La educación primaria y secundaria

Arturo Pérez Negrón Medrano
De acuerdo a los fundamentos legales que nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Título Primero, Capítulo 1, referente a las Garantías Individuales,Artículo 3º, donde se establece que todo individuo tiene derecho a recibir educación y que el Estado: Federación, Estados y Municipios impartirán la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria, puntualizando que la Educación Primaria y la Secundaria, son obligatorias.
Además destaca que la educación que imparta el estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, y fomentará en él, el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia, y en la justicia; así como el sustento y garantía que se establece en el Artículo Nº 24, que todo hombre es libre de profesar la creencia religiosa que más le agrade, y practicar las ceremonias, devociones o actos respectivos, siempre y cuando no constituyan un delito o falta, penados por la Ley, y que los actos religiosos de culto público, se celebrarán ordinariamente en los templos.
La Educación será laica y por la libertad de creencia, se mantendrá por completo, ajena a cualquier doctrina religiosa.
Lo anterior, me da pie para recordar lo difícil que fue darle sentido o rumbo a la Educación, cuando las crisis políticas en el país prevalecían y se buscaron nuevas formas y maneras, que permitieran unificar criterios políticos, controlaran disidencias de los caudillos regionales, que en su momento existían, con la finalidad de evitar la violencia y los asesinatos, y que además de la inestabilidad política, había descontento social porque como a la fecha, no se cumplían, ni se cumplen los postulados planteados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por lo que en el periodo 1934-1940 se presentara un programa de gobierno que planteó alternativas económicas, políticas y sociales, para impulsar al país hacia el progreso y bienestar social, sin ejercitar acción militar alguna.
Esto sólo lo pudo impulsar el estadista y visionario Nº 1 de nuestro país, (para un servidor), el General “Lázaro Cárdenas del Río” ya que se intentó implantar un nuevo modelo de desarrollo en el estado, y de aplicación en la república mexicana, con el propósito de lograr los objetivos económicos, así como los de carácter social, vinculados con el problema de la tierra y el bienestar de los trabajadores del campo y la ciudad, utilizando como conducto imprescindible la Educación, ya que en ese tiempo como en el actual, han habido grandes controversias para el logro del objetivo de la Educación, ya que la ideología de los maestros y de los administradores de la educación, ha ido transformándose conforme avanza el descontento popular, ya que sus anhelos de reivindicación social, sólo se observaron y se observan en el discurso político, dado que en la práctica, la situación de los trabajadores fue la miseria y el analfabetismo, y por supuesto que influía, y sigue influyendo en esa ideología del maestro.
La ingerencia e intransigencia de la iglesia, que obstaculizó el proceso del reparto agrario y por ende, en lo general al mejoramiento de vida del campesino desposeído y de los que han dejado sus tierras en busca de los servicios que el estado ha ido fortaleciendo, pero que no cuentan con fuentes de trabajo, ya que el esfuerzo que han hecho los gobiernos, no se ha manifestado en las familias identificadas como de alta pobreza.
Por ello, a partir de este momento, la Educación ha tenido distintas orientaciones como fue la educación agrícola y técnica, a través de las escuelas normales, en las que se impartían o imparten conocimientos al maestro rural, que permitiera no solamente comportarse como docente en el aula, sino que también participara en la orientación de las gentes del campo, y ahora en las ciudades, a fin de resolver la problemática, de manera práctica.
