La soberanía del pueblo

Arturo Pérez Negrón M.
Para hablar de Soberanía vale la pena destacar primero la importancia del despertar de la consciencia, ya que ésta nos da la libertad y las más sencillas pero extraordinarias revelaciones de nuestra vida, que nos permiten contemplarla como es, ya que antes, sólo contemplamos con juicio y crítica el error humano y he aquí lo importante de conocernos para ver lo que realmente somos, sentir que la vida es nuestra y lo que significa la existencia, la creación, el mundo y la razón de todo esto.
Por lo anterior, debemos enseñar a nuestra mente a mirar desde adentro para que tenga una visión real y presente del valor de nuestra vida, no solo en la selección natural, sino de un diseño cultural, o sea, con una mente sin papel ni lápiz, sin hablar, sin comparar anotaciones y sin hacer esbozos, para que la repetición de cada palabra con consciencia y libertad, revele nuevas y profundas verdades que nos puedan llevar como individuos a la realización de la más extraordinaria experiencia de nuestra propia vida, como la creación infinita que es una entidad viviente y que en la práctica, reestructure la información de nuestra mente, haciendo que ésta se disuelva en la más justa, sencilla y razonable coherencia de la enseñanza, para que nuestra mente pueda contemplar lo que es obvio y presente, lo que somos realmente, lo que siempre hemos sido y lo que siempre seremos, para lo cual debemos desechar el dolor, el resentimiento y la culpabilidad de nuestras vidas con toda Libertad, cuya definición es el poder de hacer lo que no está prohibido, o de obrar a su antojo, o de no hacer las cosas por obligación, pero si con la seguridad de la existencia en nuestro interior de un ser supremo o dios creador de la naturaleza, del universo y de todos los seres vivientes.
La libertad debería de ser la posibilidad de realizar nuestro proyecto de vida sin que nadie lo impida desde afuera, ni nada lo devalúe desde adentro, quien no tiene un proyecto claro de vida, quien no sabe lo que es y quiere ser, jamás será libre.
La libertad en todas sus manifestaciones debe aplicarse con respeto a la dignidad y libertad de los demás ya que sin ésta, jamás se obtendrá la soberanía ni como calidad de soberano, de autoridad suprema, territorio de un príncipe o soberano de un país, o como poder supremo del estado. No hay que confundir libertad con soberanía. La nación ejerce el poder soberano eligiendo a sus representantes en el municipio, en el estado, en la legislatura, etc. ¿pero es realmente libre un pueblo, por el hecho de ejercer ese poder? Hoy las naciones no reinan por si, sino que delegan el mando, ya en un cuerpo representativo, o sea que si esto lo otorga la mayoría, queda la minoría, ¿Serán libres la minoría si no reinan o tienen el poder?
La soberanía de los pueblos no es transitoria ni revocable como la de los soberanos, porque son eternos como la humanidad, he aquí el despotismo entronizado y legitimado por el mismo sufragio popular.
La soberanía del pueblo sólo puede ser limitada por los derechos individuales, el poder sea cual fuere, como delegado del pueblo, tiene forzosamente que respetar esos derechos, así la nación no puede impedirnos pensar libremente y manifestar los pensamientos, claro está que no puede otorgar a ninguno de sus representantes un poder que no tiene.
El célebre orador y literato Benjamín Constant dijo: El pueblo -dice en sus principios de política- no tiene derecho de hacer daño a un solo inocente, ni de tratar como culpable a uno solo acusado sin pruebas legales que lo justifiquen. No puede pues, delegar en nadie semejante derecho. El pueblo no tiene derecho de atentar a la libertad de pensar, de opinar, de creer en todas las materias, a las garantías judiciales, ni a las formas protectoras. Ningún déspota, ninguna asamblea puede ejercer tampoco un derecho semejante, so pretexto que se le ha conferido por el pueblo.
Ángel F. Bravo Mago define la soberanía como el poder supremo e incondicionado que sirve de fundamento a la autoridad que debe ostentar el estado, que es la sociedad política más sobresaliente entre todas las organizaciones sociales. Es poder que constituye y encausa, legisla y sanciona, y por encima de todo debe propulsar el progreso social de las colectividades que integran el estado.
En nuestro país, el pueblo ejerce su soberanía por medio de los poderes de la unión, en los casos de la competencia de estos y por los estados, en los términos respectivamente establecidos en las constituciones federal y estatales, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del pacto federal de acuerdo al artículo 41 de la misma constitución política de los Estados Unidos
Mexicanos.
