La Caridad

 La Caridad

Eduardo Murillo Gil

CARIDAD  (lat. Caritas, caritatis). Fem.  Limosna que se da o auxilio que se presta a los necesitados. Virtud opuesta a la envidia y a la animadversión. En teología su símbolo es el corazón.

¿Qué es virtud? Virtud es una disposición habitual del alma que nos mueve a obrar el bien y evitar acciones contrarias.

La palabra virtud viene del latín: vir, que significa hombre enérgico, hombre de carácter lo cual indica claramente que la virtud supone que: el hombre es un ser libre, virtuoso y de buenas costumbres y el hacer todo lo contrario para cometerlo, basta seguir esa inclinación y, por lo contrario ,para obrar el bien, necesitamos combatir los malos instintos y reprimir fuertemente las tendencias depravadas. La virtud no es un acto pasajero, sino una disposición habitual, esto es, una cualidad que reside en el alma de un modo permanente.

Por la fe, creemos en la palabra de Dios; por la esperanza, confiamos en él; y por la caridad, lo amamos como a nuestro creador y a nuestro fin último. Cada vez que hacemos un acto de estas virtudes nuestra intención se dirige a Dios.

El objeto de estas virtudes es encaminar al hombre hacia su fin sobrenatural que es Dios: la inteligencia conoce este fin por la fe, la voluntad tiende a él por la esperanza. Y el corazón descansa plenamente en él por la caridad.

¿Qué es caridad? ¿Caridad es una virtud sobrenatural que nos hace amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestros hermanos, los hombres, como a nosotros mismos por amor a él.

Por medio de la caridad, nuestra alma participa de la naturaleza misma de Dios, lo que no podría lograr con las solas virtudes de la fe y la esperanza. Además, la fe y la esperanza no tendrían ya ninguna razón de existir para nosotros después de esta vida; la fe será remplazada por la clara visión de Dios, y la esperanza por la posesión plena y completa del soberano bien. Sólo la caridad penetra en el cielo y se une a Dios para siempre.

La virtud de caridad que nos hace amar a Dios y al prójimo por amor a dios, se distingue de la filantropía, o amor al hombre, que es una virtud puramente humana y frecuentemente, una falsificación de la caridad.

La caridad es la reyna de las virtudes y la más excelente de todas ellas. La caridad es el compendio y la perfección de todas las obligaciones del hombre. Así lo manifiesta Jesús cuando dice: “Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. Este es el primer mandamiento. Y hé aquí el segundo, que es semejante al primero: Amaras a tu prójimo como a ti  mismo”.

La caridad, como lo afirma San Pablo, supera en excelencia a las otras virtudes. “La mayor de las virtudes es la caridad”.  “La plenitud de la ley es la caridad”.

Para practicar la caridad, no basta amar a Dios, es preciso amar también al prójimo, es decir, a todos los hombres, aun a nuestros enemigos. Cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, por que esta es la ley.

Es así como debemos considerar una de las tres virtudes teologales de mayor jerarquía, con la que se deben de manejar los seres humanos. Las personas, gentes diversas e individuos de noble corazón y, de una manera muy especial, a todos y cada uno de aquellos, que nos decimos hombres virtuosos y de buenas costumbres.

Debemos de manejar un estado de conciencia para con nosotros mismos; sin distinción de raza,credo, color de piel, género animal, vegetal y hasta mineral. Así es y debe ser nuestro comportamiento como género pensante hacia toda creación.

La caridad es un consciencia actuante, de los seres, del hombre en todos los momentos de la vida. En efecto, en el concepto vulgar de la caridad, ésta es sólo un sentimiento afectivo y no una verdadera virtud; presupone siempre un superior frente a un inferior, y la idea de superioridad engendra un sentimiento de soberbia. Incompatible con el amor en plenitud de acción constructiva,la soberbia debe ser ajena a todo hombre bien nacido.

De tal manera, la caridad bien ordenada empieza por uno mismo, en casa. Denota también lo natural que es pensar u obrar en bien general de la humanidad entera, en nuestras necesidades, penas y angustias, fatigas, desvelos y tribulaciones.

La caridad es un don perteneciente a las almas nobles, manifestándose hasta en la verdad de nuestras palabras, en nuestros actos que siempre deben ser justos y perfectos, preferentemente para quienes más lo necesitan; los pobres que no lo son económicamente, los afligidos, los menesterosos, los enfermos. Ahí debe estar la caridad sincera, no solamente con palabras sino con hechos, en honra y deshonra, en mala o buena fama; sin murmuración alguna, debemos de dar caridad y consuelo sin distingo alguno. La caridad es amor.

Isauro Gutierrez