A quiénes corresponden las victorias

 A quiénes corresponden las victorias

Víctor Manuel Huerta Corona

 

 

A través de mi vida, la cual ha sido larga y emocionante, en la que he estado en muchos lugares; la escuela, desde el kínder, la primaria, secundaria, preparatoria y finalmente la facultad, las diversiones, mis borracheras en la cantina, mis amigos, mis viajes, etc.

En fin en este largo recorrido de mi vida como les decía al inicio, he visto cómo trabajan las personas, cómo crecen y se divierten los triunfadores, pero también he conocido muchos que se han quedado a la mitad del camino, y es que mucha gente posee la inteligencia para triunfar pero no lo logra, ¿Por qué, me pregunto? ¿Por qué, mientras algunos hablan de sus triunfos y aciertos en la vida, otros nos platican lo mal de su pasado en el cual ellos pudieron pero No, NO TRIUNFARON?

He aquí algunas de las cosas que pienso que tuvieron los que no han triunfado.

a) Las personas se mantienen a si mismas en cada paso de su vida, piensan que son sólo vivir y sin esforzarse triunfaran, ¡ vaya mentira! Viven ilusionadas en sacarse el melate, la lotería o los pronósticos. No han entendido que la primera cualidad para triunfar, es el coraje, para a través del trabajo ir construyendo el triunfo y no terminar como los cobardes, construyendo las cuatro paredes pero de su propia cárcel.

b) Existe una verdad fundamental: y la vida pasa la factura buena o mala, paga a la gente por hacer algo, y paga mucho a quien hace lo que conlleve gran valor, por eso dicen que de acuerdo al trabajo es el salario. Y para el hombre triunfador a quien se ha visto favorecido con éste, no existen las cosas abstractas, al contrario, todo  es concreto y lo concierne, pues  no se queda sentado en el reposet de su vida. Ni en el confort de sus días, observando lo que acontece en el mundo. Es un hombre de acción, los fracasados no producen, solo consumen.

c) A menudo, los fracasados tienen actitudes pesimistas y amargadas, esto se traduce en revelar acciones negativas y falta de confianza en si mismos, proyectando incapacidad para realizar grandes cosas, y mucho menos hacerlas bien. No se dan cuenta de que con esto están destinados invariablemente a ser unos perfectos perdedores. Y debemos recordar, las cosas pequeñas nos llevan a construir grandes triunfos, pero por un descuido en las pequeñas cosas se ocasionan grandes tragedias. Basta con recordar el cerillo que acaba con grandes bosques.

d) Las personas que no levantan el vuelo les gusta siempre estar discutiendo por todo y de todo, piensan que con su “sagacidad” e “inteligencia” nos impresionan y al hablar, y hablar sin aterrizar nunca sus planes ni vuelan, ni están en la tierra; lo mejor para triunfar es seguir la regla de oro: piensa antes de hablar. Me acuerdo cuando lleve mi bici de niño a un taller y leía un letrero que decía: conecte su cerebro antes de hablar, y vaya verdad. Escuchar antes de juzgar y nunca olvidemos pedir disculpas o perdón cuando estemos equivocados.

e) Las personas que han fracasado no saben establecer las cosas por su prioridad y la verdad nunca hacen nada, por que no tienen tiempo para hacer todo, mucho menos las cosas que son las importantes.

En la vida no hay nada tan práctico como sentirse capaz de sacrificar las cosas buenas por las cosas mejores y tratar de saber que en realidad, la felicidad o satisfacción de los triunfadores está en tener como única prioridad lo mas valioso.

f) Los triunfadores tienen carácter, a los fracasados les falta este carácter, el inicio de cualquier obra, trabajo o actividad deportiva es realmente fácil basta avivar un poco la lumbre del entusiasmo, ¡ha! Perseverar en ella hasta lograr el éxito para llegar a la cúspide, es una cosa muy diferente, ya que esto requiere continuidad y esfuerzo. Es necesario ser perseverante formar un carácter no sólo intrépido, sino persistente, constancia, golpear esa piedra. El tener carácter es sólo pensar sino en la victoria, pues se debe sufrir con valor, serenidad y sin desaliento.

La lucha tonifica el espíritu, pero cuando falta el carácter, la derrota es inevitable y de ahí viene el desaliento y la depresión, pues una de las cosas más difíciles en la vida del ser humano es aprender a equivocarse sin derrumbarse por ello.

 

REFLEXION: Debemos saber reconocer un error sin sentirnos terriblemente humillados por éste, ya que el mayor fracaso es dejar de hacer las cosas por miedo a fracasar.

Isauro Gutierrez