Emiliano Zapata Salazar: Revolucionario auténtico

Vicente García Rocha
Según Mares Emiliano Zapata Salazar nació el 8 de agosto de 1979, en San Miguel Anenecuilco, fue el penúltimo hijo de diez, de sus padres Cleofas Salazar y Gabriel Zapata. Su primer pantalón estaba adornado con monedas de a Real, como era la usanza de los antiguos Plateados, partidas de guerrilleros que para el pueblo eran revolucionarios en los tiempos de la Reforma, pues acostumbraban adornar su traje charro con botonadura de plata, que aunque bandidos y salteadores, ejercían una justicia directa y elemental , al estilo de Robin Hood que es el tipo de semihéroe que roba a los ricos para dar a los pobres, como se decía de Heraclio Bernal y de Jesús Arriaga, Chucho el Roto.
Como lo dice el mismo autor, probablemente no eran tan generosos como se decía, pero en la ensoñación del pueblo bajo, sometido a una miseria degradante, eran héroes románticos que encarnaban un espíritu de equidad, tan anhelada, emociones, odios, venganzas y sentimientos negativos, que constituyeron el caldo de cultivo idóneo para inflamar la fuerte motivación para larevolución. En el Estado de Morelos, había varios grupos de Plateados, dirigidos por Silvestre Rojas, El Zarco, tal vez por tener los ojos de color. Este personaje inspiró la novela del mismo nombre de Ignacio Manuel Altamirano. Tal es el origen romántico del zapatismo.
Cuando Emiliano tenía 16 años, murió su padre, pero la familia no queda en el desamparo, tenía sus tierras, animales y muchos brazos para el trabajo, por ello, nunca vivió la terrible condición de pobreza de muchos de sus compañeros. Logró tener un hatajo de mulas con las que recorría los pueblos de la región, comerciando diversos productos, lo que le permitía un buen ingreso. Nótese las similitudes y paralelismos en las vidas de Zapata y el generalísimo José María Morelos. Su preparación académica fue elemental, terminó la primaria y desarrolló una cierta capacidad para la lectura, lo que le permitió abrir un ambiente que no era común en su entorno social; sin embargo, ocurren dos hechos milagrosos que ayudarán a conformar la personalidad del caudillo agrarista del sur. El primer milagro, en 1906, llega a Anenecuilco un ideólogo revolucionario dedicado al comercio en general, de libros incluso, Pablo Torres Burgos, se hace amigo de él, lo que le permite a Emiliano participar en tertulias organizadas por aquél en su casa y tener acceso a su biblioteca que aunque no muy nutrida, si se especializaba en temas políticos y sociales, además, se vuelve asiduo lector de las mejores publicaciones periódicas de la época, algunas de oposición, como El Diario del Hogar y Regeneración.
Poco tiempo después llega a Villa de Ayala Otilio Montaño, segundo milagro, quien si imparte clases formales y defiende con fervor una postura filosófica- política, basada en obras del príncipe Kropolkin, considerado el padre del anarquismo, alimento ideológico de los revolucionarios de aquellos tiempos. Zapata se identifica con el profesor Montaño, lo hace su amigo íntimo, su ideólogo y también su compadre.
Respecto a su vida amorosa, podemos decir que al igual a sus hazañas agraristas y militares revolucionarias, fueron muchas. En 1908, raptó en Cuautla a una bella muchacha, llamada Inés Alfaro, le pone casa, con quien llega a procrear tres hijos, un varón y dos niñas. Debemos aclarar, que en el contexto social en que se dio el hecho, no constituía propiamente un delito, puesto que la mayoría de las veces el supuesto rapto, ocurría con el consentimiento de la raptada. Como el padre de Inés, Remigio Alfaro, lo denuncia a la autoridades, las que aprovechan tal circunstancia para mandarlo de leva, que en el porfiriato fue práctica represiva común, para quitar de en medio o deshacerse de hermanos, maridos incómodos, que tenia o hermanas o mujeres bonitas, o bien, eran pequeños propietarios como Emiliano, comuneros y ejidatarios que reclamaban sus parcelas, o simplemente algún capricho del Amo, hacendado terrateniente, verdadero Villano feudal.
