La ruta del dinero


Estamos a escasos 20 días de que entre en operaciones la llamada Guardia Nacional, un cuerpo combinado de fuerzas federales que se propone como la mejor herramienta para combatir al crimen organizado, la principal propuesta en materia de seguridad por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador. Lo mismo se intentó en el sexenio pasado con la Gendarmería, aunque con una óptica diferente, pues se trataba de un cuerpo totalmente nuevo.
Hubo un General del Ejército se atrevió alguna vez a criticar que se estuviera atacando al crimen organizado en su fortaleza y no en sus debilidades. Eso le costó el retiro, pero la verdad es que se sigue considerando el mismo concepto.
A las bandas criminales no les importan los ataques armados, porque están preparados para ello. Si matan o encarcelan a un jefe, hay otros diez que están esperando que ocurra para tomar su puesto. Si pierden hombres en enfrentamientos con las fuerzas federales, tienen una inacabable fila de aspirantes jóvenes desempleados que están esperando la oportunidad.
Donde verdaderamente les duele, es en la parte financiera y ahí, no se percibe que haya ningún esfuerzo gubernamental. Se sigue cometiendo el mismo error fundamental. Para atacar al crimen organizado, se requiere un ejército de contadores y expertos en finanzas que persigan con intensidad las operaciones financieras de los criminales, pero esto sigue sin ocurrir.