Vidas paralelas

Ismael Acosta García
El enunciado titular del presente artículo nos remite, inmediatamente, al historiador, biógrafo y ensayista griego Plutarco, natural de Querona, que vivió entre la primera y segunda centurias de nuestra era.
Su principal obra, Las Vidas Paralelas, son una joya de la literatura que contienen las biografías de algunos de los personajes más influyentes de la antigüedad. Cada relato individual es una magnífica fotografía de su protagonista, y el conjunto de la obra es una excelente imagen de las sociedades romana y griega de la época. Entenderemos entonces que el objetivo primordial de Las Vidas Paralelas era elaborar biografías en forma de parejas con el fin de comparar sus virtudes y defectos. Plutarco nos retrata en forma incisiva los mundos romano y griego, y nos los acerca en las formas vitales de cada uno de sus protagonistas. Vale recordar sus propias palabras, cuando nos describe su obra de la siguiente manera:
“A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre público, que sus mejores proezas”
Pero dejemos a Plutarco y su mundo clásico y entremos al real y degradante mundo de las personalidades públicas de hoy que tanto han dañado a nuestras diversas sociedades. Nuestros personajes, a la enseñanza del Maestro Plutarco son: Joseph Ratzinger y Marcelo Ebrard.
El primer rasgo de distinción, entre ambos personajes, es que el primero viene con la nada buena fama de haber sido por más de veinte años el Prior de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe; o lo que es lo mismo, la más infame de todas las instituciones creadas por la iglesia católica de muy triste memoria para los pueblos de América, la tenebrosa Santa Inquisición. El segundo de los personajes, es una de las perlas más finas de la no menos tenebrosa banda del salinato, aquella que resquebrajó la columna fundamental de nuestro andamiaje de leyes y que, a partir del Tratado de Libre Comercio, dejó en manos de los depredadores financieros del mundo a las ya de por sí aniquiladas economía y soberanía mexicanas.
Otro rasgo de distinción, dicen los puntillosos, es que el religioso se encumbró al puesto de Papa por la obra y gracia de la divina providencia, que en palabras terrenas quiere decir Opus Dei; yel segundo, se encumbró a la Jefatura de Gobierno del DF, por la obra y gracia del Peje, líder natural de un grupo de lo peor del viejo priísmo hoy enquistado en el PRD. A estas alturas la verdad es que, ni el uno ni el otro, han tenido respuesta positiva a las expectativas que ingenuamente depositaron en ellos su correspondiente clientela popular.
El otro rasgo de distinción es el que se ha convertido en comidilla de los medios de comunicación en los días recientes; me refiero, sin duda, al cinismo y mínimo tacto político y humano de ambos personajes al ir a hablar del lazo en la casa del ahorcado. Ellos, que es otro paralelismo, escogieron un magno evento de la juventud para ir, medrosos y cobardes, a pedir perdón por las estupideces que sus mandos medios y de más bajo perfil, (¿en dónde hemos escuchado esto?) han enderezado en diversos momentos de la historia reciente en contra, sobre todo, de los jóvenes. Ratzinger, se presentó en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Sydney, pidiendo disculpas a las víctimas de abusos sexuales ejercidos por sacerdotes católicos en contra de niños y jóvenes de esa feligresía y aseguró, que hoy, quiere reconciliar a las víctimas con su iglesia, y prevenir estos casos para que no sucedan de nuevo. ¿Alguien le creerá?, o lo que es peor, ¿Quién redimirá, física y psicológicamente, a las víctimas de su delito? Porque de antemano ya sabemos que la redención eterna la tienen ganada por la intervención del vicario del Cristo. Por último, en ese evento, el prelado dijo que “el trabajo de nuestros sacerdotes es santo; es esencial que la iglesia reconozca su culpabilidad, se reconcilie y prevenga este tipo de abusos”, como si con buenas intenciones quedaran saldados tantos y tantos miles de oprobiosos pecados. Ebrard, no se quedó atrás, escogió precisamente el foro de presentación del Programa de Juventud 2008-2012, para, ante los deudos de los 12 fallecidos en el trágico operativo efectuado en la discoteca News Divine, “ofrecerles disculpas por estos hechos y comprometerme a que la actuación de este gobierno será con la verdad, las sanciones de los responsables, la reparación del daño y la reconstrucción del tejido social, y se tomarán las medidas para que estos hechos no vuelvan a ocurrir”.
Menos mal, que para los afectados del evento en México, estas deudas sí se pagan en este mundo. Lo siento por los que sufrieron los abusos pederastas de los del “trabajo santo” a que se refirió Ratzinger.
Quién iba a decirnos que semejantes conductas nos permitirían acceder al ejerciciointelectual del gran Plutarco. Hoy sólo me preguntaría: ¿Y Díos, qué dirá de todo esto?