Los Siete Saberes para enseñar por el Sistema Educativo en el siglo XXI

 Los Siete Saberes para enseñar por el Sistema Educativo en el siglo XXI

Vicente García Rocha

A finales del siglo veinte, la Unesco solicitó al pensador Edgar Morín que expresara sus ideas respecto a la esencia misma de la educación del futuro. En acato a la invitación de la Unesco, Edgar Morín presenta un texto que contiene siete principios clave que estima necesarios para la educación del futuro. La Unesco, publica el texto  como una contribución al debate internacional sobre la forma de reorientar la educación en el marco del proyecto transdisciplinario ‘Educación para un futuro sostenible’. Presentamos a ustedes una síntesis comentada del documento.

 

El texto aludido, no es un tratado o compendio de materias  que deben o deberían enseñarse, pero si expone problemas fundamentales que permanecen  ignorados y que deben ser enseñados: Son siete saberes fundamentales que la educación del futuro deberá enseñar a cualquier sociedad de cualquier cultura.

 

  1. El error y la ilusión en los procesos del conocimiento.

 

Se aborda el primer lugar el problema del conocimiento, ¿el sujeto cognoscente puede conocerse a sí mismo y a su realidad exterior? Si le es posible conocer la realidad exterior al sujeto, el conocimiento que obtiene de la realidad, ¿es absoluto o sólo provisional y relativo;  ¿cómo se realiza el proceso de conocer? Y ¿cuántos tipos de conocimiento hay? Es la problemática sucintamente enunciada, el autor arriba citado, propone:

La educación que tiende a comunicar los conocimientos permanezca ciega ante lo que es el conocimiento humano, sus disposiciones, sus imperfecciones, sus dificultades y sus tendencias a equivocarse, al error y a la ilusión: la educación no se preocupa por hacer conocer lo que es conocer. Un conocimiento no es el espejo de las cosas o del mundo exterior. Todas las percepciones son a la vez traducciones y reconstrucciones cerebrales, a partir de estímulos o signos captados y codificados por los sentidos; de ahí los innumerables errores de percepción. El conocimiento no se puede utilizar sin examinar su naturaleza, el conocimiento del conocimiento se vuelve necesario para enfrentar los riesgos permanentes de error y de ilusión, que parasitan a la mente humana.

El desarrollo del conocimiento científico es un medio poderoso de detección de errores y de lucha contra las ilusiones. No obstante, los paradigmas que controlan la ciencia pueden desarrollar ilusiones y ninguna teoría está inmunizada contra el error. Existe en cada mente una posibilidad de mentira a sí misma, que es fuente permanente de error y de ilusión. Nuestra memoria misma está sujeta a numerosas fuentes de error. Nuestra mente, de manera inconsciente, tiende a seleccionar los recuerdos que nos convienen y a rechazar o incluso borrar, los desfavorables.

La racionalidad es el mejor instrumento para identificar el error y la ilusión. La racionalización se cree racional porque constituye un sistema lógico perfecto basado en la deducción o la inducción, pero se funda sobre bases mutiladas o falsas y se niega a la discusión de argumentos y a la verificación empírica. La racionalización  es cerrada, la racionalidad es abierta.

Un paradigma puede definirse por la promoción/selección de los conceptos maestros de la inteligibilidad y la determinación de las operaciones lógicas maestras. El paradigma está oculto bajo la lógica y selecciona las operaciones lógicas que se vuelven a la vez preponderantes, pertinentes y evidentes.

 

  1. Principios de un conocimiento pertinente.

 

Para que un conocimiento sea pertinente hay que ubicar las informaciones y los elementos en su contexto para que adquieran sentido. Asimismo, destacar que lo global es más que el contexto, es el conjunto que contiene partes  diversas ligadas de manera inter-retroactiva u organizacional. Las unidades complejas, como el ser humano o la sociedad, son multidimensionales; por lo tanto el conocimiento pertinente también debe ser capaz de enfrentar esta complejidad.

