Libertad de expresión y periodismo

Isauro Gutiérrez Hernandes
No se nos otorgará la libertad externa mas que en la
medida exacta en que hayamos sabido, en un momento
determinado, desarrollar nuestra libertad interna.
Mahatma Gandhi
Tan ambigua es la libertad de expresarse, que unos la rememoran el tres de mayo, día de los albañiles y otros lo festejan el 7 de junio, de tal manera que, ni en eso, logramos ponemos de acuerdo los periodistas, pero tratamos todos –a nuestro modo- de ejercer un derecho consagrado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y que proviene desde las tesis formuladas por los liberales que impulsaron la Revolución Francesa y que servirían de inspiración a los promotores de la Independencia de México, dentro de los también llamados entonces como Derechos Universales del Hombre.
Ligada desde un principio al periodismo, por ser este el vehículo más idóneo para llegar a grandes grupos sin necesidad de hablar con cada individuo personalmente, la libertad de expresar ideas ha sido, desde siempre, objeto de persecución por aquellos que consideran como ataques a su persona o a sus creencias, lo manifestado por terceros.
No tenemos más que revisar cualquier texto de la historia universal para encontrar ejemplos de ello y eso significa, que está en la naturaleza humana la tendencia a atacar al que no actúa o se desenvuelve de acuerdo con nuestro particular punto de vista; el respeto a las ideas de otros, es la máxima divisa, si se pretende entrar en este terreno y ahí es donde las cosas no siempre se dan por la vía del entendimiento.
Allá por 1982, hace unos 37 años, cuando iniciaba mis aventuras como aprendiz de periodista, sin que haya dejado de serlo hasta ahora, escuché la primera restricción de boca de Francisco López Guido; decía el todavía joven periodista: a la libertad de expresión la limitan tres cosas: el miedo, la amistad y el dinero y vaya que tenía razón.
El derecho a la libertad de expresión es defendido como un medio para la libre difusión de las ideas, y así fue concebido durante la Ilustración. Para filósofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau, la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política. Fue uno de los pilares de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa, hechos que revolvieron las cortes de los demás estados occidentales.
Otro argumento clásico, asociado a John Stuart Mill, es que es esencial para el descubrimiento de la verdad. Oliver Wendell Holmes Jr. y Louis Brandeis, famosos juristas estadounidenses, acuñaron el argumento del mercado de ideas. Según esta analogía con la libertad de comercio, la verdad de una idea se revela en su capacidad para competir en el mercado. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las demás ideas, los individuos apreciarán qué ideas son verdaderas, falsas, o relativas.
Este argumento ha sido criticado por asumir que cualquier idea cabría en el mercado de ideas. Y aún así, el que unas ideas tengan mayores medios de difusión las impondría sobre otras, al margen de la verdad. Es más, tras la teoría del mercado de ideas existe la suposición de que la verdad se impone sobre la falsedad. Para los detractores está demostrado que los prejuicios se imponen a menudo sobre la verdad, y para cuando ésta se impone muchos han sufrido, a veces de una manera brutal y despiadada.
La alternativa a esta debilidad del mercado de ideas sería la persecución de la falsedad. Pero esta presenta su propia debilidad, ¿cómo saber si se está en lo cierto si se persigue la opinión disidente? Incluso si pudiéramos tener la certeza de la verdad de una opinión, la existencia de opiniones disidentes permite poner a prueba, mantener viva y fundamentada la opinión verdadera y evita así que se convierta en dogma o prejuicio infundado.
El periodismo es la actividad que consiste en recolectar, elaborar y publicar información relativa a la actualidad, en temas de todo tipo. Para obtener dicha información, el periodista debe recurrir obligatoriamente a fuentes verificables. La base del periodismo es la noticia, pero comprende otros géneros, muchos de los cuales se interrelacionan, como la entrevista, el reportaje, la crónica, el documental y la opinión. El periodismo es informativo, interpretativo y de opinión. La información es recabada y difundida por medio de los medios o soportes técnicos, lo que da lugar al periodismo gráfico como la prensa escrita, el periodismo radiofónico, el audiovisual -por medio de la televisión y el cine- y más actualmente, el periodismo digital a través de Internet.
La posibilidad de información del periodista hace que este oficio ejerza una gran influencia sobre la opinión pública a modo general. Este hecho, a su vez, puede traer consecuencias en diferentes campos sociales como la política, la cultura, el deporte, la economía y otras manifestaciones humanas. Esto hace que algunos observadores definan al periodismo como el “cuarto poder”, es decir, el que está después del poder ejecutivo, legislativo y judicial, pero dicha percepción es cuestionada por otros estudiosos.
