Anaxágoras (Aprox.. 500 – 428 a.C.)

 Anaxágoras (Aprox.. 500 – 428 a.C.)

Pablo Ramos Vallejo

 

“Todas las cosas tienen una porción de todo, pero la mente es infinita,

autónoma y no está mezclada con ninguna,

sino que ella sola es por si misma”.

ANAXÁGORAS de CLAZOMENE.

El segundo autor directamente relacionado con la pluralidad del que nos ocuparemos en este espacio es Anaxágoras, que además de geómetra y astrónomo, fue un filósofo griegopresocrático de la escuela jónica. Nacido aproximadamente en el año 500 a.C. en Clazomene, ciudad ubicada 30 Km. al oeste de Izmir, Lidia (ahora Turquía) en el Asia Menor. Muerto en el año 428 a.C. en Lámpsaco, Misia (Turquía).

Sobre Anaxágoras, al igual que como los demás presocráticos que hemos investigado, sabemos pocos detalles de sus primeros años de vida, pero podemos afirmar con seguridad que vivió esta primera parte en Jonia, donde aprendió sobre las nuevas disertaciones que se estaban llevando a cabo en filosofía y se contagió con el recién descubierto entusiasmo por el estudio científico del mundo.

Se dice que Anaxágoras, procedía de una rica e ilustre familia. Su padre, conocido como Hegesíbulo o Eubulo, le dejó grandes riquezas; pero él abandonó su hacienda, o por lo menos delegó la administración de ella a sus parientes, descuidando así sus posesiones, que eran considerables, a fin de consagrarse a la ciencia.

Algunas entrañables anécdotas de su vida, nos dicen que habiéndosele reprochado su escasa preocupación por las cosas públicas, lo cual podría indicar desinterés por su pueblo, replicó que él se ocupaba constantemente de su patria, señalando hacia el cielo.

Anaxágoras, perteneció a la denominada escuela jónica y se dice que fue discípulo de Anaxímenes, posiblemente porque reprodujo algunos elementos de su cosmología.

Hacia el año 483 a.C., debido a la destrucción y reubicación de Clazomene, tras el fracaso de la revuelta jónica contra el dominio de Persia, Anaxágoras se trasladó a Atenas, ciudad ésta, en la que residiría la mayor parte de su vida. Considerando así, ser el primer pensador extranjero en establecerse en esa ciudad.

Una vez asentado en Atenas, la inquietud por difundir sus razonamientos, lo llevó a abrir la primera escuela de filosofía en dicha entidad. Entre sus alumnos, podemos nombrar a Arquelao, a Protágoras de Abdera, a Tucídides, al dramaturgo griego Eurípides, a Demócrito y, aunque no se sabe a ciencia cierta, a Sócrates. Entre todos ellos, podemos destacar al estadista griego Pericles, con quien estableció una gran amistad. Pericles, unos cinco años más joven que Anaxágoras, era un líder político y militar que tuvo éxito tanto en desarrollar la democracia como en construir un imperio, que hizo de Atenas el centro cultural y político de Grecia.  

Conocedor de las doctrinas de Anaxímenes, Parménides, Zenón y Empédocles, Anaxágoras había enseñado en Atenas durante unos treinta años cuando se exilió tras ser acusado de ateísmo, al sugerir que el Sol era una masa de hierro candente y que la Luna era una roca que reflejaba la luz del Sol y procedía de la Tierra. Aunque según los testimonios de la época, el motivo real fue su afinidad con Pericles, ya que los oponentes políticos de éste, también se pusieron en su contra acusándolo de traición.  Anaxágoras marchó a Jonia y se estableció en Lámpsaco (una colonia de Mileto en Jonia), donde, según dicen, por el año 428 a.C., se dejó morir de hambre.

Por lo que se refiere al pensamiento de Anaxágoras, es muy probable que escribiera un solo libro, Peri physeos (Sobre la naturaleza). Parece también probable que dicho libro fuera muy breve, además que de éste, sólo algunos fragmentos han perdurado. De cualquier manera, estos breves apuntes dan testimonio de su razonamiento antitético al de sus predecesores, que habían estudiado los elementos (tierra, aire, fuego, agua) considerándolos como realidad última. Anaxágoras vino a revolucionar estas hipótesis introduciendo la noción de nous (mente o pensamiento) en la filosofía de los orígenes.

La palabra griega nous se traduce habitualmente por «inteligencia» o «mente». Se trata de un ser infinito e impersonal que puede verse como una prefiguración muy cercana a lo que será el Dios de los filósofos (el Acto Puro de Aristóteles, el Dios de la teología natural). El Nousen el pensamiento de Anaxágoras tiene, sobre todo, dos causas: la primera es una causa motora, eficiente, al producir el impulso iniciador del movimiento de la migma (la mezcla primigenia informe), a partir del cual, se forma el mundo tal como lo conocemos. Una vez introducido el movimiento, el Nous deja de intervenir y los procesos del mundo continúan por sí mismos. Y la segunda nos dice ser una causa ordenadora o final.