Esta práctica, la leva, consistía en obligar a los indeseables de los poderosos, que a la fuerza fueran reclutados por el ejercito federal y normalmente, los enviaban a lugares remotos de los que pocas veces se volvía a tener noticias de ellos. Con Emiliano no ocurrió así, incorporado al ejército federal en el 7º. Batallón, no dura mucho, porque debido a sus habilidades de excelente jinete charro, consigue ser incorporado “en Cuernavaca al 9º. Regimiento como caballerango del jefe del Estado Mayor, Pablo Escandón y, más tarde, de Ignacio de la Torre, yerno del Presidente Díaz”
Regresa de esta manera a su Estado y participa en la campaña para gobernador del mismo, de Patricio Leyva, que se oponía a la del candidato de los terratenientes, Pablo Escandón. Se afilia al Club “Melchor Ocampo” organizado por Torres Burgos en Villa de Ayala, también participa en el Club Democrático Liberal de Morelos, en Cuernavaca. Esta entrada en la política y a la lucha social, más tarde llevará a Emiliano a la lucha armada al agotar las instancias políticas.
En 1909, es elegido presidente de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco, analiza los documentos que acreditan los derechos del pueblo a sus tierras; se afirma como dirigente agrario, en noviembre concurrió a una reunión en Villa de Ayala donde se comentó el Plan de San Luis y el 10 de marzo de 1911, en esa misma localidad comienza su propia lucha armada, junto con otros 72 campesinos, con su máxima la tierra es de quien la trabaja, tomando por la fuerza las tierras de Villa de Ayala y entregándolas a los campesinos. A partir de ahora es considerado como bandolero por el gobierno y comienza lo que sería su norma de vida, la lucha armada, el peligro y la persecución.
Sus acciones militares comenzaron precisamente después de la toma de Jojutla y Tlasquiltenango, murió Torres Burgos y Emiliano asumió la jefatura de la Revolución del sur, se apoderó de Yautepec, Cuautla y Cuernavaca y siguió en campaña contra las fuerzas federales aún después de la caída del presidente Díaz. León de la Barra, envía a Victoriano Huerta con mil hombres a combatirlo, después Madero conversó con él para pedirle licenciar sus fuerzas, que por supuesto no aceptó, retirándose a los límites con Guerrero, rehizo su ejército y en octubre (1911) amagaba al Distrito Federal, volvió a entrevistarse con el ya presidente Madero, sin llegar a ningún acuerdo. Zapata regresó a la guerrilla y el 25 de noviembre, proclama el Plan de Ayala.
En 1912 combatió contra el ejército, aunque en septiembre cedió la rebelión cuando Felipe Ángeles procuró sin éxito concertar un arreglo con los zapatistas. En febrero de 1913, Huerta usurpa el poder y Zapata lo declara indigno de estar en la presidencia. En 1914 constituye el Ejército Libertador del Centro y del Sur, que ya controla todo el Estado de Morelos y parte de otras entidades. Derrotado Huerta, los carrancistas cortan el paso de los zapatistas al Distrito Federal, en Milpa Alta. Carranza rechaza el 5 de septiembre las pretensiones agraristas de Zapata, pero éste, promulga la entrega de tierras a los pueblos en su cuartel general en Cuernavaca. Entra en contacto con Francisco Villa. Se celebra la convección de Aguascalientes, la que desconoció al primer jefe, se rompieron las hostilidades y el 26 de noviembre entraron a la ciudad de México los caudillos del Ejército Libertador del Sur y la División del Norte.
Durante 1915, los zapatistas en armas gobernaron Morelos, los campos volvieron a sembrarse, los generales asumieron la dirección de los ingenios, se contrataron agrónomos, se trazaron los límites de los ejidos, el ejército cuidaba las fronteras. En 1916, el gobierno de Carranzaorganiza una gran ofensiva apoyada por aviones al mando del general Pablo González, en el mes de mayo casi todas las poblaciones cayeron en sus manos; se confinó a los prisioneros a campos de concentración, se fusiló a cientos, se incendiaron poblados enteros, saquearon casas y haciendas, robaron maquinaria y ganado, de ahí los términos carranclanes y carrancear, que desde entonces son sinónimos de ladrones y de robar. Sin embargo, a los carranclanes los diezman las guerrillas y el paludismo, empiezan a evacuar el estado en diciembre de ese mismo año.
