Trabajo infantil, lacra de la sociedad

 Trabajo infantil, lacra de la sociedad

José Luis Márquez Figueroa

En América como en otros continentes, el flagelo de la explotación infantil, ha sido desde la antigüedad una de las más horrendas prácticas de la humanidad. Muestra de ello son los testimonios de diferentes escritores que todavía nos siguen sorprendiendo con su humor e ironía, y una aguda y álgida  crítica social en sus novelas El Lazarillo de Tormes (anónimo)Charles Dickens Oliver Twist Canción de navidad y otras, a Mark Twain su novela Tom Sawyer, Fernández de Lizardi con “El Periquillo Sarniento” y otros que relatan las crueldades por las que pasan los infantes al trabajar. Varios son los factores: de pobreza, tradiciones culturales, prejuicios hacia grupos étnicos, religiosos o raciales, discriminación de sexo, “financiar su educación y búsqueda de mano de obra dócil y barata por parte de los empresarios o familiares, han existido desde hace siglos. Lo que es nuevo ahora es la globalización económica.

La UNICEF ha desarrollado un conjunto de criterios básicos para determinar si el trabajo infantil es explotador. Explotación infantil se refiere al trabajo de niños en cualquier sistema de producción económica de un país, una región y en el mantenimiento económico de un grupo o clan familiar. La explotación infantil es un hecho que azota en especial a países en vías de desarrollo, pero en el mismo se ven implicados los países industrializados. La Organización Internacional del Trabajo fijó en su Convenio 138 que sólo los niños y niñas mayores de 12 años pueden trabajar pero solo en actividades que no “entorpezcan su formación“. El Día Internacional contra la esclavitud infantil se celebra cada 16 de abril. En algunos países el niño y la niña entre 12 y 18 años deben tener un permiso firmado de sus padres. Muchos países contemplan castigos judiciales a empresas que contratan niños y niñas, pero si bien estas son fáciles de controlar, las formas más degradantes de la explotación infantil están en manos del crimen organizado y actividades ilícitas.

La UNICEF define que el trabajo infantil es inapropiado si:

Es con dedicación exclusiva a una edad demasiado temprana.

Se pasan demasiadas horas trabajando.

El trabajo provoca estrés físico, social o psicológico indebido.

Se trabaja y se vive en la calle en malas condiciones.

El salario es inadecuado.

El niño tiene que asumir demasiada responsabilidad.

El trabajo impide el acceso a la escolarización.

El trabajo mina la dignidad y autoestima del niño.

Impide conseguir un pleno desarrollo social y psicológico.

Todos aquellos menores de edad que son víctimas de las peores formas de explotación infantil como las siguientes:

Niños y niñas víctimas del tráfico (drogas, armas, robo …)

Que sufren cualquier forma de  esclavitud, adoctrinamiento o fanatismo

Reclutados por la fuerza, obligados o inducidos a realizar actividades ilegales o que amenazan su integridad física y mental (prostitución). La explotación infantil es al mismo tiempo consecuencia y causa de la pobreza, aunando todas las miserias. Agotamiento para vivir y trabajar, analfabetismo, enfermedades y malnutrición, envejecimiento precoz. Es el momento de romper esta espiral, que muchos se obstinan en considerar como una inevitable fase de crecimiento de las sociedades en vías de desarrollo.

La mayoría de los niños que trabajan a tiempo completo lo hacen en el sector agrícola comercial, pero hay niños trabajando en multitud de sectores: servicio doméstico, minería, pescade gran profundidad (buceadores), construcción, material y calzado deportivo, equipamiento quirúrgico, cerillas y pirotecnia, carbón vegetal, fábricas de cristal, seda, tejedores, ladrilleras, alfombras, curtidurías, cerámica,  juguetes, pepenadores, calle, pastoreo, y mendicidad.

En Asia, los occidentales ayudaron a crear el negocio de la prostitución infantil. Algunos burdeles que datan de la Vietnam están situados alrededor de algunas bases militares de los EE.UU. Más de un millón de niños y niñas son esclavos sexuales en Camboya, India, Filipinas, China, Tailandia, Taiwán y otros países.

El principal flujo de turistas ávidos de sexo infantil proviene de países económicamente desarrollados (Europa occidental, América del norte, Australia, Nueva Zelanda, Japón y estados del Golfo Pérsico) llegan a “saciarse” a los países más pobres del sudeste Asiático, África, América Latina y el Caribe (Lidia Cacho lo señala en su libro “Los demonios del Edén”). Algunos países de Europa del Este, desde la caída del telón de acero, están empezando a atraer turistas sexuales y a exportar niños/as prostituidos/as. Eso sin contar órdenes religiosas o sectas,casas hogares, orfelinatos de las cuales se tienen datos imprecisos de investigación.

Adolescentes mueren intoxicados cada año manipulando pesticidas en las plataneras yhortalizas de Centroamérica y el mundo. En Bangla Desh, Nepal y La India son las plantaciones de té, las que más incorporan trabajo infantil. En Assan el 70% de la mano de obra, horarios enormes y reducidos pagos. Esta situación genera altísimos beneficiosa las multinacionales del té y a sus socios locales

Un 75 por ciento de estos  infantes no saben leer o escribir. En muchos casos, son huérfanos. Tienen que trabajar todo el día, pero no ganan nada y se alimentan de restos. Frecuentemente no duermen en camas, sino en el suelo y, en el caso de las niñas, pueden sufrir abusos sexuales, casarse a temprana  edad, obligados/as por sus familiares.

Un 80 por ciento de ellos sufre trastornos de estómago o dolores de cabeza como consecuencia de su aislamiento emocional, según los psiquiatras. Muchos parecen retardados física y psíquicamente, sin que lo sean. De hecho, una vez liberados de su situación e integrados en una comunidad pueden convertirse en los mejores alumnos de la clase,

El secretario del Trabajo, Javier Lozano, se ufana de que han disminuido las cifras respecto a las dimensiones del trabajo infantil en México. El funcionario tiene razón al destacar que, según el Módulo de Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, 2009, el número de niñas y niños entre 5 y 17 años en condición de ocupación disminuyó entre los años 2007 y 2009, de 3.64 millones a 3.014 millones. Lo anterior implica una reducción en la tasa de ocupación de la población infantil, de un 12.48 a un 10.67 por ciento. El gobierno argumenta al respecto que fue gracias a las becas que otorga y a “otras políticas públicas”, aunque no aclara cuáles. Pese a ello, la duda persiste porque el crecimiento en el número de niñas y niños que reciben becas en el país fue de sólo 5.3% en el periodo señalado, porcentaje que a todas luces no alcanza para explicar la magnitud de la supuesta disminución del trabajo infantil. Por otro lado, el porcentaje de niñas y niños que no reciben ningún apoyo del gobierno se redujo, igualmente en el mismo periodo, en un porcentaje que no resulta significativo, es decir, pasó del 72.90% al 68.14%.

Es indicativo igualmente que el número de niñas y niños que reciben ayuda de algún familiar que no vive en su hogar presentó un crecimiento de más del 30% en el periodo de referencia.

Al 2007 en México, había 29 millones de niños y niñas de 5 a 17 años de edad, de los cuales más de 3 millones y medio realizaron alguna actividad económica, el 67% eran niños y 33% niñas. Los principales motivos por los cuales los niños y las niñas realizaron algún trabajo económico fueron: para pagar su escuela o sus propios gastos, porque en el hogar necesitan de su trabajo o para aprender un oficio. Si observas la gráfica podrás ver las entidades federativas con más y menos porcentaje de niños que trabajan en México.

Isauro Gutierrez