Dos de octubre, ¡ni perdón ni olvido!


Ismael Acosta García,
“Así estamos, consternados, rabiosos,
aunque la muerte sea uno de los absurdos previsibles”
Mario Benedetti
Han pasado 51 años de que la bota del otrora glorioso ejército mexicano, enajenado y lanzado por oscuros intereses que no debemos aventurarnos a perzonalizar, masacraron cual vil calígulas a una generación de jóvenes mexicanos. A unos sí los mataron, ¿cuántos: decenas, centenas, miles? No sabemos, pero a toda esa generación nos hirieron hondamente.
La historia del México independiente no recoge otra página más negra que la escrita en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. Tan trágica o más que la misma decena trágica. Las heridas aún están abiertas. Cuatro décadas no han sido suficientes para sanarlas. Hoy, las voces maduras de la democracia paridas en aquella dolorosa noche, reclaman justicia. ¡Ni perdón ni olvido!
La conmemoración de la matanza de Tlatelolco de este año, tiene una connotación especial. Se percibe un sentido de unanimidad entre todas las expresiones de la sociedad civil de esclarecer hasta el final el sentido de la matanza. “No los motivos evidentes, -dice Carlos Monsivais- ni siquiera los procedimientos”
El sentido, fue claramente la exigencia de ampliación de la vida democrática en un momento en que estaba absolutamente cerrada. Otro elemento era la exigencia de hacer valer los derechos humanos y ciudadanos representados por la suma de la sociedad entera a las demandas del movimiento estudiantil de aquel momento. Por eso, la sociedad hizo suyo el movimiento, en enérgico rechazo al autoritarismo homicida que el gobierno exhibía ante toda expresión de libertad y reivindicación de derechos como lo hicieron los médicos, los ferrocarrileros, los maestros y los campesinos en años recientes al 68.
El 2 de octubre no puede pasar desapercibido en México. Recoge el deseo de que esa matanza no quede impune; que la democracia y la vigencia de los derechos humanos tengan valor por sí propios y no por lo que les acote un capitalismo salvaje que cabalgando en tropel, cual jinete del Apocalipsis, aniquila a todos los países pobres del mundo.
Es evidente que el movimiento del 68 no logró establecer el sistema democrático en México, a éste le queda mucho todavía por construir, pero es cierto que logró enorme avance en otras libertades, en el ejercicio ciudadano del voto y la expresión de las ideas.Por esa razón, las nuevas generaciones de mexicanos, le deben a la generación del 68 la capacidad de enfrentarse al autoritarismo, la movilización para exigir la vigencia de los derechos humanos y civiles, y otra tercera, ante todo, la capacidad de exigir que se haga justicia y se aplique todo el rigor de la ley a quienes aún viven y fueron los culpables intelectuales y materiales de los hechos. En un cinismo pocas veces visto y desde su arresto domiciliario, el único imputado por los hechos, Luis Echeverría, dice que: “no tengo nada por qué pedir perdón o ser perdonado” y sostiene que las acusaciones en su contra obedecen a que él era funcionario de Díaz Ordaz quien aceptó ser el único responsable de la masacre. Sigue diciendo: “A mí me persiguen porque esa es la lucha de los partidos, pero viendo la historia eso siempre ha ocurrido” Pretende ignorar este enfermo senil, que habemos la gran mayoría de millones de mexicanos apartidistas que no nos tragamos su dicho, que su responsabilidad jurídica y moral no la puede deslindar en ninguna otra persona, como no lo puede hacer de su responsabilidad en la matanza de estudiantes ocurrida el 10 de junio de 1970, a manos de su grupo paramilitar conocido como “los halcones”.
Por esas y muchas razones más de que dan cuenta profusamente los periódicos y revistas en estas fechas, es que no podemos admitir: ¡ni perdón ni olvido!, a los asesinos y responsables del magnicidio del 68. Y para ello no nos pueden detener los valores de la tolerancia y amor a nuestros semejantes de que hacemos gala quienes formamos en las filas del liberalismo mexicano. Ni es tampoco que pretendamos hacer valer la ley del talión, de ojo por ojo y diente por diente. Es que, la tolerancia, es un valor cuando nos referimos al respeto por las preferencias espirituales e íntimas de un individuo, no cuando se trata de aplicar la ley sobre todo en materia de garantías individuales y derechos humanos. Aquí no vale la prédica cristiana del perdón porque los asesinos materiales e intelectuales del 68 obraron en conciencia y con mala fe.
Seguiremos entonces exigiendo justicia, exigiendo que se abran los expedientes del hecho para que la sociedad entera conozca sus motivos y los responsables paguen sus culpas. La mejor manera para que los malos de aquella época y los de ahora se detengan, es sabiendo a lo que se atienen: al imperio de la Ley.
Lamentablemente, en las tragicómicas rememoraciones de la fecha hay quienes se empeñan en derramar más sangre. Debemos instruir a las nuevas generaciones en que la mejor forma de honrar a la generación del 68 es en el ejercicio pleno de nuestras libertades sí, pero también en el cumplimiento puntual de nuestras responsabilidades.
¡Reclamemos a viva voz que esos episodios no se repitan!
¡Reclamemos a viva voz que aspiramos a una patria más justa!, en donde las nuevas generaciones no tengan qué pagar con cuotas de sangre nuestros errores, nuestras equivocaciones, nuestras enfermedades de poder e intolerancia. México, hoy, ya no requiere de nuevos héroes nacidos del holocausto. México, requiere héroes de la dignidad, del respeto, del trabajo, de la honradez. Y por qué no decirlo: México requiere, hoy, héroes nacidos del cariño, del amor, de la paz, del saber y de la virtud.
Los Mártires de Tlatelolco murieron viendo a Oriente, porque de allí nace la Luz, la verdadera vida eterna. Los tenues rayos del sol del 2 de octubre caían por occidente en aquella fatídica tarde. Ya los jóvenes, como nosotros en nuestro ritual, se aprestaban a cerrar sus trabajos y retirarse contentos y satisfechos del deber cumplido.
Reflexionemos de estos hechos y pensemos en que, nuestra actualidad, nos reclama firmes, enhiestos y en pie y al orden.
Es cuanto.