AUSENCIO CHÁVEZ HERNÁNDEZ

Muchos elogios se han escrito acerca de Don Ausencio Chávez Hernández después de su fallecimiento. Tuve la fortuna de trabajar con él y aprender de él y no abundaré demasiado en un panegírico acerca de su personalidad. Sólo me referiré a un aspecto que me parece el más interesante: él era de los pocos políticos que sabían decir NO.
La generalidad de los políticos acostumbran decir a todo que SI, como una herramienta de manipulación a fin de hacer creer a los demás que van a hacer algo, aunque ya hayan decidido no hacerlo y al paso del tiempo que todo lo devela, se descubre la verdad. Por supuesto que eso equivale a un engaño, porque quizá alguien les dijo alguna vez que, como asegura Tsun Tsu en “El Arte de la Guerra”, que el arte de la política es el arte de engañar.
En parte tienen razón, cuando se trata de engañar al enemigo, pero cuando engañan a quien se considera como su amigo, eso se llama TRAICIÓN. Así es como se comporta la mayoría de los políticos, por eso es que esa actividad tiene una imagen tan mala como la de los delincuentes. Otros de peor calaña ofrecen, sin que se los pidan, cosas que saben que no van a hacer y eso los pone en un tercer nivel de inmundicia.
Don Ausencio era un hombre vertical que siempre respondía a las peticiones con señales claras. Nunca ofrecía lo que no podía cumplir y eso lo convirtió en un político excepcional de los que ya quedan muy pocos.