En la misión de promover la inteligencia general de los individuos, la educación del futuro debe utilizar los conocimientos existentes, superar las antinomias provocadas por el progreso de los conocimientos especializados, a la vez que identificar la falsa racionalidad. En estas condiciones, las mentes formadas por las disciplinas pierden sus aptitudes naturales para contextualizar los saberes tanto como para integrarlos en sus conjuntos naturales. Al mismo tiempo, la división de las disciplinas imposibilita conocer lo que está tejido en conjunto, es decir, según el sentido original del término, lo complejo.

 

  1. Enseñar la condición humana.

 

Aquí se trata el problema ontológico, ¿quiénes somos?, ¿Dónde estamos? ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?… La educación del futuro deberá estar centrada en la condición humana, es decir, que los individuos reconozcan su humanidad común y, al mismo tiempo, la diversidad cultural inherente a todo cuanto es humano. Se deberá interrogar nuestra condición humana, es decir, interrogar nuestra situación en el mundo.

Algunas condiciones que en la escuela se deben enseñar son las siguientes: condición cósmica, condición física, condición terrestre y condición humana. Somos parte de un universo en expansión formado de miles de millones de galaxias y estrellas, el cual no es perfecto ni ordenado y nuestras partículas tienen su origen en el génesis del cosmos. Nuestro planeta se conformó hace unos cinco mil millones de años y se autoprodujo y autoorganizó dependiendo del sol. En cuanto a la condición humana, la hominización fue una aventura de millones de años, que dio como resultado que nuestra especie se humanizara y adquiriera un doble principio: el biofísico y el sociocultural.

Existen varias características que distinguen al ser humano. Una de ellas es la unidualidad, pues es un ser plenamente biológico y cultural a la vez. Cabe señalar que sin la cultura, el hombre sería un simple primate. Asimismo, lo distingue su mente, es decir, su capacidad de conciencia y pensamiento. La mente, que proviene de la acción del cerebro, suscita la cultura. Otro rasgo que destaca en el hombre es su lucha entre razón, afecto e impulso; este conflicto se da debido a que el cerebro alberga simultáneamente la animalidad y la humanidad. Finalmente, hay una relación individuo-sociedad-especie, en la que el hombre ejerce tres condiciones a la vez: autonomía individual, participación comunitaria y sentido de pertenencia a la especie.

El hombre presenta una unidad-diversidad genética, pues a pesar de ser un ente único, comparte con el género humano la mayoría de sus rasgos. Asimismo, en el campo social hay una unidad-diversidad en cuanto a las lenguas, las organizaciones sociales y formas culturales. De este modo, se puede decir que el ser humano es singular y múltiple a la vez; además reúne ciertas características antagónicas: racional y delirante, trabajador y lúdico, empírico e imaginador, económico y dilapilador…

 

  1. Enseñar la identidad terrenal: razón, progreso y democracia, que pueden ser usados de manera perversa.

 

De la misma manera como se deberá enseñar la condición humana, también se deberá enseñar la identidad terrenal. Para esto, es necesario conocer la situación en la que se encuentra el mundo actualmente, es decir, la era planetaria. Ésta se inicia en 1492, cuando a partir del contacto de dos culturas diferentes, los cinco continentes entran en comunicación. En esta época se da una dominación de la cultura occidental europea, imponiéndose sobre las demás. Asimismo, se suscitan grandes movimientos migratorios.

Para estos tiempos, aparece el término mundialización, es decir, la conformación de una economía mundial. El mundo parece encogerse y volverse un todo. A pesar de eso, la globalización trae consigo la balcanización, esto es, los conflictos generados por el antagonismo político, social, cultural,…

El siglo XX nos ha dejado un legado de muerte, pues millones de personas perdieron la vida en dos guerras mundiales. En este siglo se desarrollaron armas nucleares tan poderosas que serían capaces de provocar una muerte global. Además, en el siglo XX ha aparecido la sombra de la muerte ecológica, debido a la degradación de la biósfera por la actividad humana y a la aparición de virus y bacterias que amenazan la existencia de la especie humana. Por último, estos cien años nos han demostrado la muerte de la modernidad, al morir los ideales que distinguen a la edad contemporánea.

Por todo lo anterior, es necesario desarrollar una ciudadanía terrestre, reformar el pensamiento humano y explotar las posibilidades cerebrales del ser humano. Se deberá buscar una unión planetaria basada en una conciencia antropológica, conciencia ecológica, conciencia cívica terrenal y conciencia espiritual; la educación debe propiciar retomar los valores éticos universales, lo justo, lo bueno, lo bello y lo verdadero.

