Agustín de Iturbide: Doble traidor

 Agustín de Iturbide: Doble traidor

Ángel Alvarado Raya.

Agustín de Iturbide es personaje emblemático de la visión conservadora de la historia, glorificado por la derecha como defensor de la religión católica y, por ende, modelo de los políticos panistas.   (Edgar González Ruiz)

El clero católico en su afán por nombrar héroes,  sin consultar los archivos históricos de la nación, sigue tropezando fuertemente en nuestra historia; Resultan ridículos actos como el del  cardenal Juan Sandoval Iñiguez que, en septiembre del 2005, dijo que el fusilamiento de Iturbide “es un pecado nacional”, ya que después de que consumó la independencia de México, el pueblo desmemoriado lo ha llamado traidor.

Lo anterior fue a motivo de que  la diócesis italiana de Livorno en Florencia rindió un homenaje a Agustín de Iturbide, quien vivió en esa comunidad durante su destierro, yse develó una placa que reconoce a Agustín de Iturbide como prócer católico.

Ahora en la conmemoración de las fiestas patrias en municipios panistas como en La Piedad, Michoacán la foto de este traidor estuvo a lado de grandes próceres como Hidalgo y Morelos.

Es de dar tristeza los conocimientos sobre historia de nuestros gobernantes, recordemos que en las fiestas patrias de 1997, Felipe Calderón, quien era entonces dirigente nacional del Partido Acción Nacional, vitorearía a la Virgen de Guadalupe y a Iturbide, junto con los héroes de la Independencia.

En abril del mismo año, el panista mexiquense Noé Aguilar Tinajero había escandalizado a la opinión pública al expresar crudamente la concepción derechista de la historia, prodigando ataques contra Juárez y elogiando las pretensiones imperialistas que tuvo Iturbide, de quien decía: “Hay que revalorar igualmente a Agustín de Iturbide y sus intenciones de formar un imperio que abarcara hasta Centroamérica…”

Esas valoraciones reflejaban ideas tradicionales en la derecha mexicana, tal como fueron expresadas por ideólogos de esa corriente, como Salvador Abascal, principal dirigente histórico de la Unión Nacional Sinarquista y padre del extinto Carlos Abascal, quien fuera secretario del Trabajo y de Gobernación en el sexenio de Fox.

Cada año, los sinarquistas siguen rindiendo homenaje a la memoria de Iturbide, igual que otros personajes y sectores de la extrema derecha. Con la misma actitud que tenía Salvador Abascal (quien en 1996 publicó el folleto titulado El cura Hidalgo, de rodillas, donde atacaba al padre de la patria), esos grupos rechazan el 15 y 16 de septiembre como fiestas de la Independencia que, según ellos, deben celebrarse el 27 de septiembre, fecha de 1821 cuando Iturbide entró en la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante, en el día mismo de su cumpleaños.

Iturbide:Brazo ejecutor del clero católico”

(Datos tomados del libro México ante dios de Francisco Martín Moreno)

En 1820, como todos lo saben, revive en España la causa constitucionalista. Esta vez Fernando VII ya no tendría la misma suerte de 1814, cuando pudo derogar la Constitución sin sufrir consecuencia alguna.

Para el alto clero las nuevas leyes de Cádiz no pasaban de ser un conjunto de normas inaplicables, intolerables, inadmisibles: por algo habían escandalizado tanto a la iglesia católica de la península como a la de sus colonias. La razón era muy sencilla se atentaba contra la siniestra institución de la Inquisición, se hablaba de abolir el fuero eclesiástico,se acordó reducir el valor de los diezmos, de subastar bienes del clero, de permitir la libertad de imprenta y de la de prensa.

El alto clero católico se oponía a cualquier reforma social contraria a los intereses clericales. No, no, a ningún ser vivo se le toleraría atentar en contra de los poderes del Señor para mermar el poder de su iglesia.

