El sitio de Cuautla

 El sitio de Cuautla

Cuauhtémoc López Sánchez

En Indaparapeo, el 19 de octubre de 1810, José Ma. Morelos recibió la orden de Miguel Hidalgo para que en las  costas del sur levantara tropas, se hiciera de armas, aprehendiera españoles, confiscara sus bienes  y propiedades y se apoderara de Acapulco. En nueve meses, a Morelos solamente le faltaba tomar Acapulco, lo cual hizo el 12 de abril de 1813.

Para iniciar su campaña  en Oaxaca, Puebla y México en noviembre de 1811, Morelos se estableció en Chilapa, dividiendo su ejército en tres. Él estaría al mando de una columna dispuesta para atacar Izúcar;  Nicolás Bravo en la segunda para apoderarse de Oaxaca y la tercera bajo las órdenes de Hermenegildo Galeana que iría contra Taxco.

Venegas era Virrey de la Nueva España y había urgido al general realista, José Ma. Calleja para que acabara con Morelos, proporcionándole dos mil hombres y ocho cañones, con lo que se dispuso a atacar simultáneamente Izúcar y Cuautla. Morelos se atrincheró en Cuautla y Guerrero quedó a cargo de la defensa de Izúcar, rechazando el ataque realista, ejército que se retiró para unirse a Calleja y atacar a Morelos en Cuautla. El 19 de febrero de 1812 se dio el primer asalto a Cuautla y un mes después el ataque ya se había establecido. Para el 14 de marzo, Calleja escribió al Virrey, diciendo: “Cuento hoy cuatro días de fuego que sufre el enemigo, como pudiera una guarnición de las tropas más bizarras, sin dar indicio de abandonar la defensa”.

Calleja cortó el agua que llegaba de Juchitengo, pero los pobladores de Cuautla cavaron pozos y cuando empezó a escasear la comida, comieron ratas y el cuero que encontraban. Pasaron marzo y abril y Morelos organizaba eventos festivos para premiar la heroicidad de sus hombres.

Calleja escribió nuevamente diciendo “si la constancia y actividad de los defensores de Cuautla fuese con moralidad y dirigida a una causa justa, merecería algún día un lugar distinguido en la historia”. ¡Qué comentario tan profético!

La estrategia de Morelos era resistir hasta que la temporada de lluvias hiciera estragos entre el enemigo, pero ese año las lluvias escasearon y a pesar de actos heroicos como el del niño Narciso Mendoza disparando un cañón contra los realistas, la toma de Galeana del canal para reabastecerse de agua y el ofrecimiento de amnistía ofrecida por Calleja el 17 de abril, los insurgentes no pudieron evitar que el hambre y las enfermedades terminaran por debilitar a la población y a los pocos hombres que conformaban el ejército de Morelos, por lo cual se debió evacuar Cuautla y en la madrugada del 2 de mayo, por el lecho del río, a pesar de haber sido descubiertos, los insurgentes lograron escapar, rompiendo el sitio y llegando a salvo a la población de Chiautla, escribiendo una de las páginas más gloriosas no solamente de la historia de México, sino del mundo, porque la reputación de Morelos como estratega y líder fue celebrada hasta en Europa.

A 196 años del Sitio de Cuautla, empecé a cuestionarme ¿Por qué Morelos se fortificó en Cuautla? ¿Por qué no en Izúcar o en Taxco? ¿Por qué no organizó su ejército en una sola columna y atacó a Calleja?

El 30 de julio de 1811 Hidalgo había sido fusilado en Chihuahua, pero Morelos no lo comunicó a sus tropas para que no se desmoralizaran. La muerte de Hidalgo apresuró los acontecimientos. En ese mismo año, Ignacio López Rayón escribió a Morelos enviándole un bosquejo de Constitución en donde se sugiere a Fernando VII como gobernante de la Nueva España e invitándolo a Zitácuaro como representante ante la Junta Suprema y la necesidad de unirse. Morelos envió a José Sixto Verduzco, cura de Tuzantla como su representante, con varias sugerencias de corrección a la Constitución que López Rayón proponía. Una de esas sugerencias quedaría después plasmada en la Constitución de Apatzingán: “la América es libre e independiente de España y de toda otra nación, gobierno o monarquía”, proyectando lo que “el rayo del sur” se proponía.

