, Los Periodistas, Joaquín Mortiz, México, 1978.

Isauro Gutierrez