Nunca aceptaremos una disminución de cualquier buró de nuestros ingresos, ni nos resignaremos a la pérdida de nuestra influencia para salvar a la sociedad de los horrores del infierno, ni estamos dispuestos, a permanecer sentados mientras nos arrebatan los privilegios de los que hemos disfrutado en los últimos trescientos años de dominación española“.

Así es que hubo una  reunión del alto clero católico en el Templo de la Profesa, la casa de los oratorios de la ciudad de México en aquel mayo de 1820, a puerta cerrada, convocada por el canónigo Matías Monteagudo y este en sus dotes de representante de la iglesia mexicana propuso al virrey la anulación de la Constitución de Cádiz, por lo menos la derogación inmediata de los artículos inaceptables;  sin olvidar que el rey permanecía como rehén de esos los llamados liberales. Sin embargo el virrey Apodaca, después de jurar la Constitución, había decidido publicar el ordenamiento gaditano y poner en vigor las disposiciones que contenía.


Su posición política no podía estar más comprometida. Si juraba la Constitución de Cádiz como lo había hecho Fernando VII, se echaría encima a la iglesia católica
, y si no lo hacia, sucumbiría ante la presión de la gran sociedad mexicana dirigida por el pensamiento liberal. Imposible permanecer como aliado de los amotinados sacerdotes.

El canónigo Matías Monteagudo, por su parte, resolvió, a partir de ese preciso momento, ignorar a la máxima autoridad virreinal y recurrir a su iglesia en busca de amparo y protección. No fue, por ningún concepto, la primera ocasión en que el alto clero católico se impuso por encima de los virreyes reacios a aceptar su divina potestad.

Monteagudo afirmaba que la única manera de salvar a la Colonia de la contaminación liberal originada en la Metrópoli consistía en acudir a los remedios heroicos y cortar todo nexo con ella, es decir, proclamar la independencia de la Nueva España:
“Rompamos los vínculos que nos atan con la Madre Patria para proteger los intereses del Señor aquí, al menos, en esta hermos
a tierra de promisión Americana.

Pero, ¿Quién iba a ejecutar militarmente la independencia?, se necesitaba lógicamente a un realista para aplastar a Guerrero en la sierra del sur, y una vez recuperada la paz poder declarar la libertad; ese fue el orden de actos a seguir; solo quedada la duda del quién sería el hombre que nos liberaría de España, se barajaron varios nombres y diversas posibilidades hasta que el propio canónigo Monteagudo sacó una carta escondida de la manga de su sotana: ¡don Agustín de Iturbide!

En un momento de duda todos estuvieron en desacuerdo:

El obispo don Ruiz Cabañas discutía que Iturbide había sido acusado de un fraude en contra del ejercito, y que era un ser corrupto y no digno de depositar en el tan gran tarea, que fue acusado de fusilamientos innecesarios y de saqueos salvajes en las poblaciones tomadas por él. El obispo Juan Ruiz Pérez  recordaba que el propio Iturbide había sido en un  principio insurgente, que después, por conveniencia, había adoptado el papel de realista, y que tenía una querida de muy baja moral llamada la güera Rodríguez, lo cual era un pecado casi venial, si no fuera porque el Coronel Iturbide estaba casado con doña Ana María de Huarte.

De cualquier manera, Ruiz Pérez concluía su intervención alegando que si Iturbide no había sido fiel a la causa de la corona, ni fiel a su mujer ni, tampoco, fiel a sí mismo desde que había dispuesto de haberes ajenos a su peculio y había saqueado y fusilado tan injustamente, cruel e innecesariamente, por su puesto que carecía de imagen necesaria  para abrazar una empresa faraónica.

Monteagudo interceptó inmediatamente los golpes en contra de su candidato, No permitiría que lo agredieran aún más.

