Kabala

Eduardo Murillo Gil

Kabala. El origen del universo. Este origen reside y se manifesta en un punto sin espacio ni tiempo, el concepto va más allá de la idea, a este punto los cabalistas le llaman Kether, la corona de la creación. Kether es asiento y unidad de la divinidad, estado de conciencia espiritual indivisible o Yekidah, este origen de la unidad consiste en pasar de lo primordial a la belleza de la multiplicidad.
Antes que existiera algo existía el caos primordial, sentido original de vacío sin límites, en este vacío no existía nada, todo era ausencia, y sin embargo, en la oscuridad existía la semilla de la creación del universo. La semilla representa la voluntad y el deseo del creador al expresarse, una fuerza incontenible e inmensa de crear un universo evolutivo. De surgir de lo inmanifestado hacía un vacío aún no existente pero lleno de potencialidades, con la idea o plan de creación.
La palabra por utilizar para describir es presión, de luz ilimitada AIN SOPH AUR. La Manifestación, Paúl Foster a esto le llama el “Poder de Vida”. A Kether se le considera corona, la raíz de la Creación.
Esta pequeña semilla es la presión del punto de luz primordial de donde surge un gran árbol, el árbol de la vida, con todas sus ramas y hojas como millones de galaxias y estrellas. A Kether le corresponde una manifestación interna y otra externa. De tal manera, nosotros pertenecemos a la externa. Pero tenemos nuestro propio mundo interno.
Podemos decir en cierta forma que el AIN SOPH es el ser interno del creador divino. Obvio que la luz del sol no es la luz de Kether, y si la luz de las estrellas no es la luz de Kether, entonces no nos referimos a la “luz” como la conocemos, la luz sin embargo, es nuestra representación simbólica más cercana a la idea de Kether o de todo aquello que se considera espíritu. A pensar de ello, estamos acostumbrados sobre el origen como el comienzo o principio y de forma alguna colocamos a Kether en el pasado distante.
Parece una necesidad que tenemos de una continuidad espacio temporal, la vida de hecho se nos presenta cíclicamente como una manifestación de cambios y revoluciones. Kether, sin embargo no esta contenida en el tiempo, ni en el espacio, no teniendo límites materiales, fue siempre, es y será, eternamente presente. Por lo tanto, no debemos olvidar que cada uno de nosotros posee su Kether personal, una parte de sí mismo conectada con la capacidad de creación y de llagar a ser. Es esta la razón por la que somos capaces de manifestar nuestros pensamientos transformando nuestro mundo físico.
El punto primordial o “Big Bang” que se manifiesta se da en una progresión de creación de elementos: H, He, C, N, O, sucesivamente. Mas la luz no aparece hasta el momento que el Hidrógeno, elemento primario, se transforma a sí mismo en Helio, energía remanente de dicha transformación, esta es la primera luz, la luz de las mayorías de las estrellas.
Así la luz surge de la transformación del uno en el dos. El hidrogeno en helio se sucede debido a una tremenda presión que incrementa la temperatura a niveles increíbles. Así es como podemos decir que creación es una presión, debida al deseo o voluntad del creador, dios, para traer a manifestación su idea o visualización del universo. Sucede lo mismo cuando manifestamos cosas en nuestras vidas. Cuando nos sintonizamos o nos conectamos con esa voluntad divina y empezamos a sentir la presión que nos impulsa a alcanzar el propósito de nuestra vidas.
Aceptamos concientemente y nos aliamos con las fuerzas de la evolución, que son el bien y que eternamente sostienen y crean el universo. Punto primordial espiritual de creación donde surgen cuatro fuerzas del Dios manifiesto I H V H Jehová. En este proceso el uno se convierte en cuatro. De las cuatro fuerzas, la electromagnética y la gravitacional son las más evidentes.
Las fuerzas nucleares fuerte y débil parecieran estar muy alejadas de todo lo humano, la fuerza nuclear fuerte, mantienen unidas las partículas elementales en el núcleo del átomo que forma nuestro cuerpo y todos los elementos del universo, la fuerza nuclear débil por otra parte, es la que permite las transformaciones de materia en energía y hace que las estrellas brillen. Este brillo ocurre también en nosotros, emitimos radiación sutil similar a la de las estrellas.
Además; el conocimiento superior sólo se recibe a través de la revelación divina,esa gracia de dios que es virtud y que no puede ser comunicada con palabras. Las gigantescas proporciones creadas en el origen del universo, con millones de galaxias, y el punto sin dimensiones de Kether, entre las partículas subatómicas más pequeñas y el vasto universo a millones de años luz existe el hombre y se encuentra en medio de la creación.
En el tiempo coexistimos, y el espacio, con partículas y energías, así en los mundos como en el amor, la vida, la mente y el espíritu. Encontramos en el centro de la belleza, la cual es el orden establecido por las leyes del creador. El pilar del medio o columna de equilibrio, nombre derivado del árbol de la vida y de la concepción de que el universo manifiesto es sostenido por dos grandes pilares y son JACHIN y BOAZ;blanco o claro es el primero y negro u oscuro el segundo.
No representan ellos lo bueno y lo malo pero si representan las polaridades conocidas como: positivo y negativo, masculino y femenino, misericordia y severidad, de los cuales ninguno puede existir por si sólo. El buen funcionamiento armonioso, se da, sin importar el tipo de existencias, los principios de ambos deben ser equilibrados uno con el otro.
Estas fuerzas no son buenas o malas, generalmente es su equilibrio o desequilibrio el determino de su naturaleza.
Si sobreponemos los pilares en el árbol de la vida podemos localizar las Sephirot que pertenecen al pilar de en medio: El primero, Keheter, el sexto Tiphereth, noveno: Yesod, el decimo Malkuth más Daat, el cual no tiene número y se encuentra entre el primero y sexto Sephirah.
Aquí se puede observar una aproximación con respecto a los Chacras o “ruedas” del cuerpo etérico. El cuerpo etérico es conocido como el sistema electromagnético de naturaleza sutil que mantiene unidas las moléculas del cuerpo físico, las cuales le proporcionan su forma.
Bibliografía: consultada:
“Antropogenesis” Madam Bablatski.