Para principios de 1917, los zapatistas recuperan Jonacatepec, Yautepec, Cuautla, Miacatlán, Tetecala y Cuernavaca. Para 1918, Zapata es nuevamente un fugitivo. “El 1º. de enero de 1919, publica un manifiesto culpando a Carranza de todos los males que padecía el país; y el 10 de abril es asesinado en Chinameca, por una escolta comandada por Jesús Guajardo, quien había simulado pasarse a sus filas.”
El general Emiliano Zapata, envió una carta al presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, fechada en el Cuartel General de Yautepec Estado de Morelos, el 23 de agosto de 1914, que entre otras cosas le dice:
…y con grata sorpresa me eh (sic) enterado, de que usted, no obstante la distancia, hacomprendido con exactitud las causas y fines de esta revolución…esta convicción de que usted simpatiza con el movimiento de emancipación agraria me induce a explicar a usted los hechos y antecedentes…Empezaré por señalar a usted las causas de la revolución que acaudillo…México se encuentra todavía en plena época feudal,…Unos cuantos centenares de grandes propietarios han monopolizado toda la tierra laborable,…para lo cual han tenido que despojar a los pueblos de sus ejidos o campos comunales y a los pequeños propietarios de sus modestas heredades…ahora los indígenas tienen que trabajar en las haciendas con maltratos y salarios ínfimos…son simples peones esclavos, sujetos a la voluntad de sus amos… Esta situación insoportable originó la Revolución de |9|0…
A continuación le explica de que manera los hacendados se hacen cada vez de mayores extensiones de tierra: se coluden con los jefes políticos, con los jueces y tribunales, todos ellos venales que mediante sobornos de toda índole, se prestan al despojo de los ejidos, propiedades comunales y de pequeños propietarios, interpretando la Ley de Baldíos a sus intereses corruptos, o bien recurriendo al encarcelamiento y a la leva de los pequeños propietarios, comuneros o ejidatarios, todo es válido en el contubernio, jueces, tribunales, jefes políticos, diputados, senadores, gobernadores, ministros; es la clase política en el poder y dueños del dinero y de la tierra en México.
Sigue escribiendo Emiliano explicando al presidente Wilson sus diferencias, primero con Francisco I. Madero, de la siguiente manera:
…por desgracia, Francisco I. Madero pertenecía a una familia rica y poderosa dueña de grandes extensiones de terreno en el norte de la república y como es natural Madero no tardó en entenderse con los demás hacendados…Madero faltó a sus promesas…después vino el cuartelazo de la Ciudadela, propiciado por antiguos porfiristas y conservadores, que temían que Madero se viera obligado a tener que cumplir sus promesas. La efervescencia revolucionaria cundió por toda la República, después del asesinato de Madero…
Si Emiliano Zapata no pudo entenderse con Francisco I. Madero, no obstante los buenos oficios del general villista Felipe Ángeles, por tenerlo identificado como terrateniente, clase para los zapatistas, opresora, igual situación ocurrió aunque definitivamente más violenta e irreconciliable, dado que Carranza se ensañó con ellos, por eso Emiliano dice textualmente en la muchas veces referida carta,
La Convención de los jefes revolucionarios de todo el país es la única que puede elegir con acierto al presidente interino…mientras que Carranza por ser dueño y accionista de grandes propiedades en los estados fronterizos es una amenaza para el pueblo campesino, pues seguirá la misma política que Madero con cuyas ideas está perfectamente identificado, con la diferencia única que Madero era débil, en tanto que Carranza es hombre capaz de ejercer la más tremenda de las dictaduras…
Después en la misiva se queja de la prensa calificándola de venal y corrompida, de la que se dice calumniado, asimismo escribe que pueden proporcionarle mayor información los señores Charles Jenkinson y Thomas W. Reyley visitantes del Estado de Morelos, a quien Emiliano brindó según él modesta, pero cordial hospitalidad y que por su conducto pudo enviar dicha misiva.
No parece que Emiliano pecó de iluso al considerar que el presidente Wilson podría apoyar al gobierno de la Convención de Aguascalientes, lo que significaría reconocer a Villa y a Zapata y desconocer a Carranza. En el año siguiente, Obregón derrota a las fuerzas villistas en los campos de Celaya, hecho que se da con el reconocimiento de Los Estados Unidos del gobierno de Venustiano Carranza.