¿Quién derrotó finalmente a Morelos en el sitio de Valladolid señores?. No nos perdamos entre comentarios infundados advirtió. Iturbide de acuerdo con Calleja, aplastó al bribón de Morelos, ese mal bicho que se atrevió a atentar contra la institución católica a la que le debía lealtad y nobleza. ¡Bendito, mil veces bendito, el día en que a Hidalgo le quemamos las manos con ácido; lo fusilamos y lo descuartizamos para colgar su cabeza en la Alhóndiga! ¡Bendita sea la alhóndiga! ¡Bendito el ejemplo que dimos a los seguidores de esos rufianes!; Además hermano Pérez Cabañas, ¿Quién puede guardar las formas en una guerra, y evitar los fusilamientos y el salvajismo? ¿Quién…? ¿A ver, quién…? Si hay que matar, matemos, pero cuidemos a nuestra iglesia, protejámosla.

-Como estoy convencido de Iturbide no robó, y si lo hizo debe  ser perdonado, para lo cual pido su beneplácito de modo que Agustín de Iturbide sea colocado al frente de un ejército que acabe finalmente con Guerrero.

Uno a uno los presentes levantaron su mano y concedieron un voto de confianza a Matías Monteagudo. La decisión histórica había sido tomada: ¡México rompía con España!.

Pero en la historia de México Iturbide fue derrotado por las tropas insurgentes encabezadas por Guerrero y el futuro emperador de México, brazo armado del clero, decidió cambiar la estrategia militar por la diplomática. Sustituyó el campo de batalla, en el que había fracasado, por la mesa de negociaciones para concluir las hostilidades.

Iturbide se acerca a Guerrero, a Bravo y a Guadalupe Victoria, a través de sus cabilderos. Guerrero se niega a negociar con un realista, un verdugo, un asesino, perseguidor de liberales, Guerrero escucha; el futuro emperador les sugiere, como un primer punto de los acuerdos a firmar, que la religión de la Nueva España es y será la católica, apostólica y romana. Se abstiene, claro esta, de mencionar que esa era la condición de condiciones impuesta por aquel grupo reunido en la profesa; Guerrero cabildea y nuevamente piensa, eran muchos años de persecución, guerrillas y muertes; Guerrero termina por aceptar.

Se creará un Ejército Mexicano, se impondrá la existencia de un congreso, existirán vínculos con España, nunca sometimiento. Subsistirán, eso sí, idénticos los privilegios eclesiásticos. Por supuesto se mantendrán el fuero eclesiástico y el militar. Iturbide no se detiene, jura la absoluta independencia de España. Propone la adopción de una monarquía moderada de acuerdo a una Constitución Imperial Mexicana en la que se rechazará la constitución de Cádiz, ¿Porqué aceptar la constitución de otro país cuando aquí se puede promulgar otra a nuestra imagen y semejanza?

Guerrero, el promotor mas puro e intachable del movimiento independentista, ya convencido de la nobleza del plan para conquistar finalmente la independencia y la libertad de México, lo presenta ante la tropa insurgente exhausta, al terminar de leer el pronunciamiento ambos líderes sellaron el histórico pacto con el abrazo de Acatempan mientras las tropas insurgentes y realistas tiraban al suelo los mosquetes y las espadas, las carabinas y las lanzas.

Triste Biografía:

Nació el 27 de septiembre de 1773 en Valladolid, hoy Morelia, Michoacán. Estudió en el Seminario de su ciudad natal, ingresando luego al ejército virreinal, como alférez del regimiento provincial de su ciudad natal.

En 1809 tuvo que ver en la conspiración encabezada por García Obeso y Michelena, para dar libertad a México, la cual se dice que fue descubierta por él mismo, porque no se le ofreció el mando de la tropa.

En 1810, al estallar la guerra de Independencia, Iturbide rechazó el grado de teniente coronel que Hidalgo le ofrecía, y marchó a México para ponerse a las órdenes del virrey, quien lo envió contra los insurgentes.

Iturbide tomó parte en numerosas acciones bélicas contra los levantados en armas, a partir de la famosa batalla del Monte de las Cruces; ganó fama por su crueldad, falta de escrúpulos, buena apariencia física y modales distinguidos, que hacían la delicia de las damas (doble moral ).