 

  1. Enfrentar las incertidumbres: Aprender a navegar en océanos de incertidumbres a partir de archipiélagos de certezas.

 

Cómo de deben enfrentarse las incertidumbres, partiendo de que  determinadas éstas, como los aspectos futuros de las acciones, en donde dichas incertidumbres se encuentran en una inestabilidad, que hacen replantear los caminos de su curso, en donde su solución se vuelve incierta.

La incertidumbre histórica en donde se deja ver que todo proceso de cambio es determinado en cierto momento por las incidencias presentes de los hechos tanto sociales como políticos y económicos, como sucede en el caso de plantear una situación y conforme la enfrentas realizas los cambios necesarios para transformar lo sucedido con relación a los grandes hechos históricos. ”El devenir es ahora cuestionable y lo será para siempre”[1]

Con relación a la historia creadora y destructiva, tenemos que lo nuevo no tiene predicción alguna ya que de ser así lógicamente no sería nuevo, lo cual se forma de acontecimientos internos y externos, con diferentes sentidos y rumbos, lo cual podemos decir que los logros también son productos de las desviaciones de las acciones sobre los hechos, trasformando los sistemas y reorganizando los mismos, por lo que se hace necesario mencionar que no únicamente ocurren las creaciones si no también las destrucciones lo puede traer nuevas creaciones, “la historia es un complejo de orden, desorden y de organización “[2]

Podemos estar de acuerdo o no con el autor pero lo que es sin duda alguna la forma clara en que nos enfrentamos al descubrimiento de lo incierto de la realidad existente. En el contexto de cómo enfrentar las incertidumbres tenemos que el hombre se enfrenta a cosas nuevas en su aventura por descubrir las condiciones que crean la realidad existente.

Se crean las siguientes incertidumbres, de lo real, en donde cada quien traduce su realidad de acuerdo a lo que observa, la incertidumbre del conocimiento, transmitida como una aventura incierta dando lugar al riesgo de la ilusión y el error, la incertidumbre  de la ecología de la acción, en donde la acción es sólo la decisión, la acción y la apuesta; podemos mencionar que “la ecología de la acción es reconocer su complejidad, sus desviaciones y transformaciones además de los riesgos que conlleva.”[3].

En cuanto a la impredecibilidad a largo plazo, tenemos que tener en cuenta la relación de la causa y el efecto sobre los objetos o fenómenos, en donde se hace necesario y la estrategia en donde se convierten en dos vías para enfrentar las incertidumbres de la acción, en donde una se convierte en la decisión y la otra en el recurso en donde la estrategia debe prevalecer sobre  el programa decidido, ”Para todo aquello que se efectúe en un entorno inestable e incierto, se impone la estrategia”[4].

Tomando en cuenta que la educación debe educar para la prensión humana, la cual se convierte en la misión de la educación, manifiestas dos condiciones: la cultural y la individual. Mientras que una trata de manera general las costumbres de una sociedad; la otra se dedica a cuestiones particulares de su misma cultura, en donde se desarrollan dos tipos de comprensión; por un lado, la intelectual/comprender significa intelectualmente que en conjunto, la comprensión humana rebasa la comprensión intelectual  en donde el hecho de comprender significa interactuar y realizar la empatía entre sujetos.

Se hace necesario una educación para los obstáculos a la comprensión; que los obstáculos a dicha comprensión son externos y múltiples y de la visión de las opiniones del sujeto están siempre sujetas y amenazadas por todos lados, situación que genera el malentendido o el no entendimiento entre sujetos; interviniendo la cuestión de la cultura “ que puede significar los usos, valores, creencias… y todo lo que aportan las humanidades”[5]

Por lo anterior podemos decir que la educación actual, debe preparar para enfrentar lo desconocido, no solamente las certezas, sino las incertidumbres; que se diseñe un programa de reeducación epecial para  G. W. Bush y Felipe Calderón, para que enfrenten la  crisis financiera en que estamos inmersos, o la distribución injusta de la riqueza y solucionen la falta de seguridad, como es su obligación.