La soberanía es uno de los principios constitucionales de mayor valor para los mexicanos, muchas generaciones ofrendaron su vida para defender la soberanía y la autodeterminación. Debemos hacer valer nuestros derechos y hacer que nuestros representantes defiendan al pueblo que es el que los elige y depone, hace y deshace, es el que tiene la voluntad y el movimiento propio, suyo es el poder legislativo, ¿Qué tendremos que hacer los que comprendemos lo que es soberanía? ¿o no creemos que la soberanía es la voluntad y el derecho del pueblo y lo que se dispone por sus representantes en los congresos estatales y de la Unión? La soberanía del pueblo es la autoridad suprema. El poder ejecutivo es el encargado de cumplir las leyes.
Por lo anterior y leyendo al Lic. Raúl Arreola Cortés en su libro “Lázaro Cárdenas; un Revolucionario Mexicano”; UMSNH; 1995, identifiqué y recordé que en su política interna el Presidente de la República Mexicana el “General Lázaro Cárdenas del Rio” unificó a los obreros en una central e imposibilitó a la clase patronal para intervenir en las organizaciones obreras y en sus derechos para organizarse.
La expropiación petrolera decretada el 18 de marzo de 1938, que afectó a los intereses de diecisiete compañías inglesas y norteamericanas, fue uno de los hechos históricos de la política nacionalista del gobierno mexicano. Los conflictos obrero patronales se habían agudizado en 1936 cuando los trabajadores demandaron la firma de un contrato colectivo que desembocó en movimientos obreros y varias huelgas; hasta ese momento, los monopolios extranjeros habían violado sistemáticamente las leyes mexicanas imponiendo su criterio a través de la fuerza diplomática, económica y de la complacencia de las autoridades mexicanas supeditadas a intereses extranjeros.
Por esta razón se decidió la expropiación por medio de un decreto presidencial; en ese momento las compañías extranjeras iniciaron una campaña agresiva en todo el mundo contra el presidente Lázaro Cárdenas; se le acusó de ser comunista. Los monopolios afectados presionaron a sus gobiernos, presionaron para que tomaran medidas económicas represivas; bloquearon el mercado petrolero, boicotearon la venta petrolera que ocasionó que México bajara sus precios al suspender las compras de Estados Unidos; al mismo tiempo boicotearon la venta de plata mexicana en el mercado internacional; del mismo modo se presionó al gobierno mexicano para que pagara, de manera inmediata, los latifundios expropiados a ciudadanos norteamericanos. Este acontecimiento unió al pueblo mexicano en torno a las decisiones de un presidente, motivo por el cual se afirma que la política del General se basó en el humanismo, la autodeterminación y Soberanía de los pueblos del mundo.
En resumidas cuentas, en éste tiempo de la globalización, el ejercicio de la soberanía demanda adoptar decisiones y encontrar los instrumentos que hagan viable el proyecto social para una nación justa y evitar injerencias de terceros en asuntos internos, y sean rechazadas imposiciones de políticas por encima de la nación.
“El hombre es libre cuando actúa o elige en función a sus valores, éticos y morales, y no en función a sus instintos, condicionamientos, hábitos, reflejos y pasiones externas. (Spencer Zapata) Por lo tanto es necesaria la unificación de la fuerza del pueblo, para la defensa de sus intereses e incidir en la transformación internacional y luchar para encausarlo por el camino que queremos, con las libertades inherentes a la dignidad humana, con la igualdad como fundamento, y al respeto que en la sociedad merece cada persona, así como buscando la fórmula para que la democracia sea el ejercicio más alto de la voluntad del pueblo, a fin de determinar la forma de gobierno que se desea, para evitar tanto el autoritarismo y el caudillismo providencial, como los del caos y el voluntarismo, y que sea impulsada una mejor política, o sea la política que concilia, suma y hace de las diferencias razón de fortaleza.
Para lograr la justicia social y la libertad, y prevalezcan como bienes públicos para superar la pobreza que es una injusticia identificada y que sólo con equidad, con la distribución equitativa de los resultados del esfuerzo colectivo, obtendremos el desarrollo de las capacidades individuales para la generación de mejores oportunidades para todos.
En resumen, los derechos individuales constituyen la verdadera libertad, y hay trasgresión y tiranía cuando no son respetados. “La soberanía social es firme garantía de la libertad y prenda segura de la paz, del progreso y del bienestar de los pueblos”.
Bibliografía:
– Diccionario enciclopédico; Ángel F.
Bravo Mago;
– “Lázaro Cárdenas”, un Revolucionario
Mexicano del Lic. Raúl Arreola
Cortés.