En 1820 era coronel del ejército realista. Entonces se le encomendó el mando del más poderoso ejército para que fuera a someter a Guerrero, quien se encontraba dueño del sur del país; Pero, no habiendo logrado someterlo, entró en arreglos con él, a mandato del alto clero mexicano.

En 1821, a consejo del clero católico, firmó el Plan de Iguala que declaraba la Independencia de México. El 27 de septiembre de 1821 entró Iturbide triunfante a la ciudad de México, al frente del Ejército Trigarante, que consumó la Independencia.Tomó inmediatamente la dirección de los asuntos públicos, nombrando una Junta Provisional Gubernativa, de la que fue presidente. Más tarde se constituyó una regencia de cinco individuos, a la cual dirigió con el tratamiento de alteza serenísima...

El 18 de mayo de 1822 el sargento Pío Marcha, en una revuelta callejera, proclamó públicamente a Iturbide como emperador de México, proclamación que se ratificó por el Congreso el día 20 del mismo mes, efectuándose la coronación de Iturbide y de su esposa el 21 de julio siguiente. Durante su breve reinado creó la Orden de Guadalupe, para premiar a sus partidarios, la que se restableció más tarde por Santa Anna y luego por el emperador Maximiliano. Habiendo tenido dificultades con el Congreso, que se oponía a algunos actos de su gobierno, lo disolvió.

El 24 de enero de 1823, cuando se efectuó su jura, ya había estallado la revolución en su contra, acaudillada por el general Antonio López de Santa Anna, quien proclamó el Plan de Casamata o de Veracruz, el primero de febrero y al cual se unió Guerrero, estando ambos contra el Imperio. Iturbide se vio obligado a abdicar el 20 de marzo siguiente, desterrándose a Florencia y a Inglaterra, siendo desde el 28 de abril declarado traidor y fuera de la ley, por el Congreso que él disolvió. Sin embargo, no cejó Iturbide en su empeño de regresar a México y reconquistar el trono que tan hábilmente había creado y ocupara, de acuerdo con Pío Marcha.

Siguió trabajando en el extranjero para regresar a México, entendiéndose con los partidarios que tenía en todo el país. Por fin, el 4 de mayo de 1824 salió de Londres, donde radicaba, rumbo a México; el 14 de julio siguiente desembarcó en Soto la Marina, donde inmediatamente se le capturó, siendo remitido a la capital tamaulipeca, donde el congreso de esa provincia lo juzgó y sentenció a muerte, como traidor a la patria y fuera de la ley. La pena se cumplió en Padilla, Tamaulipas el 19 de julio de 1824, siendo fusilado. Antes de morir arengó a sus ejecutores, afirmando que no había sido traidor a México, a quien había dado su Independencia. Su nombre se inscribió más tarde, con letras de oro, en la Cámara de Diputados de la Unión; fue retirado después, a iniciativa del licenciado Antonio Díaz Soto y Gama.

Notas:

Arenal Fenochio, Jaime del, “Una nueva lectura del Plan de Iguala”, Revista de Investigaciones Jurídicas, año, 18, núm. 18, 1994, p. 50.>@AUT = Ciudad Universitaria, invierno de 2002

Iturbide, Agustín de, Su testamento desde Liorna, México, Jus, 1973, p. 9. Véase Iturbide, Manifiesto al mundo o sean apuntes para la historia, México, Fideicomiso Teixidor-Libros del Umbral, 2001.
Tena Ramirez, Felipe, Leyes fundamentales de México. 1808-1957. México, 1958, p. 108.
Vázquez, Josefina Zoraida, La patria independiente, México, Clío, 1996, p. 25 (La Antorcha Encendida).
Arenal del, “El significado de la Constitución en el programa político de Agustín de Iturbide. 1821-1824”, Historia mexicana, núm. 1, julio-septiembre, 1998, pp. 37-70.

Martín Moreno Francisco; México ante dios. Ed. Alfaguara.

www.voltairenet.org.
http://www.biografica.info/biografia-de-iturbide-agustin-de-1246

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/i/iturbide.htm

Isauro Gutierrez