 

  1. Enseñar la comprensión.

 

Las ideas preconcebidas, las  racionalizaciones a partir de las premisas arbitrarias, la auto justificación frenética, la incapacidad de auto criticarse, el razonamiento paranoico, la arrogancia, la negación, el desprecio… son las causas y consecuencias de las incomprensiones del etnocentrismo y sociocentrismo.[6]

En cuanto al espíritu reductor del conocimiento tenemos que es complejo ya que la comprensión pide no encerrar en términos mínimos los conceptos, como el caso que menciona Hegel, cuando menciona que a un asesino se le culpa sólo por ser asesino sin mirar su totalidad personal, es decir, dejan de lado el todo que conforma a un sujeto y éste se somete a la critica  de una de sus características; ante esto podemos mencionar que no solo, las vías económicas, jurídicas, sociales, y culturales las que facilitan las vías de la comprensión en donde también son necesarias las vías intelectuales y éticas las cuales pueden desarrollar la doble comprensión de la intelectualidad humana.

La ética de la comprensión se convierte en un arte que nos pide comprender de manera desinteresada y comprender la incomprensión, además de argumentar y refutar en vez de mencionar el autor de excomulgar.” Si sabemos comprender antes de condenar estaremos en la vía de la humanización de las relaciones humanas”[7]

La introspección que es el autoexamen de si mismo para comprender a los demás, es  necesario referirnos a la conciencia de la complejidad humana, en donde la personalidad de los sujetos no se reduce únicamente a un aspecto de su persona, si no más bien a las características que lo conforman, en donde ocurre la apertura subjetiva, simpática, hacia los demás.

Tratando de entender la relación que guarda la comprensión, ética y la cultura planetaria tenemos que la única y verdadera mundialización que estaría al servicio de la humanidad es la comprensión, la solidaridad intelectual y moral de la humanidad misma. Por lo que podemos observar que ninguna cultura permanece aislada de las demás culturas en donde la comprensión entre las sociedades supone sociedades democráticas abiertas.

 

  1. La ética del género humano.

 

Finalmente para hablar de la ética del género humano recordemos la relación que guarda el individuo como sociedad y como especie, que son inseparables y dependientes uno del otro y que el móvil siempre será la conciencia entre ambos, lo que presupone alguna utopía como poder lograr la humanización del ser humano como especie, además del desarrollo de los axiomas valorales que se quieren recuperar después de que el sistema se ha encargado de echarlos por tierra.

La relación individuo y sociedad podemos decir que se manifiesta de cierta manera en la aplicación de la democracia, el diálogo, y la expresión de las ideas de libertad, fraternidad e igualdad, por lo que el aspecto dialógico se convierte en un regulador y controlador de sus ideas de poder y sometimiento.

Además de conocimiento también produce ceguera e ignorancia ya que solo el conocimiento técnico para el desarrollo se reserva para los técnicos especialistas y el ciudadano pierde cualquier punto de vista global. “Entre más técnica se vuelve la política, más retrocede la competencia democrática”[8]

La regeneración democrática supone la regeneración del civismo, el cual supone la regeneración de la solidaridad y de la responsabilidad y el desarrollo de la antropoética, es decir, el desarrollo de valores éticos por parte del hombre. Hay que imponer a sus habitantes un principio de hospitalidad universal, reconociendo al otro el derecho a ser tratado no como enemigo, con lo cual nace el valor  de la solidaridad a partir del siglo XX.

La humanidad como destino planetario permite cumplir y asumir la relación entre individuos como un todo, como la unidad planetaria en común la cual tiene sus raíces en una patria, en donde la humanidad de ahora en adelante se convertirá en una nación ética  ya que la humanidad es la única especie que produce su propia destrucción a diferencia de los demás seres vivos que habitamos nuestro planeta y viene a romper con el equilibrio natural, social y universal sobre la tierra.

[1] MORIN, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.—Parris:  Unesco, 2001.p.70

[2] Ibid. p. 78

[3] Ibid. p.. 83

[4] Ibid.  p. 84

[5] Ibid. p. 91

[6] Ibid. p. 92

[7] Ibid.. p. 94

[8] Ibid. p. 105

Isauro Gutierrez