En la actualidad y con lo que hemos visto, debido a la evolución que la civilización ha desarrollado, y la experiencia adquirida, es conveniente y necesario, se adopten y establezcan nuevos métodos de enseñanza y aprendizaje, o sea de manera integral, donde se aprovechen las oportunidades perdidas, a través de los programas prioritarios del estado, Salud, Nutrición y Educación, que tengan como objetivo primordial, al binomio madre e hijo, favoreciendo la Educación Preescolar, estableciendo una educación formativa y de calidad para todos los niños y niñas, aplicando la experiencia educativa, tomando en cuenta la diversidad cultural y regional, fomentando en los niños del medio urbano, rural e indígena, los valores morales y éticos, en el sentido filosófico, para que se den cuenta lo que es la vida, y pueda despertarse el deseo del crecimiento y desarrollo interior, en beneficio de la sociedad y de ellos mismos, o sea, que sean comunicativos, que fomenten la convivencia y que conozcan lo que sirve, a fin de que el niño aplique sus capacidades natas y adquiridas por sus actitudes, habilidades y destrezas, y se manifiesten en su desempeño, situaciones y contextos diversos.
En nuestro país, la educación primaria de acuerdo al programa establecido es obligatorio cubrir 6 grados, en el cual se ha identificado que si el niño ha encontrado el cariño, la orientación y los cuidados de una madre, y a una maestra educadora con mística de trabajo, o aún si ha cumplido simplemente con el programa establecido en el Preescolar, los niños y niñas llegan al primer año de primaria, estimulados y con el deseo de seguir jugando, pero aprendiendo, o sea motivados.
El primer año de primaria es la clave para poder descubrir las habilidades y destrezas de los infantes, ya que cuando un niño o niña, vislumbra avances en el aprendizaje de leer y escribir, ha sido por el despertar de la curiosidad que se le ha inyectado a través de la orientación, enseñanzas, y de la atención prestada por parte de sus padres en el hogar, de sus maestros, y de sus propias experiencias o lecciones obtenidas.
Por tal motivo, se debe, o debemos diseñar nuevas formas o maneras de motivación en los niños y niñas, para que avancen en sus niveles de logros o resultados, que piensen, expresen, propongan, expliquen, cuestionen, comparen, trabajen en equipo y convivan, a fin de fomentar y despertar su seguridad, sean más auténticos, creativos y participativos, por lo que se debe introducir la filosofía, la ciencia, el arte y la mística de trabajo, o sea el amor al perfeccionamiento de la vida, y a la madre, a fin de que consolide sus pensamientos y valore los ideales de nuestros antepasados, identificando los logros obtenidos, y sobre todo que reconozcan el camino, para no caer en la esclavitud psicológica y se obtenga lo más preciado del hombre y por supuesto de la mujer, su Libertad, que forjen su carácter y realicen sus acciones positivamente, y con consciencia de manera individual, comprendiendo su misión y su función, abocándose a estudiar y practicar las artes y las ciencias, y a conocerse a sí mismos, en fin que sepan para qué es la vida, la luz u orientación que reciben, y el beneficio que se obtiene, que es, el crecimiento y desarrollo del Ser.
En conclusión como maestros o como eternos aprendices, debemos esforzarnos para darle sentido al aprendizaje que con el estudio obtenido, y después de haber recorrido por esa escalinata, que nos ha dado la comprensión de tener fe en nuestros ideales, de lo que queremos, a donde debemos ir, y qué hacemos para lograr lo que deseamos, podemos observar, que las bases fundamentales de nuestro crecimiento interior, están sustentados principalmente en los sanos principios de las leyes naturales y universales, que en armonía con los conocimientos adquiridos en la educación institucional, ética, moral, familiar y doctrinaria, nos dan la confianza, la convicción y la seguridad necesaria, para salir de la ignorancia en que nos encontramos y darle valor a la instrucción y educación reflexiva, que nos guía a cultivar nuestra inteligencia,para utilizar nuestros sentidos, ya que sólo con el estudio, conocimientos y su aplicación, podemos evolucionar, manifestando sentidos multisensoriales como la intuición y la percepción, en beneficio de la humanidad, para conservar nuestros lazos de fraternidad, y comprender sus enseñanzas, y desarrollar la capacidad de ser, y hacer hombres de carácter, y útiles a la sociedad, con la libertad de pensamiento y despertando la consciencia, con igualdad, en busca del progreso moral, intelectual, material y espiritual, para dirigir nuestros actos y nuestras obras.