Día de Muertos

 Día de Muertos

Pablo Manuel Ramos Vallejo M.:M.:

“ La vida de los Muertos perdura en la memoria de los vivos”

CICERÓN, Marco Tulio  

El Día de Muertos es una celebración de origen indígena, que honra a los difuntos el 2 de noviembre, coincidiendo con las celebraciones católicas, de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. Sus orígenes en México, se remontan desde antes de la época de los aztecas, mayas, purépechas, nahuas y totonacas. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos, era conmemorado el noveno mes del calendario solar azteca, cerca del inicio de agosto, y era celebrado durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte” (actualmente relacionada con “la Catrina“, personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Esta festividad fue nombrada en el 2003, obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad por UNESCO.

Entre los pueblos indígenas, la muerte no es vista como el final de la vida, sino como una continuación de ésta. Por ello, hablar de la muerte es encontrarse con diferentes tiempos y herencias, es sustentar la vida, la cultura y la misma muerte

Con la llegada de los españoles y la fusión de tradiciones con la liturgia católica, la fiesta de Todos los Santos del 1° de noviembre, se convierte en día de duelo por los niños muertos, dado que se les llama “angelitos”, por su inocencia y se da por hecho que su ingreso al paraíso es inmediato… pero se llora la pérdida; mientras que la memoria de los Fieles Difuntos del 2 de noviembre, prácticamente es una fiesta, ya que ese día esperan la visita de los adultos fallecidos, quienes tendrían permiso para visitar a sus familias atraídos por el altar.

Aunque dicha celebración se practica en diversas partes del mundo, en México, debido a la fusión de las culturas indígena y europea, se dio una nueva cosmovisión, de fuertes implicaciones estéticas y culturales, que han trascendido al acto mismo.

La más arraigada de las tradiciones, es aquella que consiste en instalar altares domésticos, donde son honrados los muertos de la familia, recreando sus gustos y placeres disfrutados en vida. La característica que hace única a esta tradición, es la certeza de que los muertos realmente regresan a este mundo a convivir con sus deudos durante un día, departiendo con ellos, consolándolos y confortándolos por su pérdida.

Para ello, es importante que la casa anfitriona, se prepare con una serie de elementos y simbolismos, que darán la bienvenida al fallecido, y así mismo facilitarán su viaje desde el más allá.

Estos son algunos de los elementos básicos de los altares en el centro del país, algunas cambian de región en región y hasta en cada familia, según sus creencias, ideología o nivel social. Pero conservando algunas constantes:

El Arco.- Consistente en un arco o marco de carrizo, adornado con flores que se ubica en la cúspide del altar y que simboliza la puerta de entrada al cielo.

Los Niveles.- Representan los estratos de la existencia, normalmente son tres (el cielo, la tierra y el inframundo) auque existen las variantes de dos (cielo y tierra) o siete, que simbolizan los siete escalones del purgatorio, por los que debe de pasar el ánima antes de llegar al cielo.

El Viento.- Elemento representado mediante el Papel de China picado.

El Fuego.- Que cumple la misión de guiar a las almas para que puedan llegar a sus antiguos hogares y alumbrar el regreso a su morada. El inframundo es un espacio oscuro y el camino hacia nuestro mundo necesita de una guía, por ello las veladoras y cirios son primordiales y su significado y distribución cuentan con múltiples variantes. Se prefieren las veladoras de color morado (color de luto en la liturgia católica) o blancas. Hay quienes colocan al centro, cuatro cirios que indican los cuatro puntos cardinales. Se acostumbra asimismo, poner una veladora frente a los retratos, una por cada difunto; al encenderlas se susurra su nombre, lo que invoca su presencia. También se acostumbra colocar candeleros con velas moradas; otra tradición indica que siempre se coloquen las veladoras en número par.

El Agua .- Es de suma importancia y tiene múltiples significados, un vaso de agua clara y fresca, permitirá a los muertos refrescar sus labios después del viaje desde el inframundo, también refleja la pureza de sus almas y el amor que por ellos siente el deudo; es asimismo, el reflejo del ciclo continuo de la regeneración de la vida y la muerte, promesa de fertilidad; también le permite al fallecido limpiar su reflejo al llegar a la casa del convite, por lo que hay quienes acostumbran colocar un pequeño aguamanil o jícara con agua, junto a un jabón y una toalla para el aseo de los muertos.

