Paideia


Pablo Manuel Ramos Vallejo
Hablar de la democracia y callar al pueblo, es una farsa.
Hablar de humanismo y negar a los hombres, es una mentira.
Paulo Freire
La paideia, conjunto de saber helénico, es, en una aproximación, el ideal que condujo a los griegos a la conciencia de sí mismos en aras de generar una visión del hombre y de educarlo.
Paideia (en griego παιδεια, “educación” o “formación”, a su vez de παις, país, “niño”) era, para los antiguos griegos, la base de educación que dotaba a los hombres (lasmujeres eran excluidas) de un carácter verdaderamente humano. Como tal, no incluía habilidades manuales o erudición en temas específicos, que para entonces eran considerados mecánicos e indignos de un ciudadano; por el contrario, la paideia, se centraba en los elementos de la formación que harían del individuo una persona apta para ejercer sus deberes cívicos. El primero en configurar la paideia como un humanismo cívico integral, fue el discípulo de Sócrates y de Platón, el gran orador y pedagogo griego Isócrates.
Bajo el concepto de paideia, se subsumen elementos de la gimnasia, la gramática, la retórica, la poesía, las matemáticas y la filosofía, que se suponía, debían dotar al individuo del conocimiento y control sobre sí mismo y sobre sus expresiones.
El ideal de paideia, estaba dado por la estructura específica de la polis griega, en que una casta relativamente reducida de ciudadanos exentos de las necesidades manuales, con excepción de la guerra, dedicaban su vida a la participación en los asuntos cívicos. El cuidadoso dominio de la lengua griega, distinguía a los locales de los forasteros e inmigrantes; la expresión oral, escrupulosamente elaborada, respondía a la obligación de mostrarse como un individuo refinado en el ágora, donde las habilidades persuasivas resultaban cruciales. Las ciencias puras, indicaban una disposición anímica objetiva y poco concernida con los asuntos mundanos, una cualidad deseable en un potencial legislador. Las proezas gimnásticas confirmaban el dominio de sí y el carácter viril, también garantizado por el comportamiento en combate, que completaban el perfil aristocrático.
La noción de paideia, se transmitió a la cultura romana, a través sobre todo de los filósofos estoicos, donde se tradujo habitualmente como humanitas, de donde proviene el término: “humanidades” que sirve para designar los estudios vinculados a la cultura y al movimiento ideológico, filosófico, pedagógico y cultural, conocido posteriormentecomo Humanismo, que fue el que caracterizó al Renacimiento grecolatino en Europa, como un sinónimo ideal de cultura. Es preciso retener, a pesar de la pluralidad de sentidos, que el término Humanismo designa, desde cierto antropomorfismo, una visión del hombre como centro de la realidad, al que hay que remitir toda verdad y todo conocimiento y, por otra parte, encarna el interés por la antigüedad clásica y consecuentemente, el cultivo y la imitación de los clásicos grecolatinos. Tanto en estilo como en sabiduría, es, en general, la afirmación del hombre como valor supremo. La noción se rescató reiteradamente a lo largo de la historia occidental por parte de movimientos aristocratizantes, que oponían una concepción global de la formación humana, al énfasis en las habilidades prácticas. Como comentario, podemos afirmar que un movimiento de este tipo, inspiró a Pierre de Coubertin a reinstaurar la tradición de los juegos olímpicos.
A mediados del siglo XX, el filólogo clásico alemán Werner-Wilhelm Jaeger(Renania1888-Boston 1961) famoso ya por sus obras sobre Aristóteles, y su edición de la obra de uno de los padres de la Iglesia Capadocia Griega: Gregorio de Nisa (Gregorii Nysseni Opera, 1921-1922), publicó en 1933, el más detallado estudio hasta la fecha, sobre la noción de paideia, precisamente bajo el título “Paideia: Los Ideales de la Cultura Griega”.(1933, 1943–4), donde examina el desarrollo educativo, intelectual y espiritual de los griegos.
Jaeger, clásico de la historia del pensamiento, nos lleva hacia Homero, Herodoto Tucídides, la tragedia griega y Platón. En esta magistral obra, al investigador y filósofo alemán dio a conocer sus resultados sobre la formación del hombre griego, el de los tiempos remotos y el de los gloriosos, como base para abordar un tema fascinante sobre los mecanismos culturales, sociales y políticos, que intervinieron en la configuración del modelo de humanidad en el mundo helénico. Poniendo a Grecia aún hoy en día, comouna referencia frente a la cual resulta innoble volver la espalda. Basta fijar nuestra atención a los constructores de aquellos tiempos, a los que sabían de Homero y sus cantos heroicos, a los trágicos, a los arquitectos, pintores, escultores, y sobre todo a quienes traducían a términos abstractos el lenguaje artístico de todos ellos: los filósofos.
Dice Jaeger, que toda civilización que alcanza cierto grado de desarrollo, está inclinada a practicar la educación. Mediante ella, las sociedades toman conciencia de los valores que rigen la existencia humana. A mayor estabilidad de las normas, mayores serán los fundamentos pedagógicos, y viceversa: la estabilidad de las normas depende de que la educación pueda conservarlas y transmitirlas. Tengamos en cuenta que la aparición de Grecia en el mapa mundial, significó una auténtica novedad histórica, no solo por su poderío militar y económico, sino por que tuvo, una vez que llegó a la edad adulta, conciencia de su por qué y para qué: la formación de un “elevado tipo humano”, que los Griegos cultivaron y pronunciaron en forma de paideia. Con ella, querían denotar, en un todo dinámico e integral, lo que nosotros entendemos por cultura, civilización, tradición, literatura y sobre todo, la transmisión de una identidad espiritual.
En la paideia reconocemos dos aspiraciones máximas: el conocimiento de uno mismo y el claro sentido de pertenencia a lo griego. Individuo y comunidad eran manifestaciones de un mismo esfuerzo. Por esto, podemos ahora determinar la peculiaridad de la Grecia antigua, en relación con los pueblos que la precedieron. Su revelación postrera fue: la de “la conciencia paulatina de las leyes generales, que determinan la esencia humana”.
Al hombre como identidad autónoma o como ser gregario, se sobrepuso una empresa mayor: la del hombre como idea, proyecto y realización; en suma:
“El hombre como concepto universal”
Es Cuanto.