Algunas anécdotas del General Lázaro Cárdenas del Río 6/6


Miguel Ángel Martínez Ruiz
Después de un austero silencio de seis años, inspirado en el más alto sentido de responsabilidad cívica, el 3 de octubre de 1946, Lázaro Cárdenas habló en el pueblo de Sabinas (Nuevo León), para exaltar la política obrerista del Presidente Manuel Ávila Camacho, en los siguientes términos:
“Quiero decir a los trabajadores de México que espero sabrán cumplir con el deber que la nación impone y que harán honor a los compromisos contraídos con el Gobierno de la República, llevando adelante el esfuerzo tendiente a elevar el nivel de vida del proletariado. Todos sabemos que la política del Presidente Ávila Camacho se ha significado por su solidaridad con los trabajadores, y por ello la apoyo y estoy con ella. Pero incumbe al movimiento obrero organizado enaltecer a la Revolución Mexicana, la que, en su madurez, reclama que las tácticas equivocadas e impulsivas sean abandonadas y substituidas por las que se inspiran en un cabal sentido de responsabilidad de clase.”
El 23 de octubre, el general Cárdenas fue entusiastamente recibido por la población campesina de Uruapan (Michoacán). Lo mismo sucedió en Apatzingán, lugar del mismo Estado. Y aquí, en Apatzingán, recibió a la prensa e hizo declaraciones, las que pueden ser resumidas en los siguientes puntos:
Que Cárdenas pronuncie discursos y haga declaraciones a la prensa, aunque afirme su despego de la política activa del país, no es del gusto de la reacción mexicana, que teme a Cárdenas en cualesquiera de sus actividades; y siempre el solo nombre de Cárdenas es motivo de alarma para los que pugnan por derrocar a la Revolución y arrebatarle el poder.