El Pan .- Representa no sólo la generosidad del anfitrión, sino la generosidad de la tierra misma.

La Sal .- Que es considerada un elemento de purificación, que sirve para que el alma no se corrompa en su viaje de ida y vuelta.

Los Retratos de los Difuntos .- Que se colocan en la parte más destacada del altar por ser los celebrados, hay quienes acostumbran poner los retratos de espalda y frente a ellos un espejo, para que así el fallecido sólo pueda ver el reflejo de su deudo y viceversa, a fin de recordar que pertenecen a diferentes mundos.

Las ánimas del Purgatorio .- Se coloca una imagen o cromo de las benditas ánimas del purgatorio, para facilitar la salida del difunto, si se encontrara en el purgatorio.

La Cruz .- El reflejo del sincretismo de dos culturas, la indígena y la hispana, se manifiesta  colocando una cruz de sal en la base del altar, la cual representa la pureza de las almas,  o una cruz de ceniza que le ayudará a salir del purgatorio.

Las Flores .- La tradicional flor de cempasúchilt, es uno de los elementos más típicos de los altares, además de colocarla en ramos que adornan el recinto, con sus pétalos se delimita el espacio del altar y se hace un camino que indicará la ruta a los muertos. En el altar cumple una función muy importante, ya que antes la flor de cempasúchitl era algo sagrado para los mayas. Existe también una leyenda acerca de los aztecas, ellos creían que su dios huitzlopotztli que era el sol, se las había dado para recordar a sus difuntos con el mismo.

El Trago .- Muchas personas acostumbran colocar un caballito de tequila, un vaso de pulque, una copa de mezcal o la bebida alcohólica del gusto del difunto, que le indica al muerto que hay una celebración en su honor.

El Copal .- Un pequeño brasero con copal, purifica el ambiente de los malos espírituspara recibir a los fallecidos y puedan reunirse en el hogar sin ningún peligro, hay quienes lo sustituyen por incienso.

El Convite .- Colocar la comida que era del agrado de los fallecidos, es una de las costumbres más íntimas y personales de este festejo, se cocinan desde días antes los platillos de su preferencia: tamales, mole, arroz, calabaza en tacha, etc. La comida no será únicamente para el alma visitante, sino además para los deudos, quienes departirán con ella. Se acostumbra preparar los platillos, con especial alegría y más condimentados que lo normal, para que los muertos puedan disfrutar de su esencia. La comida se coloca en el segundo nivel del altar (el de la tierra).

Los Recuerdos .- También se acostumbra colocar en el altar prendas de vestir, artículos personales e instrumentos de trabajo propiedad de los difuntos, así como, sus lecturas preferidas, música, cigarros (sí fumaba) y todo aquello que amaban y acostumbraban en vida.

La Calaverita de Azúcar .- Representa la visión que el pueblo mexicano tiene de la muerte.

El Festejo .- Comienza cuando una persona de la casa enciende las velas del altar susurrando los nombres de los difuntos, se reza pidiendo el favor de Dios para que lleguen con bien, los familiares se sientan a la mesa (comúnmente frente al altar) y comparten la comida preparada para el festín, se escucha la música que les agradaba, se les platica sobre las novedades de la familia, se recuerdan anécdotas de su paso por este mundo y se les pide su intercesión ante Dios, para obtener algún milagro y consuelo para soportar los problemas cotidianos.

Se trata de un festejo en el que se celebra un reencuentro, que aunque breve es feliz, con la promesa de alcanzarlos en el más allá, llegado el momento.

En la noche se apagan las veladoras y se despiden de los difuntos, deseándoles buen viaje de regreso al más allá y pidiéndoles que retornen el próximo año.

Se retira el altar al día siguiente, y aunque muchas personas consumen los alimentos de la ofrenda, coinciden en decir que no saben igual, ya que los muertos consumieron la esencia y el sabor.

Como podemos ver, nos damos cuenta que esta festividad está llena de simbolismo, el cual representa simple y concretamente la idea abstracta materializándola en forma objetiva y gráfica. Mismo simbolismo que identifica las dos culturas, y creencias semejantes sobre el tema de la muerte.

 

Es Cuanto.

Isauro Gutierrez