Violencia

 Violencia

Efraín del Castillo

La violencia contra las mujeres a lo largo de la pandemia de coronavirus se ha convertido en otra auténtica pandemia y aunque no es nueva en la historia de la humanidad, las cifras se han disparado de una forma inconcebible, provocando efectos insospechados como producto del confinamiento sugerido por las autoridades sanitarias.

La Asamblea General de la ONU, desde hace varias décadas, emitió la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” y ha venido trabajado en ejercicios de concienciación para tratar de reducir este flagelo que lastima severamente a las sociedades de un sinnúmero de países y es hoy por hoy una “pandemia en la sombra”.

Por eso, la ONU lanzó la campaña ÚNETE, con una duración desde ahora y hasta el año2030, con la intención de poner fin a la violencia que de distintas maneras se ejerce contra las mujeres. Este año, la modalidad propuesta incluye acciones durante 16 días de activismo contra la violencia de género, empezando el 25 de noviembre y concluyendo el 10 de diciembre del presente año, cuando se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos y teniendo como tema “Pinta el mundo de naranja: ¡financiar, responder, prevenir, recopilar!”. Por esta razón, en los últimos días, se han visto edificios públicos y monumentos de todo el planeta pintados en esa tonalidad.

La búsqueda de una convivencia civilizada y pacífica es un tema que nos debe ocupar a todos. No se trata de esperar a que se den las movilizaciones de organizaciones feministas en diversas latitudes y mucho menos que éstas tengan un carácter violento que en nada abona a la solución del problema. Es un asunto de conciencia y cada uno tenemos un rol que desempeñar. No podemos permanecer inmóviles ante una situación que se ha desbordado. En estos días, se escuchó que había que superar la actitud de los lacras que salvajemente siguen agrediendo tanto en lo público como en lo privado a las mujeres, sobre todo desde la aparición del Covid-19, que trajo aparejado un confinamiento que para muchas niñas, adolescentes y adultas ha sido un verdadero calvario. Las cifras son reveladoras y el fenómeno no es privativo de nuestro país.

En ese contexto, no se trata del día de la violencia, sino del día de lucha contra la violencia. Son fechas que se han definido para tomar acciones, para hacer conciencia y para cambiar el rumbo de las cosas. No es una asignatura limitativa para el género femenino, es de la incumbencia de todos y cada cual podemos aportar un grano de arena para que el status de las cosas se modifique para bien. Hay muchas vertientes para hacer algo y el momento es ahora.

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Isauro Gutierrez