Los Esenios (250-66 D.C.)


Samuel Maldonado Bautista
Seguramente habrán escuchado sobre los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (llamados así por hallarse los primeros en una gruta localizada a orillas del Mar Muerto denominada Qumrán. Esos papiros escritos en piel de oveja, dieron elementos científicos para saber de una tribu que vivió entre los siglos 250 A.c. a los 66 D.c. en la franja donde se localizaron los famosos e importantes rollos y es interesante conocer del contenido de los mismos porque los principios que regían a esta tribu, están íntimamente relacionados con los principios morales y éticos y, además, se considera que fueron los antecedentes esenciales de los judíos que llevaron al cristianismo y a la formación de la Iglesia Católica.
La cofradía de los Esenios permaneció oculta casi durante 19 siglos y casualmente fueron descubiertos, en 1947, sus importantes documentos por dos pastores beduinos, llamado uno Jum`a y por su primo Mahammed ed-Dhib. El primero fue siguiendo a una cabra o borrego que había subido una ladera y podía extraviarse; fue pues a su alcance y encontró a la cabra en una cueva, se introdujo a ésta, le arrojó una piedra para hacerla salir y la misma pegó en el piso abriendo una oquedad donde vio que se encontraban varios cantaros de arcilla (jarras de greda con rollos de lino recubierto de alquitrán o cera con escritos en pergamino y láminas de cobre de mas de 2,000 años de antigüedad). Llamó a su primo, mismo que acudió de inmediato, seguramente pensando ambos que habían encontrado un gran tesoro. Siendo ya tarde regresaron a su casa considerando que al día siguiente tendrían mayor tiempo de analizar lo que había en esos cántaros que no fue otra cosa que los llamados ahora Rollos del Mar Muerto.
Con el análisis de arqueólogos e investigadores científicos, esos documentos llevaron a la determinación de la existencia física en los siglos ya mencionados, de una tribu que se había asociado para analizar, estudiar y encontrar respuestas científicas a los grandes misterios del origen de la vida.
La información obtenida en los años siguientes al descubrimiento, mas los antecedentes dejados principalmente por tres escritores del siglo I D.c. certificaron la existencia de los Esenios.
Uno de éstos, fue Plinio, llamado El viejo, quien falleciera en el año 79 D.c. a causa de la erupción del Vesubio. Fue Plinio un escritor trotamundos, cuyo interés se extendía a un amplio espectro de temas. A principios del 70 D.c. había participado, como oficial de alto rango, en el asedio de Jerusalén bajo el mando del que luego sería el emperador Tito. En sus correrías conoció muchas cosas sobre el país y su gente, que después consignó en su amplia obra, en la que indicó, cito, que: “ Los esenios habitan en la costa occidental del Mar Muerto. Son gente solidaria y muy superior al resto de la humanidad. Carecen de dinero y las palmeras son su única compañía. Se renuevan de continuo merced a la incesante corriente de refugiados que acuden a ellos en gran número, hombres hastiados de la existencia, a quienes las vicisitudes de la fortuna impulsaron a adoptar tal género de vida. Así un pueblo se ha perpetuado, por increíble que parezca, en un lugar donde nadie ha nacido. Muy útil para acrecentar su número es el disgusto de otros hombres por la vida”. Hasta aquí la cita.
Otro filosofo que trata de esta tribu, lo fue Filón de Alejandría, quien vivió en el año 13 A.c. al 45/50 D.c. Se refiere a los esenios en su obra Quod Omnis Probus Sit (todo hombre bueno es libre) y los presenta como un grupo profético desgajado del judaísmo. Filón, inspirado en los mismos, pudo dictar su tratado para probar que todo hombre bueno es también libre. Señalaba que de esa comunidad, había 4.000 esenios residiendo en muchas poblaciones de Judea; que evitaban las ciudades y preferían vivir en los pueblos. Cito: “Tienen todos sus bienes en común y un administrador hace las compras y maneja el dinero. Cultivan la tierra y se dedican a oficios pacíficos, granjeros, pastores, vaquerizos, agricultores, artesanos y artífices. No deben fabricar instrumentos de guerra ni ocuparse del comercio. Entre ellos no hay esclavos ni señores, por estar convencidos que la fraternidad humana es la relación natural de los hombres. Poseen el don de la predicción del futuro, son extremadamente limpios y visten siempre de blanco. No dan importancia al tiempo ni lo usan como excusa para no trabajar. Vuelven gozosos de sus tareas, como quien regresa de un concurso atlético. Los esenios se han reunido a causa de su celo por la virtud y la pasión de su amor a la humanidad”.
