La conectividad de una delincuencia, una criminología y el Estado


Gerardo López Mateos
Generalidades de la Delincuencia. Existe la ley de atracción, con la que alcanzamos y atraemos todo aquello que pensamos, hasta lo imposible de resolver; el problema de la inseguridad, la estamos de algún modo fomentando, justificando siempre con la idea de no poder (el hacer). En el terreno de la inseguridad, si en verdad, se atacaran los efectos y las causas, la resolveríamos de manera definitiva; mucho se habla de la perversidad del ser humano como algo natural, pero también hay otros que se inclinan en pensar que los comportamientos delictivos se deben a conductas aprendidas (es verdad).
En ese núcleo de célula que conocemos como institución familiar es donde se inicia la formación (positiva o negativa) de los probables delincuentes (origen), porque casi siempre uno de los dos padres, contribuye al solapar las actitudes, por ende, se cometen los grandes errores (educación), dichos errores dan paso por un lado a los grandes problemas nacionales, y por otro que hace el Estado al respecto (recapacitemos), si éste no proporciona las herramientas o elementos necesarios para una saludable convivencia armónica, sin carestías, que les queda a muchos hacer, hay que preguntarse.
En ellos se cometen los grandes errores, agreguemos a esto la problemática de los profesores con las escuelas, porque no se cumple con la obligación contraida; en otras palabras, el sistema educativo mexicano no cumple con las expectativas de los estudiantes, ni de las familias ni de las instituciones, razón por la cual muchos de los alumnos no terminan sus estudios.
Con Echevarria Álvarez (mexicano) se quitó la materia de civismo, lo que quizas no fue buena idea, repercutiendo las consecuencias, no sólo eso, sino que los maestros no adquieren la habilidad para adaptar el conocimiento a la realidad (no hay interés).
Todavía hay mas, si agregamos que los medios de comunicación no han cumplido con sus funciones, en cuanto a evitar malas notas por ética, cuando debieran realizar aportes de esa sapiensa que tienen; lejanamente de proporcionar la información que necesitamos para crear un mejor país, algunas veces hacen lo contrario por servir a los intereses de grupos de poder que buscan mantenerse en el mismo lugar.
El gobierno le apuesta todo a la fuerza de las armas (ejército) y no a la fuerza de la razón (lo inteligente), consideran que todo lo van arreglar militarizando, lo que implica únicamente hacer sentir a la sociedad intimidación, generando más violencia, aplicación del Estado (no cambia); sólo la medida preventiva podrá contribuir más a resolver de fondo y desaparecer los problemas que tanto daño hacen a un país, es decir, evitar una parte importante en la vida de la Delincuencia Organizada, papel transcendental.
La calidad dentro de los diseños de vida digna, se lleva dentro de una humanidad evolucionada, con prioritarios proyectos, impulsando el combate a la pobreza (hay mucha), así lo expresan los prestadores de bienes (Banco Internacional de Desarrollo); estrategias muy similares podrían ser útiles para limpiar las calles de tanto menor dejado por padres irresponsables que nunca son castigados, y que éstos con el tiempo se convierten en delincuentes potenciales, y qué hacer para que ninguna oficina de gobierno quede al margende esta cuestion, sobre todo en México, entre los estados de Michoacán, Jalisco, Sonora, Tamaulipas, Guerrero, D.F. y Chiapas entre otros, por que se encuentran entre los principales; con mayores problemas para atacar al crimen, lo que debiera estimular a tomar acciones (dicen que no pasa nada), un gobierno sano (no hay) no puede evadir responsabilidades (cuotas de poder).
Aunque siempre tendremos entre nosotros a delincuentes, como lo previno Ferri: Ninguna operación exitosa removerá ciertas cuotas mínimas de criminalidad, oscuro testimonio irrevocable de la vida humana. Hay quienes manifiestan que no hay forma de elevar la bandera blanca que anuncie la abolición del crimen. Sin embargo, no existe sólo un diseño de los delitos y de delincuentes, ni tampoco nos limitamos a reproducir un modelo de castigos, identificando los vértices donde nace el crimen al igual que la intención; y tal vez en la pasión, la sanción, la transforman como energía; paradoja.
No sólo eso, donde además, se ha creado un sistema penal que es el reflejo de lo que somos, y que se aspira a crear otro, sobre las ruinas de éste desde sus cimientos, insignia de lo que pretende; lo antes dicho es una especie de civitas diavoli elaborada y administrada por el hombre con la esperanza de gobernarla, aunque a veces, como sabemos, el sistema opera por su cuenta y el aprendiz de brujo se convierte en una de sus primeras víctimas.
También existe una selección político-jurídica del delincuente, que entraña muchas preocupaciones, juicios y prejuicios. Todos consideran que el delincuente es quien infringe cierta norma: Hay una relación entre el tipo de la ley y la conducta del inculpado; aparentemente rechazada, lo que germina con frecuencia, apartarse de las leyes escritas, pero definido en las costumbres, las convicciones, las creencias:
El irregular, el marginal, el diferente, el disidente, llegan también a figurar en esta selección del personaje, lo que es llamado, delincuente o criminal. Cerrando esta parte, con lo siguiente, antes que nada, cuando hablo de la delincuencia de manera generalizada, me refiero a todo aquello que enrola a la misma, a partir del ¿Porqué se inicia?, ¿Por qué se desarrolla? y ¿Cómo se forma regularmente?, se debe por advenimiento familiar o del Estado.
Concluyo exponiendo, que el esquema del informe presentado por un estudio realizado por el Secretario General de las Naciones Unidas (11-X-06), lo que viene a confirmar lo que muchos de sobra sabemos, pero qué hacemos al respecto, no basta con manifestar que ponemos nuestro granito, se requiere algo mas, es decir, ¿en realidad tenemos el gobierno que nos merecemos? y las consecuencias de estos, si es así, niegan haber leído esto, solamente es un sueño, sufro de amnesia por que aspiro a un Olimpo terrenal normal.