Aristóteles (384-322 a.C.) Segunda Parte


Pablo Manuel Ramos Vallejo
Para Platón lo que el hombre recuerda no es la substancia, sino la esencia de las cosas. Es decir, la idea no produce las cosas, sólo las define. Contrariamente, Substancia y esencia, dice Aristóteles, son en suma la materia y la forma de las cosas. Materia es de lo que está hecho. Forma, la representación que tiene la cosa (madera en forma de mesa). La forma es lo que le da sentido, un fin a las cosas. Todas las cosas de la naturaleza son materia a la que una causa inteligente ha dado una forma. Cada cosa es lo que es, porque ha sido hecha inteligentemente. Por esto se afirma que Platón era esotérico, Aristóteles, exotérico (lo externo opuesto a lo secreto). Aristóteles deja de depender de las ideas y desarrolla su concepción hilemorfista, que consiste en que las esencias o sustancias de las cosas reales tienen una realidad Dual; ellas son: Materia y Forma y en sus relaciones de unas cosas, causa y/o efecto. Sobre este concepto de casualidad de: “No hay efecto sin causa” y “todo efecto debe ser proporcionado a su causa”, se construirá toda la ciencia antigua, moderna y contemporánea. Sobre el principio de la relación entre materia y forma, se elaboraron la psicología, la sociología y la política, así como, por supuesto, una nueva antropología filosófica. Para la esenciadel hombre, el cuerpo es la materia y la forma es el alma.
Aristóteles introduce en Occidente el concepto del alma como primer principio, primera fuerza o energía, que da origen a la vida, a la sensación y a la intelección. La estructura integrada del plano biológico y reflexivo intelectual del hombre de una manera unitaria y teleológica. En virtud de lo cual, todas las partes que constituyen el organismo humano están al servicio supremo, del que éste emplee su finalidad de supervivencia, integridad, perfeccionamiento y desarrollo individual. Aquí es donde Aristóteles abarca la metafísica, ciencia que se ocupa del Ser en cuanto al Ser, disciplina que él creó, con la cual pretendía llegar a saber “de los principios y de las causas primeras”. La ciencia metafísica de Aristóteles culmina en la teología, la cual se ocupa del ser que existe per se, o sea, el ente en su sentido más pleno, la forma pura sin materia.
Antes de su teoría sobre el origen del Ser, se dieron incontables ideas sobre el tema, como lo hemos expuesto en esta serie publicada por Crisol de Ideas, desde Homero y Hesíodo, hasta Platón. A lo largo de toda esta filosofía, Aristóteles combate fuertemente a todos sus antecesores “que dieron al mundo doctrinas y pensamientos equivocados acerca de la única verdad que reside en un ser único, eterno e indivisible que es Dios”.
Lo que pensaba Aristóteles de la idea de Dios es que: “La existencia de Dios es contingente”. Esto significa que la existencia de esa existencia no es necesaria. O sea, hay que admitir una existencia que no encuentre su fundamento en otra existencia, sino que sea por ella misma necesaria. Es decir, la existencia de Dios no necesita explicación. Dios es, a Dios hay que suponerlo, no tratar de demostrarlo. Para Aristóteles Dios es la causa primera de todo: no es materia, no es forma, no es movimiento. Porque la materia, la forma y el movimiento requieren de una existencia previa. La materia es lo que está por ser, a lo sumo lo que está siendo, pero Dios no está por ser, ni está siendo, sino que es. Si Dios estuviese en el movimiento, necesitaría una explicación, y si tuviera forma, sería entonces una existencia derivada de otra: una forma material en movimiento. Entonces concluye Aristóteles: “Dios es sólo Pensamiento”. La actividad de Dios-pensamiento es sólo pensar. Al no ser movimiento, ni materia, ni forma, no puede sentir (lo que es una imperfección), ni desear (lo que es una señal de que falta algo, y a Dios no le falta nada), ni querer, ni apetecer, ni emocionarse, Dios piensa sólo en sus propios pensamientos, Dios es el pensamiento del pensamiento. Pensamiento divino, la causa primera es lo que le da ser y esencia a todas las cosas que existen –incluido el ser humano— y sólo existen porque el pensamiento divino le ha dado ser y esencia a su pensamiento. Esto es el logos Aristotélico.
Logos en griego significa palabra, en latín se tradujo como verbo. Aristóteles lo maneja como razón. Aristóteles designa así a Dios, la razón cósmica que da orden e inteligibilidad al mundo. Y todos los seres tenemos un logos en nosotros. Eso es el alma: “todo lo que es de la Naturaleza lleva en sí algo divino”. Pero el Dios de Aristóteles no es el Dios creador, que le dio existencia al mundo desde afuera –según el sentido hebreo— sino la divinidad como finalidad última del impulso del mundo, inmanente (idéntica) al mundo. Dios es la esencia de las cosas de este mundo, no la substancia. No hay dos mundos como decía Platón ni hay división entre la idea y la cosa. Para Aristóteles Dios es el primer motor inmóvil. Este motor inmóvil, que mueve sin ser movido, es Dios, objeto del amor y del deseo. Por eso necesita ser acto puro, sin mezcla alguna de potencia y por tanto, forma sin materia. Define pues a Dios, como la “suprema causa” y el “motor fundamental del Universo”.
