Un paseo por el Parque Nacional


Leopoldo González
El escritor uruapense Sergio Ramos Chávez, publicó hace algunos años un libro excepcional sobre el Parque Nacional de Uruapan, al que ha titulado, precisamente, Un paseo por el parque nacional Barranca del Cupatitzio, que en virtud de un decreto por el que la ciudad del Cupatitzio recibió la denominación de Parque Nacional “Eduardo Ruíz”, debido a la importancia histórica de este uruapense y a que antaño albergó una finca de su propiedad.
Este libro contiene el estudio y el testimonio histórico, botánico y literario más completo que se haya publicado sobre el Parque Nacional de Uruapan, en el que su autor despliega, además de su sentida admiración por el terruño, un lenguaje que acaricia la historia y las realidades del entorno y una gran facultad para investigar los datos desconocidos de la tierra que se ama.
El libro fue publicado con materiales de primera calidad en todos los sentidos: datos, hallazgos historiográficos, textos, fotografías, glosas y valoraciones de contexto, en las que se cuentan dos historias (¿o más?) fuertemente interdependientes: la de Uruapan del Progreso y la del Parque Nacional.
El diseño de imagen y las ilustraciones fueron cuidadosamente trabajados por Carlos Darío Tobón Sánchez, y en su elaboración se contó con la colaboración especial de Salvador Aguirre Paleo, en su calidad de conocedor del tema y como Presidente del Patronato del Parque Nacional.
El volumen, tal como lo indica el título, es un viaje hacia donde hinca sus señas particulares la historia del Parque Nacional, pero es, también, un recorrido alrededor de la grandeza de este sitio, que en sus pliegues más pintorescos y ocultos encierra las capas de otros pasados y otras historias: obviamente, el Gólgota, la Rodilla del Diablo, el Puente del Recuerdo, el Salto de Camela y otros monumentos que, si no labrados por la mano del hombre, parecieran hijos de la madre naturaleza en su afán de alcanzar la perfección, a través de la flora y la fauna aclimatadas allí con el paso de los siglos.
En la investigación, que abarca más de un siglo de historia, el autor descubrió cosas realmente sorprendentes: la visita que hizo fray Gerónimo de Alcalá a la región, en el siglo XVII; el soneto que escribió Sor Juana Inés de la Cruz al río Cupatitzio; la referencia que hace Carl Lumholtz, en su México desconocido, a la belleza sublime de Uruapan; la carta emocionada que envía Gabriela Mistral a Carlos Pellicer, refiriéndole la singular belleza de la ciudad del río que canta; la cinco visitas del escritor Carlos Fuentes a Uruapan y tantas otras cosas por las que el libro vale la pena.
Por consiguiente, vale la pena leer el libro, no sólo para descubrir en él lo que desconocíamos de la Perla del Cupatitzio sino, incluso, para aprender a amar con los ojos del conocimiento, lo que ya amábamos con los ojos de la emoción.