El tercero que habla acerca de ellos, lo es Flavio Josefo, quien expresaba, cito: “Que había tres partidos entre los judíos, que sostenían distintas opiniones sobre los negocios humanos. Uno se llamaba el partido de los fariseos, el otro el de los saduceos y el tercero el de los esenios. Los fariseos afirmaban que algunos sucesos, aunque no todos, son obra del Hado y por tanto, el hombre no puede decidir que ocurran o no. El partido de los saduceos, en cambio, sostiene que el Hado domina todas las cosas y que todo cuanto sucede a los hombres es por decisión suya”. Terminaba con la referencia a los esenios y escribía: Los esenios prescinden del Hado, sosteniendo que no existe. Niega que los acontecimientos humanos se produzcan según su disposición y afirman que todo depende de nuestro propio poder, de forma que somos nosotros mismos los que provocamos nuestra buena suerte y que sufrimos lo malo a causa de nuestra imprevisión. Decía que éstos constituían de hecho una hermandad que tenía algo de común con los pitagóricos.
Cito de nuevo a Flavio Josefo: Identifica el placer con el vicio, se ejercitan en la temperancia y la autoestima y la autodisciplina. Los esenios renuncian también a la riqueza, comen solo los alimentos necesarios. Usan las ropas y el calzado sin lujos. La mayor parte de ellos viven más de 100 años y leen los escritos de los antiguos. Su silencio da la impresión de un tremendo misterio. Sostienen que el cuerpo es cosa corruptible pero el alma es imperecedera. El espíritu emana del más puro éter, un hechizo natural lo arrastra hacia abajo y queda atrapado en la prisión del cuerpo; pero, una vez puesto en libertad por la muerte, se alegra y es llevado a lo alto. Triunfan sobre el dolor gracias a una voluntad resuelta. La guerra con los romanos probó sus almas de cuantas maneras era posible: Estirados en el potro, retorcidos, destrozados, quemados, sometidos a todos los instrumentos de tortura para blasfemar de su legislador o comer alimentos prohibidos, no consienten en tales demandas y ni una sola vez adularon a sus perseguidores ni derramaron lágrimas. Sonriendo en la agonía y perdonando a los torturadores, exhalaron el alma con júbilo, pues confían que la recibirán nuevamente. Cualquier palabra de ellos tiene más fuerza que un juramento, no causan daño a nadie ni por propia determinación ni bajo órdenes; en el caso de obtener autoridad jamás abusará de ella; será un amante de la verdad; mantendrá sus manos ajenas del robo y su alma pura de toda ganancia pecaminosa; no ocultará nada a los miembros de la comunidad y tampoco descubrirá ninguno de sus secretos a los extraños, aun cuando sea torturado hasta la muerte; transmitirá a las reglas tal como las recibió y preservará con cuidado los libros grupales.
La comunidad esenia vivía pues, en conjuntos de anónimos campesinos. Estudiaban,entre otras disciplinas, los secretos de las planas y minerales con sus aplicaciones para beneficio humano, descubriendo sus maravillosos poderes curativos. Y lo anterior es en esencia del por qué la inteligencia requiere para desarrollarse, de la asociación de los individuos, pues de esta manera al vivir en sociedad, puede seguir investigando y alcanzar, como lo han logrado, mayores satisfactores para la misma.