Los miserables

Jorge Rocha Trujillo
Ciertos pensamientos son plegarias.
Hay momentos en que, sea cual fuere
la actividad del cuerpo, el alma está de rodillas.
(Víctor Hugo)
Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza
habla mientras que el género humano no escucha.
(Víctor Hugo)
Lo que bien se piensa, bien se expresa.
(Víctor Hugo)
Víctor Hugo nació el 26 de febrero de 1802 en Besanzon, Francia, y murió el 22 de mayo de 1885. Sus funerales paralizaron toda Francia, que le rindió un homenaje digno de un Jefe de Estado. Su vasta obra abarcó la poesía, teatro y novela, destacando entre otras “Los Miserables”, obra que cobra vigencia en nuestros días a causa de los desatinos económicos del neoliberalismo, y en particular de la estulticia, propia o adquirida, del gobierno espurio que hoy padecemos.
Mueve a indignación el ver cómo se aplica una justicia selectiva. Para el luchador social, penas estratosféricas y los delincuentes de cuello blanco, defraudadores del fisco, empresarios carreteros, el premio de la impunidad y la libertad de seguir socavando las arcas nacionales. Con focos rojos prendidos por la hambruna que viene, más provocada que real, en cuyo fondo priva la avaricia y la ambición del dinero. El peligro de que particulares se conviertan en dueños de recursos que nos quitan viabilidad como nación
México tiene una deuda de gratitud con Víctor Hugo, cuando éste se opuso a la dictadura de Napoleón III, cuando lanzó una histórica e inolvidable proclama desde su destierro, para alentar el espíritu de lucha e independencia de los mexicanos y solidarizarse fraternalmente con su causa en contra de la imposición de Maximiliano de Habsburgo en 1861, como emperador de México, lo que al final le significó la muerte a manos del ejército mexicano encabezado por Don Benito Juárez. Vale la pena citarla:
“¡Mexicanos¡ Tenéis la razón y yo estoy con vosotros.
Podéis contar con mi apoyo. Y habéis de saber que no es Francia quien os hace la guerra, es el Imperio. Estoy de veras con vosotros por que todos estamos frente al Imperio; vosotros en México y yo en Europa. Combatid, luchad, sed terribles y si creéis que mi nombre vale algo, servíos de él. ¡Apuntad a ese hombre en la cabeza y que la bala que lo mate sea vuestra libertad¡ ¡Valientes hombres de México¡ Resistid a la perfidia y a la traición. Y si lo hacéis venceréis. Pero sabed que vencedores y vencidos, Francia siempre será vuestra hermana, hermana en vuestra gloria como en vuestra desgracia, yo, por mi parte, envío a los vencedores mexicanos mi fraternidad de ciudadano libre; y si vencidos, mi fraternidad de proscrito.”
La novela “Los Miserables” hizo su aparición en 1862, de inmediato acaparó la atención del público francés, para constituirse en una de las obras fundamentales de la literatura, es un ejemplo muy profundo de la belleza de la palabra escrita. Es una gran lección de vida, de justicia social y de arte.
Aventurarse en la lectura de esta gran obra de arte significó regalarle a mi espíritu un bálsamo de tranquilidad y perfección, que deseo compartir en unas cuantas citas extraídas de esta gran obra, que hablan de la magnificencia de un gran escritor y como homenaje en su CXXIII aniversario luctuoso.
“Lo que de los hombres se dice, cierto o falso, ocupa tanto lugar en su destino, y sobre todo en su vida. Constituye algo que en la actualidad no se valora tanto, el honor.”
“El hombre tiene sobre sí la carne, que es a la vez su carga y su tentación. La lleva, y cede a ella. Es nuestro peso, nuestro equipaje.”
“La guillotina es la concreción de la ley; se llama vindicta; no es neutral ni permite que lo seáis tampoco. Quien llega a divisarla, se estremece con el más misterioso de los estremecimientos. Todas las cuestiones sociales alzan sus interrogantes en torno de aquella cuchilla.”
“No temamos nunca ni a los ladrones ni a los asesinos: esos son los peligros exteriores, los pequeños peligros. Temámonos a nosotros mismos. Las preocupaciones, ésas son los ladrones: los vicios, esos son los asesinos. Los grandes peligros existen dentro de nosotros. ¿Qué importa lo que amenaza a nuestra cabeza o nuestra bolsa? Pensemos con preferencia en lo que amenaza a nuestra alma.”
“El hombre tiene un tirano: La ignorancia.”
“No me creo con el derecho de matar a un hombre; pero me siento con el deber de exterminar el mal. He votado el fin del tirano, el fin de la prostitución para la mujer, el fin de la esclavitud para el hombre, el fin de la ignorancia para el niño. He votado la fraternidad, la concordia, la aurora. He ayudado a la caída de las preocupaciones y de los errores. El hundimiento de las unas y de los otros produce la luz.”
“Los libros son amigos fríos y seguros.”
“No hay, ni malas hierbas ni malos hombres. No hay sino malos cultivadores.”
“La dicha suprema de la vida es la convicción de que somos amados, amados por nosotros mismos; mejor dicho, amados a pesar de nosotros.”
“La vista del espíritu no puede encontrar en ninguna parte más resplandores y más tinieblas que en el hombre; no puede fijarse en nada que sea más espantoso, más complicado, más misterioso, más infinito. Hay un espectáculo más grande que el del mar, y es el del cielo; hay un espectáculo más grande que el del cielo, y es el del interior de alma.”
“La muerte es la entrada en la gran luz.”
“Todos tenemos una madre: la tierra. Hacia ella volvemos.”
“Hay instintos para todos los accidentes de la vida.”
“Todas las conquistas sublimes son más o menos el premio del atrevimiento.”
“Existe bajo la sociedad y existirá hasta el día en que la ignorancia sea destruida, la gran caverna del mal. Esta cueva es la última de todas y la enemiga de todas. Es el odio sin excepción. Destruid la cueva Ignorancia, y habéis destruido la sima Crimen.”
“El derecho derrocando el hecho; el derecho que triunfa no tiene necesidad de ser violento. EL DERECHO ES LO JUSTO Y LO VERDADERO. Esta lucha del derecho y del hecho existe desde el principio de las sociedades; el trabajo de los sabios tiene por objeto terminar el duelo, amalgamar la idea con la realidad humana, hacer penetrar pacíficamente el derecho en el hecho. Pero uno es el trabajo de los sabios, y otro el de los hábiles. Los hábiles en nuestro siglo, se han conferido a sí mismos la calificación de hombres de Estado. No se olvide que allí donde no hay más que habilidad, hay, necesariamente, pequeñez.”
“La pereza es una madre. Tiene un hijo, el robo; y una hija, el hambre.”
“El hombre no es un círculo de un solo centro, es una elipse de dos focos: uno, lo constituyen los hechos; otro, las ideas.”
“Porque no debe adularse a nadie, ni siquiera a un gran pueblo.”
Son citas que no han perdido actualidad. Quiere decir que se ha avanzado poco y hace parecer eterna la promesa inscrita en el logotipo de nuestro Estado de Michoacán: “Heredamos Libertad. Legaremos JUSTICIA SOCIAL”.