Entregar la plaza

 Entregar la plaza

Postular al candidato más débil durante un proceso electoral no es nada nuevo.

Baste recordar lo que ocurrió en la pasada elección presidencial, cuando el PRI presentó al perfil más bajo con José Antonio Meade, un burócrata de alto nivel, pero con escasa formación política y nula presencia el conglomerado social. 

A pesar de haber ocupado las secretarías de Energía, de Hacienda, de Relaciones Exteriores y de Desarrollo Social, nunca pudo posicionarse en el ambiente social. 

El personaje con mayores posibilidades de triunfo, de acuerdo con las empresas encuestadoras y la generalidad de analistas políticos, era el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, quien tuvo qué hacerse a un lado ante la decisión tomada desde Los Pinos por Enrique Peña Nieto. 

Desde que se modificaron los estatutos del tricolor, para permitir que alguien que  no fuera descendiente directo de mexicanos pudiera ser postulado, se supo el rumbo que tomaría la nominación y fue así como inició la derrota del partido, luego del primer sexenio recuperado. 

En Michoacán había ocurrido lo mismo muchos años antes, cuando se le entregó la candidatura a Alfredo Anaya Gudiño, para permitir que ganara Lázaro Cárdenas Batell. 

Lo que parece una enfermedad que ataca principalmente a los partidos en el poder, se consolida con la designación de Iván Arturo Pérez Negrón Ruiz como candidato a la presidencia municipal de Morelia, es una anticipada entrega de plaza en favor de alguno de los otros aspirantes. Al tiempo. 

Isauro Gutierrez