Haz rodar los pensamientos

 Haz rodar los pensamientos

Héctor Guzmán Nava

El proyecto que se pretende en este ensayo, es decir, que la filosofía no quiere adeptos, quiere amantes genuinos para dar paso a la nueva historia.

La filosofía desde aquellos 7 sabios griegos  Pitágoras, Heráclito, Demócrito, Anágoras, platón, Aristóteles y para llegar a Hegel, hicieron del mundo el lugar de su vida.

El maestro Severo Iglesias en la Introducción  t.i.p 8 “Obras Filosóficas” ha de decirnos: la concepción de la filosofía como pensar que asume su propia problemática adopta una posición responsable ante la vida, es la que se ha de “sostener”; la filosofía que venga a responder a los problemas sean políticos, económicos, educativos, sociales e históricos de México ha de hacerlo con los principios, métodos y formas de conocer que posee la filosofía

El decir que voy haciendo en estas líneas, frente al lector que resulte, me produce un temor por ese instante sucio que borre letra a letra las líneas que voy realizando para hacer la propuesta de que el filosofar como acción y método reflexionante no duele, no mata, no miente, sino, sólo nos compromete a la acción donde quiera que andemos metiendo nuestras narices, sea en la intimidad o cualquier otra forma de nuestro existir en el mundo.

El escudriñar las pieles  heridas del sentir, trituradas a veces por el viento, mueve al pensar reflexivo hacia hurgar nuestra historia dolorosa, para construir sólidos puentes y cruzar el turbulento río y así evitar que nos arrastre y nos lleve al naufragio de ideas y pensamientos por que caímos en inspiraciones evasoras y convertimos a la sabiduría en una compañía esquiva.

La filosofía es la propuesta del tiempo presente por la acción humana desplegada, vida presente, es el aquí y el ahora de los que tocamos la tierra .

La mente nuestra no debe de estar en el vacío, debe señalar en el espacio como filosofía con presencia iluminada. El poeta mexicano Edgar khonde me ha de auxiliar en el párrafo anterior y mi pretendida materialidad de estas letras cuando se pregunta ¿puede acaso mi discurso obrar para bien lo que pienso?.

Sabemos por vida vivida aquella imagen de quien no habrá mirado la incomprensión en la charla de seres, que postulan por transmitirse en elhabla.

Es pues, que en el filosofar se prefiere a la actividad crítica, lo que ha de otorgar carta de naturalización a esta disciplina en el saber humano.

La respuesta y condición de posibilidad para saber qué es la filosofía no sólo es el acercarse a la reflexión, sino organizar el trabajo filosófico en el lugar y con las personas que se comprometan al campo temático para hacerfilosofía, puede ser la escuela, el taller, la casa de alguien, en todo caso el espacio cualquiera, lo que nos importa es llegar al cuestionamiento por medio del diálogo, la objetividad, la imparcialidad, la consistencia y la capacidad para ser razonables.

Una comunidad de cuestionamientos es un modelo que pudiera surgir en el taller, independientemente del grado que éste sea, donde prime la tolerancia hacia otros puntos de vista, que quieran ser clarificados por medio de los procedimientos aportados por la experiencia que hemos vivido y que sabemos que son genuinas y que las reconocemos como tales por lo que de estas hemos experimentado al describirlas o explicamos por medio de nuestras palabras.

La educación que poseemos nos debe obligar a ser más objetivos en nuestros cuestionamientos y criterios, algunas conductas recomendables para mi y para otras personas que presuponen trabajar para dar más claridad de lo que sabemos como son las buenas o malas razones, más capaces para pensar  consistente y comprensivamente, más capaces para la autocrítica y más hábiles para criticar el propio proceso de pensamiento y así como el proceso de los demás:

1) Aceptar de buena gana las correcciones de los demás,

2) Ser capaz de escuchar atentamente a los demás,

3) Ser capaz de tomar en serio las ideas de los demás,

4) Ser capaz de ir construyendo con las ideas de los demás,

5) Pedir razones a los demás,

6) Discutir con imparcialidad

7) Pedir criterios.

Para la construcción de una nueva visión de mundo está el diálogo cotidiano, permanente, abierto, identificando criterios, buscando acuerdos relacionados con el razonar bien, con base en la tolerancia reflexiva que acepta diversidad de perspectivas en el vivir bien definido como tal en la comunidad cuestionante. El mundo debemos verlo no como algo plano, sino como lo desconocido, como una situacion reconstruible, reconfigurable  y reescribible para ser retomado por una nueva condición de conciencia en el existir como seres humanos transformables y trascendentales como especie.

El error es la piedra angular de la verdad, el reconocimiento del error dentro de cualquier discusión de la idea, es el punto de crecimiento dentro de la propia filosofía, pues nos encamina a la autocorrección por el diálogo mismo, así lo escribió Richard Rorty en su obra, “La filosofía y el espejo de la naturaleza”, por el diálogo será posible construir un mundo más razonable, con procedimientos por medio de los cuales podemos lograr que el mundo sea un mejor lugar para vivir.

La visión de mundo más loable para asumirla como comunidad cuestionante, es una comunidad de personas en relación, personas que hablan y se escuchan, que se comunican entre si de manera imparcial y consistente, dispuestas a resconstruir lo que escuchan de los demás y,dispuestas a someter sus puntos de vista al proceso de auto-corrección, implícito en los cuestionamientos que vienen siguiendo en el hacer rodar sus pensamientos e ideas escogidos para transitar por el diálogo.

Fuentes de información:

1) Obra t; Iglesias, Severo. Morelia 2006, Ed. morevallado.

2) Vázques Jorge “Perspectiva Sociológica de la Situación en México , Eds. UMSNH. Morelia 1996.

3) Savater Fernando “Política para Amador. Ed. Taurus Madrid, 1999

4) Zambrano Marin, “Persona y Democracia”, ed. Taurus Madrid. 1998.

5) Deleuze, Gilles y Guattari Félix, Capitalismo y Esquizofrenia” 2ts Barcelona 1980.

6) Foucautl, Michael, “Las Palabras y las cosas” y “Un Dialogo sobre Poder”, Eds. Altaya, Barcelona 1994.

Isauro Gutierrez