Todos sabemos que las luchas armadas tienen fundamentalmente motivos económicos y políticos y la guerra de independencia de México no fue la excepción, que además manifestó un profundo contenido filosófico. Cuando Miguel Hidalgo tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe en Atotonilco y lo presentó como bandera de la rebelión, este acto tuvo gran trascendencia porque fue el reconocimiento de que la Nueva España era una nación diferente y que su proceso indígena, a pesar de ser interrumpido por la intervención violenta, ignorante e irrespetuosa de los conquistadores, no podría transformarse en otra España y que para ese momento histórico, ya presentaba características novedosas. La Nueva España ya se había transformado en un pueblo mestizo, asumiendo y aceptando sus raíces más fuertes: las indígenas. Esa fue la visión que el Padre de la Patria asumió y al adoptar a la Virgen Morena como pendón, proporcionó un símbolo del pasado autóctono y del mestizaje del naciente país. Solamente faltaban los símbolos que proyectaran las características que el pueblo mestizo poseía para ser aceptado entre otros países y manifestar inteligencia, astucia, valor, paciencia, coraje y nobleza para organizarse y responder con firmeza ante las adversidades. En el sitio de Cuautla, se continuó lo que Hidalgo había iniciado en Dolores y Atotonilco. Cuautla fue el crisol donde se fraguó la conciencia de que los mestizos de estas tierras tenían alma, corazón, inteligencia y arrestos suficientes para gobernarse por sí mismos. Además, en Cuautla, Morelos y sus soldados, se encargaron de proporcionar a la naciente Patria, una de las más grandes gestas heroicas y con ello, el reconocimiento y la simpatía universales por la independencia de la Nueva España y transmitió a los rebeldes la seguridad en sus convicciones y propósitos libertarios.

Cuautla, del náhuatl cuautli, que significa águila. El águila simboliza la viveza y habilidad para cazar y someter a una presa localizada gracias a su desarrollada visión. También significa estoicismo y valor porque al águila, garras y pico le crecen constantemente llegando a convertirse en un obstáculo para sobrevivir. Para superar este inconveniente, el águila se estrella una y otra vez contra las rocas hasta eliminarlos y pasará meses indefensa y sin comer hasta recuperar garras y pico.

El naciente pueblo mestizo de la Nueva España, se deshizo de sus apéndices para convertirse en México, una nueva nación, orgullosa del pasado, segura de su presente y fortalecida para enfrentar los retos del futuro, simbolizado por el águila sometiendo a la serpiente; el águila representando la habilidad y la viveza dominando a los traidores que reptan esforzándose por envenenar a la Patria.

El 2 de mayo de 1812 es una fecha poco recordada y menos celebrada, por esa razón, escribo estas líneas, como homenaje a Morelos, a Narciso Mendoza, a Galeana y a tantos héroes anónimos que dieron su vida en Cuautla para que hoy tengamos motivos razonables para no sentirnos españoles, criollos ni mestizos, sino orgullosamente mexicanos. Cuautla representa la transición alquímica de una nación.

Los símbolos de México, nuestros símbolos patrios, se han ido forjando así, con esos actos heróicos de los que al parecer nadie tiene conciencia, como si nadie reparara en ellos, pero cuando observamos a detalle nuestra historia, empezamos a comprender la grandeza de los hechos realizados por hombres como Hidalgo y Morelos.

Esa es la importancia que representa para mí, el Sitio de Cuautla.

¿Y para ustedes, qué representa el Sitio de Cuautla?

Isauro Gutierrez