Anaxágoras intentó resolver el problema del ser y el devenir. Influido por Parménides, consideró que el ser no puede provenir de la nada o convertirse en nada, por lo que es increado e imperecedero. Las cosas surgen de una mezcla, y no podemos decir que luego desaparecen o mueren, sino sólo que sus partes se separan. Este punto de vista le obligó a considerar que no hay un nacer y un perecer en sentido estricto. A diferencia de los atomistas, para los cuales los átomos no se diferencian cualitativamente unos de otros, Anaxágoras pensó que existen unas semillas o substancias cualitativamente distintas, cuya reunión da lugar a las cosas visibles. Creyó que sólo podemos considerar que un objeto pueda transformarse en otro o pueda dar lugar a otro (como ocurre con los alimentos), si aceptamos que en el objeto que se transforma en otro, ya se encuentra de alguna forma aquello a lo que da lugar. Así, pensó que en cada cosa existen semillas u homeomerías de todas las cosas. Por eso, para responder a la pregunta por la sustancia básica del mundo, Anaxágoras observó: «¿Cómo sería posible que el pelo salga del no pelo y la carne de la no carne?» Esto lo llevó a pensar que las cosas están compuestas de partes (a su vez divisibles) que son mayoritariamente similares a él. «Aquello de lo que hay mayor cantidad en una cosa, por lo que más claramente es cognoscible, eso es y eso fue cada cosa particular», es decir, en cada cuerpo hay partículas o homeomerías de todos los cuerpos, pero prevalecen las de la misma especie que el cuerpo en cuestión. Anaxágoras nos dice que las homeomerías son cualitativamente diferentes, y por su mezcla y separación, se generan las distintas cosas. El concepto de homeomería fue acuñado por Anaxágoras para explicar su doctrina de la pluralidad infinita de realidades materiales cualitativamente distintas. Anaxágoras también se propone ampliar las reflexiones en torno a aquellas “semillas” (spermata). Las homeomerías, de hecho, “suponen una sofisticación filosófica de una visión más primitiva en la que la sustancia de la tierra es la tierra misma, con sus minerales, flora, y fauna”.

Pues bien, la segunda gran idea de Anaxágoras fue la siguiente: la Naturaleza, al igual que los seres vivos, tiene un nous, una mente, un espíritu, que es pensamiento y voluntad. Él es el Principio del Movimiento y el Orden de Todas las Cosas. Al comienzo, las homeomeríasestaban mezcladas; el nous (espíritu) las puso en movimiento y generó así su separación y agrupación y, con ello, la conformación de las cosas y el Cosmos (Orden).

Según Aristóteles, Anaxágoras concibe el nous como origen del universo y causa de la existencia, pero a la vez trata de explicarse y llama a encontrar las cosas cotidianas de lo que ocurre en el mundo. Por otro lado, hizo formar parte de su explicación de la realidad al concepto de nous, (inteligencia) el cual, siendo un «fluido» extremadamente sutil, se filtra por entre los recovecos de la materia, a la que anima con su movimiento. El nous penetra algunas cosas y otras no, con lo que se explica, la existencia de objetos animados e inertes. Controversialmente y a manera de comentario ésta doctrina del nous fue más tarde adoptada críticamente por Aristóteles. Como podemos darnos cuenta, las diferencias posteriores entre las concepciones de uno y otro filósofo, pueden apreciarse con este ejemplo: Para Anaxágoras los humanos pudieron hacerse inteligentes debido a que tenían manos, en cambio para Aristóteles el hombre recibió manos debido a que tenía inteligencia.

Para culminar diremos que, por encima de la variedad de elementos que ofrece el mundo exterior, semejantes todos entre sí, compuestos de homeomerías. Anaxágoras reconoce la unidad de la inteligencia, como principio de movimiento y de orden, simple en sí mismo y con el atributo del conocimiento.

Anaxágoras no cree que el orden sea efecto de la casualidad o de acción espontánea de la naturaleza material, sino que busca su causa en la existencia de un principio inteligente, distinto del mundo exterior. «Todas las cosas, dice, se hallaban en los comienzos confundidas, y vino después la inteligencia a hacer que reinase el orden».

Para Anaxágoras, no es la inteligencia un atributo de la materia; sino que es un principio independiente, separado, superior y anterior al mundo, que no ha salido en un momento dado del universo y sus transformaciones, sino que le precede como motor y ordenador.

