La larga resaca morenista

 La larga resaca morenista

Ismael Acosta García,

Politólogo y sociólogo

 

Los pensadores críticos latinoamericanos tienen que asumir dos funciones, por un lado, la interpretación de la realidad, y por otro, la militancia política con el ideal de las transformaciones sociales, un tanto marcados por la undécima tesis de Marx sobre Feuerbach que dice: “los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.” En los pensadores críticos latinoamericanos un pequeño velo separa lo teórico de lo práctico, hay una simbiosis, dando paso a una praxis de la liberación desde el pensamiento crítico de Enrique Dussel.

Enrique Domingo Dussel Ambrosini, es un filósofo argentino nacionalizado mexicano que fue rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, reconocido internacionalmente por su trabajo en el campo de la Ética, la Filosofía Política y la Filosofía Latinoamericana de la Liberación, particularmente. Forma parte del grupo de intelectuales que dieron forma al proyecto de nación con que llegó al poder el actual presidente de México Andrés Manuel López Obrador.

Las recientes declaraciones del Dr. Dussel sobre lo que viene sucediendo en Morena de “estar cayendo en lo mismo que criticábamos y sin dar visos de una organización interna por parte de sus dirigencias”, ha encendido la luz roja en el partido que llevó a López Obrador al poder; afirma, el destacado filósofo que: “vamos muy lentos, vamos a cumplir un año y hemos hecho muy poco. Estoy asustado de lo que pasa. Los órganos nacionales están dormidos gastando en locales y vehículos y menos en la organización del Partido. Tendremos que comenzar una crítica interna desde la base ayudando a esa reflexión que llegue a cientos de miles de personas a través de acciones que no cuestan tanto. No se está dando nada”

La crítica se acentúa cuando afirma de manera contundente que “por finalidades internas de reelección en el Partido se pierde lo principal que es la construcción de un verdadero órgano que apoye a su líder, un líder que en estas condiciones difícilmente va a lograr la cuarta transformación. La crítica y la autocrítica deben ser fundamentales en partidos serios. Debemos –dice-  pensar en dirigentes honestos que piensen en el partido, no en reelecciones ni planos privados”

Enfático en su discurso, dijo que “Morena no funciona, debiera tener materiales de formación, lecciones y no reuniones sin significación política. La gente de base ha perdido el entusiasmo porque no tiene dónde estudiar los documentos y principios del Partido, porque no tienen dónde y cómo participar; son puros grupos de intereses que quieren tomar como rehén a las dirigencias de Morena. Se trata de poner gente en las direcciones que respete a las bases. Los órganos de dirección están dormidos”

Así de contundente fueron las declaraciones que expresó el pasado 10 de junio este reconocido intelectual que hoy forma parte del Consejo Académico del Instituto Nacional de Formación Política de Morena, órgano al que se le ha destinado hasta el cuarenta por ciento de los recursos económicos que por ley recibe ese partido político.

Pero era necesario que lo dijera un hombre con la trayectoria y reconocimiento de Dussel porque, quienes lo hemos expresado en reuniones domésticas de Morena, no pasamos más allá del ejercicio consiente de la crítica que para las direcciones locales sólo representan expresiones catárticas de la base militante.

Tal parece que a un año de distancia algunos morenos no han superado la resaca del festín del primero de julio de 2108. Se han dedicado, en todo caso, a organizar reuniones pueblerinas para crear estructura que evidentemente está fuera del marco normativo, pues comienzan por carecer de legalidad y legitimidad jurídica dadas las violaciones a la vida estatutaria y a los acuerdos del Congreso Nacional Extraordinario celebrado en agosto de 2018 en la Ciudad de México.

En Michoacán tenemos acciones concretas pero marginales de militantes y simpatizantes que en verdad quieren dar vida orgánica al Partido. Luego de las vergonzosas sesiones iniciales para dar paso al trabajo del Instituto de Formación Política en Michoacán que desde su inicio pretendieron agandallarse algunos de los “equipos más significativos” en la entidad, un nutrido grupo de integrantes del Consejo Consultivo Estatal vigente se dio a la tarea de organizar el “Foro: el papel de la filosofía en la transformación de México”, evento académico de enorme éxito que se desarrolló los días 16 y 17 de mayo en instalaciones de la Universidad Michoacana y que, aunque el mismo proyecto fue puesto a disposición de la dirigencia provisional del partido en Michoacán, fue despreciado por ésta y sus grupos antiestatutarios que se manejan en lo interno.  Ahora pasa que, en lenguaje eufemístico, el fenómeno de perredización al interior de Morena que nadie puede negar, ya no es de “tribus” o de “grupos”, sino de “equipos”, como si el cambio de adjetivación cambiara el verdadero fondo sectario de sus expresiones. El primer y grave error que hay que superar es el de una perversa conducta de privatización del partido, un sentimiento patrimonialista que esgrimen quienes piensan que por su afiliación constituyente a Morena adquieren los derechos de herencia generacional.

Lo que no podemos olvidar es que  desde un principio este movimiento se propuso dar la batalla por las ideas y uno de los principales objetivos fue la revolución de las conciencias. Para consolidar el gobierno del cambio, se requiere mantener este ejercicio. Se debe priorizar la construcción del discurso político por sobre la supuesta construcción de estructura directiva del Partido, ésta última tiene tiempo y formas estatutarias. Es vital divulgar el análisis de la situación, es fundamental construir un debate a nivel nacional y, para ello, es clave seguir formando pensamiento crítico y ciudadanos conscientes y con principios. Es claro que el nuevo gobierno va a reclutar a la gente más preparada y capaz; sin embargo, no se puede descuidar el discurso, el análisis ni la formación de cuadros. Hay efervescencia política, millones simpatizan con este movimiento. Es el momento de acelerar el proceso de captación y formación de militantes. La revolución de las conciencias no puede parar.

Lo que nadie en su sano juicio puede negar es que Morena tiene a muchos de los más brillantes pensadores de la nación y esto le ayudará a estructurar su análisis, su discurso y su praxis política.

Más unidad, morenos, menos protagonismo estéril de facciones. Aprendamos en cabeza ajena: eso mató al PRD.

Es cuanto.

Isauro Gutierrez