Aristóteles también inventó la lógica o arte y ciencia del pensamiento correcto,que distingue los falsos modos de razonar como los Sofismas y los Paralogismos y la falacia comprendida en sus libros. Aristóteles creó su lógica para garantizarse un acceso sólido del conocimiento a la realidad. Aristóteles cambió el curso de la filosofía al pensar que las ideas y los pensamientos no eran como lo creyó Platón. Insertó las ideas en el mundo real, tanto las cosas materiales que se ofrecen al conocimiento sensible, como las ideas y conceptos. Desde entonces las ideas no flotan en vacío ideal, sino que existen en las cosas mismas de la realidad. Al mismo tiempo que fue el creador del “empirismo epistemológico”, fue también gestor del “realismo metafísico”. Hay una realidad exterior que puede ser accesible al conocimiento empírico. Aristóteles inventa el empirismo, pues considera que todas las filosofías y las ciencias tienen que partir de las experiencias, es decir, de todas las sensaciones que nos ofrece el mundo de la percepción y del conocimiento sensible. Redescubre la experiencia y la erige en base del conocimiento verdadero. La percepción que había sido desechada como conocimiento impreciso y engañoso es decir, el doxa, para él es el punto de partida, necesario y obligatorio, no sólo de toda la filosofía, sino de todas las ciencias.
La filosofía de Aristóteles, constituye junto a la de su maestro Platón, el legado más importante del pensamiento de la Grecia antigua. Pese a ser discípulo de Platón, Aristóteles se distanció de las posiciones idealistas de éste, para elaborar un pensamiento de carácter naturalista y realista. Frente a la separación radical entre el mundo sensible y el mundo inteligible planteada por las doctrinas platónicas, defendió así, la posibilidad de aprehender la realidad a partir de la experiencia. Por lo tanto, en contra de las tesis de su maestro, consideró que las ideas o conceptos universales, no deben separarse de las cosas, sino que deben estar inmersos en ellas, como forma específica a la materia. Por estos motivos, otorgó gran importancia a los estudios científicos y a la observación de la naturaleza. Sin embargo, el estudio de Aristóteles no se basó únicamente en el estudio especulativo de las cosas y sus causas, sino que también se centró en cuestiones de lógica formal, moral, política y ética. Fue precisamente Aristóteles quien introdujo la denominación de ética para designar lo concerniente a los principios del bien y del mal; y, de “Filosofía Práctica“, para la disciplina que dicta las reglas a que debe someterse la conducta humana. Según Aristóteles, la virtud es el objeto de la Ética, mientras que la moralidad lo es de la Filosofía Práctica. Hay, no obstante, confusiones posteriores debidas a las traducciones.Sin embargo, desde la Antigüedad hasta el presente, la expresión Filosofía Práctica no se refiere exclusivamente a lo ético, sino que abarca también la Política, la Economía y el Derecho.
Profundizando en su ética, sostuvo que ésta tiene un fin que se resume en la búsqueda de la felicidad. Para algunos, la felicidad consiste en los placeres, para otros, en las riquezas; pero el hombre sabio, la busca en el ejercicio de la actividad que le es propia al hombre, es decir, en la vida intelectual. Ello no excluye el goce moderado de los placeres sensibles y de los demás bienes, con tal de que no impida la contemplación de la verdad. Aristóteles en su obra “Ética de Nicómaco” hizo la primera exposición sistemática de esta disciplina. Considera como cuestión fundamental la del “supremo bien, o sea, un bien que se desea por sí mismo y por el cual, a la vez, se desea todos los demás bienes; todos coinciden en que este supremo bien es la felicidad”. Pero ¿en que consiste? Según Aristóteles, la virtud es un modo de pensar y de sentir que se mantiene en el justo medio entre el exceso y el defecto; este justo medio puede ser conocido por la razón, y quien lo conoce, como el sabio, obra en consecuencia y es feliz; pues, la felicidad no es sino la actividad de la vida conforme a la razón.
Para culminar, no me queda más que afirmar con admiración y certeza, sobre la grandeza intelectual de Aristóteles, ya que son pocos los hombres que han fundado una ciencia. La influencia que Aristóteles ha tenido en el mundo es extraordinaria. Toda la antigüedad se hace cargo o dueña de su ingente enciclopedia. Su Metafísica será el basamento filosófico de la posteridad. Fueron los árabes los que redescubrieron a Aristóteles y a través de ellos pasó a la filosofía escolástica. La amplitud y la profundidad de su pensamiento son tales que permanecieron dos mil años, y durante ese período su autoridad llegó a quedar tan establecida e in cuestionada, como la que ejercía la Iglesia católica. En el Renacimiento su filosofía se ve opacada por un eclipse histórico momentáneo. Los nuevos conceptos científicos lo llevan a un segundo plano. Pero su influjo, aunque ya no en la física, seguirá vigente en el pensamiento filosófico en sentido estricto en todos los grandes pensadores, como en Leibniz, en Hegel y muchos más. Nada es más formador como desentrañar el sentido de sus textos, a veces abstrusos, pero siempre profundos, abarcadores e ilustrativos. Aristóteles, es considerado uno de los más grandes filósofos de la antigüedad y acaso de la historia de la filosofía occidental. Fue creador de la lógica, precursor de la anatomía y la biología y un creador de la taxonomía. Está considerado Aristóteles junto a Platón, como el determinante de gran parte del cuerpo de creencias centrales del Pensamiento Occidental, pruebas de ello son la Lógica y el principio de “no contradicción“.
Reconocido tanto por la extraordinaria riqueza de sus conocimientos, como por la sagacidad de sus juicios y la admirable concisión de sus exposiciones. Sin temor a equivocarnos, podemos aseverar que Aristóteles es de los espíritus más universales que el mundo jamás haya visto.
Es cuanto.