Sin embargo, la evidente influencia del periodismo en la sociedad ha permitido también el desarrollo de una deontología profesional conocida como ética periodística, constituida en una serie de normas y deberes éticos que guían la actividad del periodista. Dichos códigos deontológicos son emitidos generalmente por los colegios profesionales en los países en que éstos existen. En general, estos códigos postulan la independencia de los medios respecto a los poderes políticos y económicos. El periodista queda sujeto a su obligación de actuar con la mayor diligencia posible en el acceso a las fuentes y en el contraste de opiniones confrontadas.
La historia señala como el primer periódico en sentido estricto, aquel que Julio César hizo colocar en el foro romano y al cual denominó el Acta Diurna en el siglo I antes de nuestra era.
En la baja Edad Media, las hojas escritas con noticias comerciales y económicas eran muy comunes en las bulliciosas calles de las ciudades burguesas. En Venecia, se vendían hojas al precio de una gazzetta (moneda utilizada en Venecia en el siglo XVI), de las que provienen los nombres de muchos periódicos publicados en la era moderna y la contemporánea.
En los siglos XVIII y XIX, los líderes políticos tomaron conciencia del gran poder que podían tener las gacetas para influir en la población y proliferaron los periódicos de facciones y partidos políticos. Hacia finales del siglo XIX, los empresarios descubrieron el potencial comercial del periodismo y surgieron las primeras publicaciones parecidas a los diarios actuales. En los Estados Unidos, Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst crearon grandes diarios destinados a la venta masiva. Nuevas invenciones, como el telégrafo, facilitaron la obtención de noticias. Surgieron, ya en el siglo XX, empresas dedicadas a recolección de informaciones sobre la actualidad que eran vendidas a los diarios. Estas empresas fueron conocidas como agencias periodísticas o agencias de prensa. La fotografía comenzó a usarse en la prensa diaria en 1880. Alemania fue el primer país que produjo revistas gráficas ilustradas con fotografías.
En la década de los años 20 del siglo pasado surgieron las primeras emisoras de radio, que tomaron gran parte del protagonismo de los diarios en el seguimiento paso a paso de los hechos de actualidad. Las primeras emisiones de televisión se hicieron en los Estados Unidos en los años 30, y ya en los años 50 la televisión competía con la radio en la posibilidad de trasmitir instantáneamente la información, con el agregado seductor de la imagen.
El periodismo oscila actualmente entre la imagen romántica de árbitro social, vocero de la “opinión pública” y de gobiernos, y la de empresa comercial sin escrúpulos que recurre a cualquier medio para llamar la atención y multiplicar sus ventas, sobre todo, la intrusión en las vidas privadas y la exagerada dimensión que otorga a noticias escandalosas y hechos policiales.
Lo cierto es que el periodismo es un componente fundamental de la vida contemporánea y parece inseparable de los sistemas políticos democráticos. El periodismo creó, por sus necesidades de rápida lectura y comprensión y su supuesta neutralidad, un estilo redaccional que ha nutrido a numerosos escritores, los cuales formaron parte de sus planteles y se destacaron en sus columnas. Además ha creado prestigiosos y serios comentaristas de la vida social y política, vistió sus páginas con buenos humoristas y dibujantes; ha desarrollado desde el proyecto costumbrista hasta la investigación documentada.
Así, la libertad de expresión y el periodismo, han evolucionado hasta nuestros días, sin haberse consagrado como auténticas prácticas democrático-liberales, por los grandes obstáculos que representa su propia naturaleza. Las características del ejercicio periodístico presentan –al menos en México- una suerte claramente definida para el futuro.
Los medios de comunicación son, en esencia, empresas privadas cuyo objetivo principal y de susbsistencia, es la captación de utilidades financieras, ahí la primera piedra en el camino. ¿Cómo podemos exigirle a los medios periodísticos que actúen de manera imparcial y ante los conflictos no protejan o defiendan a sus principales clientes?
Es fácil de deducir la respuesta. Los medios de comunicación tienen, en lo general, como principal cliente al gobierno y ahí las cosas quedan determinadas desde el principio. NO puede una empresa atacar a su principal cliente, sería esa una actitud suicida; lo que más pueden hacer es concertar manipulaciones mediáticas de la información, diseñadas de tal manera, que el principal proveedor de recursos financieros salga lo menos perjudicado posible.
La única esperanza es que algún día, tengamos medios económicamente independientes, pero la fórmula resulta difícil de encontrar en un mercado como el nuestro, donde la contracción de las actividades productivas impide a los empresarios invertir masivamente en la publicidad comercial, único resquicio por el que se podría filtrar la libertad de expresión.
Fuentes consultadas:
http://www.hrea.net/learn/guides/libertad-de-expresion.html
http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/decoin/cont/3/art/art1.pdf
http://www.derechos.org/ddhh/expresion/
http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=1822
http://nexos.com.mx/articulos.php?id_article=1181&id_rubrique=451
http://www.monografias.com/trabajos13/dereabs/dereabs.shtml