¿Riesgo de balcanización?

 ¿Riesgo de balcanización?

Efraín del Castillo

Con fundamento en la insuficiente distribución de recursos presupuestales que contemplan las iniciativas de ley fiscal para el ejercicio 2021, los gobernadores de oposición al actual régimen federal están contemplando (amenazando) con separarse del pacto federal, toda vez que no existe tácitamente un pacto fiscal, sino una ley que deriva en convenios de coordinación que da pie a procesos de recaudación tributaria que conforman una gran bolsa nacional de recursos que después son redistribuidos a través de fórmulas que consideran diversos factores como el número de habitantes, el grado de marginación, etc. y que fue promulgada hace unas cinco décadas.

La respuesta de Andrés Manuel López Obrador fue en el sentido de que los gobernadores hicieran una consulta para conocer la opinión de los ciudadanos de cada entidad federativa respecto a su intención separatista. No faltó alguno de ellos, como el de Jalisco, que de inmediato se pronunció por realizar dicho ejercicio e incluso, a mano alzada a la usanza del tabasqueño, en una reunión con productores agropecuarios, preguntó la opinión de los asistentes sobre la idea de desligarse del mencionado pacto. La respuesta generalizada fue en sentido afirmativo, lo cual obviamente se repetiría en cascada en la mayoría de los estados del centro hacia el norte, dada la animadversión existente respecto a la administración federal, así como a ese reclamo histórico sobre la transferencia de recursos generados en los estados del norte para beneficiar a los del sur.

Más allá de la verdadera esencia legal o constitucional del Pacto, se percibe una intencionalidad política ante la proximidad de un proceso electoral que entre otras cuestiones, está enfocado a la renovación del poder legislativo y muchos otros puestos de elección popular. En realidad, parece que éste es el móvil verdadero. Por supuesto, los recursos son muy importantes, pues sin ellos se limita la capacidad de operación política y se reducen las posibilidades de éxito en la contienda que se avecina.

Cabe mencionar respecto a la intentona de separación, que ésta no sería la primera vez que se plantea una situación de tal naturaleza. De hecho, en el pasado reciente se han hecho propuestas para formar los estados del Soconusco, de la Comarca Lagunera y la Huasteca, que se compondrían con superficies que actualmente pertenecen a varias entidades federativas como Chiapas, en el primer caso, Coahuila y Durango, en el segundo e, Hidalgo, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz, en el último de ellos. Incluso, se ha llegado a especular que sus capitales podrían ser Tapachula, Torreón y Tampico, respectivamente.

El caso es que todo esto es producto de la polarización que se vive en México y que lejos de dirimirse por parte de quien debería asegurar la unidad nacional, se ha exacerbado como bien se dice, “en donde más duele”, esto es en el bolsillo, en la parte presupuestal. Ni siquiera se les ha recibido en audiencia a los gobernadores opositores, lo cual de suyo ya es una actitud compleja que en nada abona a la unidad. Se antoja complicado que las intenciones o amenazas de los gobernadores se vuelvan realidad, pero a estas alturas de la historia nada nos debería asombrar. Llegar a una balcanización no resultaría ventajoso para nadie y mucho menos, viviendo a un lado de la potencia imperial.

columna.rebatinga@gmail.com

Isauro Gutierrez