Para Anaxágoras todo lo es este principio, menos creador, pues, según él, nada se pierde ni se destruye; la materia es eterna y sólo existe reunión y separación de elementos, de tal modo que el movimiento es una agregación y la muerte una separación. Como podemos apreciar, Anaxágoras se desvía del principio dinámico que proclamara Heráclito, y da una explicación mecánica de la existencia de las cosas. Con su idea de las homeomerías, todos los elementos entran igualmente en todo y todo está en todo. Si las cosas toman nombres diferentes, es porque varían sus relaciones en el tiempo y en el espacio, y de tal variedad, resultan puntos de vista distintos. Cada objeto contiene en sí todos los demás, es decir, constan de las mismas partes de que se componen las fracciones de los demás, y lo que domina en determinada combinación, es precisamente aquello que da nombre al objeto. La mezcla primitiva e incoherente o el caos universal, tal es la materia ordenada y movida por la inteligencia, que ha introducido en aquella masa indefinida el movimiento. Desde que la inteligencia impone el orden en el mundo, la vida se esparce por toda la realidad en espirales sucesivas, que seguirán constantemente, según lo indica la rotación del cielo. Anaxágoras afirma que nuestra tierra, de forma cilíndrica, ocupa el centro del universo; los astros están formados de masas sólidas, separadas de la tierra por el movimiento de rotación, de que participó en un principio con todas las cosas. El sol es una masa de fuego, de la extensión aproximadamente del Peloponeso, y la luna, que tiene valles y montañas, recibe la luz del sol.

Por lo tanto, fácil será ahora resumir las ideas que son propias de Anaxágoras: la idea de lo infinito, que existe en todas las cosas, la necesidad de la inteligencia para introducir el orden en lo indefinido por medio del movimiento y del carácter impersonal de la inteligencia universal, de la cual participan todos los entendimientos. El principio, concebido por Anaxágoras, es un alma motriz del mundo, que obra por una serie de efectos mecánicos. La doctrina moral de Anaxágoras se reduce a estos dos puntos: contemplación de la naturaleza, y resignación ante el orden general del mundo.

Al igual que Empédocles, Anaxágoras se enfrentará al problema de explicar el cambio admitiendo la permanencia del ser, tal como se desprende de los postulados parmenídeos. El ser no puede generarse ni corromperse; no puede haber propiamente hablando nacimiento ni destrucción, sino simplemente mezcla o separación de las cosas que existen. La solución de Anaxágoras será también una solución pluralista, al estilo de la de Empédocles. Pero, a diferencia de éste, en lugar de cuatro elementos afirmará la existencia de un número infinito de ellos, cada uno poseyendo las características del ser parmenídeo es decir, la eternidad y la inmutabilidad.

Anaxágoras acepta la teoría de la inmutabilidad del ser, siguiendo en esto el pensamiento de Empédocles. Pero se esfuerza por conciliar las dos tendencias: la de la inmovilidad del ser y la del eterno devenir. Si Empédocles explicó la constitución de los seres desde el punto de vista cuantitativo (a base de los cuatro elementos), Anaxágoras lo hará apelando al aspecto cualitativo. No son cuatro las partículas constitutivas, sino infinitas. Con esto, Anaxágoras llega a la conclusión de que para que algo surja ha de estar antes presente en aquello de lo cual procede. Es decir: llega así al principio que Todo está en todo. Tenemos aquí una doctrina precursora de la teoría de los átomos.

La doctrina de Anaxágoras, aunque pertenece a la escuela jónica, ocupa en ella un lugar especial. Por esto, Anaxágoras ha sido considerado como fundador del teísmo filosófico. Entiende que la materia es una masa confusa e indeterminada, que los animales proceden de la humedad y del calor de la tierra, que el hombre debe la superioridad respecto a los demás animales a la perfección de sus manos y afirma que reina el orden en la naturaleza. Por lo que podemos decir que este principio del orden, es la característica más acentuada de la doctrina de Anaxágoras y la afirmación que más sedujo primero a Sócrates y después a Aristóteles para buscar precedentes de la concepción teológica del mundo. Por su parte Platón en el Fedón, se muestra de acuerdo con la afirmación según la cual el nous es la causa de todo y conduce al orden y la armonía, pero discrepa con la búsqueda de las causas materiales emprendida por Anaxágoras.

El gran aporte de Anaxágoras al pensamiento filosófico es precisamente haber introducido en la explicación del universo el nous como fuerza motora de todo cuanto existe. La entidad del nous es tal que se halla por encima de cualquier otra realidad. El nous “es infinito y autónomo, y con nada se mezcla”, y todas las cosas se ven impregnadas de él.

Viendo esto desde otra perspectiva, nos damos cuenta que Anaxógoras no llevó su descubrimiento hasta sus últimas consecuencias: se quedó ahí, en la causalidad del nous sin atribuirle ninguna causa final. Y esto será lo que le reprocharán tanto Aristóteles como Platón. Por otra parte, el nous, aunque es de una materia sutilísima y pura, en Anaxágoras no llega a ser inmaterial. Y es que estaba aún lejos la distinción entre materia y espíritu. Con todo, justo es atribuirle un puesto importante en la elaboración del monoteísmo griego.

Anaxágoras dio también un gran impulso a la investigación de la naturaleza fundada en la experiencia, la memoria y la técnica. A él se le atribuyen las explicaciones racionales de los eclipses y de la respiración de los peces, como también investigaciones sobre la anatomía del cerebro.

En conclusión diremos que Anaxágoras ha sido considerado por la tradición de historiadores de la Filosofía como un filósofo pluralista, debido a sus tesis sobre el Nous y el mundo sensible.

Es cuanto.

 

Isauro Gutierrez