Contra los vicios, encabecemos el cambio hoy

 Contra los vicios, encabecemos el cambio hoy

Alberto Valle Carrillo

Uno de los grandes retos de la sociedad actual, por los momentos que vivimos y que sin embargo desde la antigüedad se viene sufriendo, es la concientización de la población hacia la lucha contra la erradicación de los vicios, que son, han sido y serán, el motivo principal de que las sociedades sean débiles; Un organismo invadido por los vicios pierde su fortaleza y su rumbo en función del esfuerzo que hace por mantener la perversión, es decir, mientras más arraigados estén los vicios, menos fuerza enfocada hacia el crecimiento virtuoso.

El ser humano como individuo, se deteriora en dos aspectos al adquirir un vicio; En el aspecto físico, enfoca todas sus fuerzas y capacidades corporales a la actividad licenciosa; y, en el aspecto moral, su pensamiento, comportamiento e intelecto están constantemente organizando y planteando la mayor cantidad de tiempo disponible para el ejercicio del desenfreno, la mayor parte de las veces con actitudes y pensamientos que degradan la buena imagen de quien los pone en práctica, lo cual trae como consecuencia inmediata la separación de dicho individuo del núcleo familiar y posteriormente al rechazo social hacia el mismo.

El significado más amplio, en el cual coinciden diversas fuentes, nos explica que es una palabra que viene del latín vitium, que significa “falla o defecto” aunque, por supuesto, el significado social que se le ha dado a dicha palabra se ha ido ampliando para incluir muchas otras acepciones, incluyendo algunas de índole moral.

El tema es bastante amplio, pero en esta ocasión se acotará a dos de los más peligrosos vicios aplicados por el ser humano hacia su misma especie: la mentira y la ignorancia; La primera se categoriza así, pues con ella se oculta, disfraza o distorsiona de manera consciente la realidad, provocando una idea diferente en el interlocutor, creándole expectativas falsas o induciéndolo a la toma de decisiones erróneas o sin fundamento, la tolerancia de la gente con los mentirosos comúnmente es muy pequeña y, a menudo, sólo se necesita que se sorprenda a alguien en una mentira para que se le asigne la etiqueta de mentiroso y se le pierda para siempre la confianza. Pese a que las mentiras estén mal vistas, se toma como algo normal considerar que hay mentiras peores que otras.

San Agustín distingue ocho tipos de mentiras: Las mentiras en la enseñanza religiosa; Las mentiras que hacen daño y no ayudan a nadie; Las que hacen daño y sí ayudan a alguien; Las mentiras que surgen por el mero placer de mentir; Las mentiras dichas para complacer a los demás en un discurso; Las mentiras que no hacen daño y ayudan a alguien; Las mentiras que no hacen daño y pueden salvar la vida de alguien; y las mentiras que no hacen daño y protegen la “pureza” de alguien. Por otra parte, San Agustín aclara que las “mentirijillas” no son en realidad mentiras.

Santo Tomás de Aquino, por su parte, distingue tres tipos de mentiras: la útil, la humorística y la maliciosa. Según Tomás de Aquino, los tres tipos de mentira son pecado, en este aspecto coinciden muchas religiones; Las mentiras útiles y humorísticas son pecados veniales, mientras que la mentira maliciosa es pecado mortal.

El tipo más grave de mentira es la calumnia, ya que con esto se atribuye siempre a algún inocente una falta no cometida en provecho malicioso, nada que ver con el estado de derecho en la actualidad.

Por otro lado, a la ignorancia se le considera conceptualmente en dos sentidos, uno de ellos en lo referente a la ausencia total del conocimiento, lo cual es una definición aplicada de manera absoluta a una persona o sociedad en general, lo que se usa a manera de insulto, y el otro, esrelativo al conocimiento imperfecto, inacabado referente a algún tema en especifico.

Cualquiera de los dos se considera un vicio, pues en sí como lo plantea Aristóteles en su obra sobre Metafísica: los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración; al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes; luego avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol, las estrellas y a la generación del universo. Pero el que se plantea un problema o se admira, reconoce su ignorancia, por eso también el que ama los mitos es en cierto modo filósofo, pues el mito se compone de elementos que dejan estupefacto. De suerte que, si filosofaron para huir de la ignorancia, es claro que buscaban el saber en busca del conocimiento, y no por ninguna utilidad.

La receta entonces, para el combate de los vicios está implícita en el mismo desprecio a ellos; El ejercicio y fortaleza de la libertad de pensamiento y la toma libre de decisiones permite la aplicación de aquella fuerza interior que confiere al hombre tomar y llevar a término las decisiones correctas en las situaciones más adversas para tornarlas a su favor.

El virtuoso es el que está en camino de ser sabio, porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo común, a la cual se le conoce como virtud. El virtuoso es el que “sabe remar contra corriente”. Es el alma y el espíritu, el ser o el no ser de cada persona usando su corazón como el supremo mediador.

Una virtud es una cualidad positiva de un ser, persona o cosa, exponiendo mediante calificativos las ventajas de dicho ente. Es, también, una de las herramientas más importantes para el éxito.

Por ese motivo, es importante que en un ejercicio de crecimiento personal hagamos conciencia de cuántos y cuáles son nuestros vicios y a través de la aplicación de la cordura, la prudencia y la tolerancia los transformemos en virtudes materiales, por medio del ejercicio de la libertad de pensamiento, busquemos la perfección, el amor a la belleza y busquemos prosperidad moral; Si hoy nos transformamos la familia y, posteriormente a la sociedad, seguirán nuestros pasos. Es tiempo de empezar por nosotros y dejar de lado el estar criticando al prójimo.

Seamos defensores y precursores de la verdad y fomentemos hábitos de estudio de nuestra realidad para fomentar el conocimiento de la realidad, debilitando y erradicando el vicio de la ignorancia haciendo a un lado la pereza.

 

Fuentes:

www.proverbia.net

http://es.wikipedia.org

Diccionario de la lengua española. Espasa-Calpe, S.A. Madrid, 2005.

Isauro Gutierrez