Emiliano Zapata

Eduardo Murillo Gil
Desde tiempos inmemoriales las luchas de clases siempre han sido por su propio nombre, portentosas. Indudablemente sangrientas, producto del abuso de los poderosos. Los cuales aun siendo unos cuantos, generacionalmente, han sabido por su estulticia, siempre perpetuarse, en completo abuso del fuero que sus “Leyes” les confieren.
Y, así ortodoxa, cínica y criminalmente, dejan de lado la Constitución Política, que siempre han jurado en su toma de protesta defender. Mereciendo el epíteto de perjuros y usurpadores del poder dimanante del pueblo.
Esto ha sido el punto neurálgico de todo Sistema Sociopolítico, dado en el país por el cual se han generado los levantamientos en armas y los cuartelazos, unos por acceso al poder y otros por sacudirse de la forma despótica y cruel de corrupción, desigualdad social y explotación u opresión ciudadana.
Es aquí donde el movimiento armado de 1910 encabezado por don Francisco Indalecio Madero, considerado el mártir de la democracia, tuvo su justa dimensión social. Cayó el viejo régimen porfirista, para incrustarse otros iguales o tal vez peores. Así es como en nuestro México, se sucedieron los hechos y cuyos personajes, como Emiliano Zapata y Francisco Villa, llenan junto con otros la pasarela revolucionaria de 1910.
Desarrollo
Emiliano Zapata, personaje que busco vindicar una forma de vida y un reparto de tierras para el campesino. Hechos por los cuales se ven involucrados una serie de celebres personajes, cuyo valor y entrega a la causa, al ideal, haciendo posible el nacimiento revolucionario y la actual Constitución Política de 1917.
Cierto que la revolución hizo que el campesino tuviera tierra, que se ejerciera el derecho de los trabajadores, que la nación tuviera dominio sobre los recursos naturales y se tuviera acceso a la educación, laica y gratuita. Pero la desigualdad se sigue dando, ella aun existe, sirviendo de cuña para crear la marginación, coartando una serie de libertades ciudadanas, enmarcadas en la actual Constitución que nos rige, cosa que sigue impidiendo la realización del proyecto del país el cual viene desde la insurrección independentista.
Tema
Emiliano Zapata, caudillo mexicano nació en (1883- 1919) San Miguel Anenecuilco Ayala, estado de Morelos. Según sus múltiples biógrafos, el era de escasa cultura, pero poseído de un instintivo anhelo de justicia, sustentando grandes ideales de Reforma Agraria y revolución social y económica. Emiliano Zapata, es uno de los personajes más polémicos de la revolución mexicana, pues él representa el estallido social entre la vida rural y la urbana, la inevitable y necesaria lucha de clases. Su recia personalidad se destaca, integro y fiel a sus convicciones; por esto la gente confiaba en él. Zapata traía consigo un antiguo y patriótico historial, pues un antepasado suyo combatió por la independencia, don José Salazar, su abuelo y otros, asistieron con alimentos y pólvora a los insurgentes en Cuautla; sus tíos tomaron parte en la guerra de reforma contra la intervención francesa.
Así las situaciones en Anenecuilco siempre fueron apremiantes, y en mayo de 1910 se sucedieron algunos despojos. Las Haciendas del Hospital, Cuahuixstla y Chinameca, les fueron arrebatando terreno y las autoridades toleraban los despojos y aunque se pidiera justicia a don Porfirio Díaz; poco caso hacia al delegar a funcionarios, los cuales en nada favorecían a sus verdaderos propietarios.
Más un nuevo despojo se daría, estando por llegar las lluvias, el Hospital les impedía usar hasta por arrendamiento las tierras. Don Porfirio, encargo al gobernador, el cual nada les resolvió y Zapata actuando por su cuenta repartió lotes con el apoyo de gente armada y al final del año hizo él otro reparto; Moxotepec y Villa de Ayala se sumaron.
Ya Zapata contaba con el respaldo de hombres armados y el respeto a su autoridad. Así el movimiento de de Zapata en Morelos adquirió una mayor dimensión, al coincidir con el que Francisco Villa desarrollaba en el norte. Dentro del movimiento zapatista destaca, por aquel entonces, el joven liberal Gildardo Magaña.
En 1911 apoyó al presidente Madero, al que desconoció después, para formular el llamado Plan de Ayala el 25 de noviembre de 1911. A la caída de Madero se hallaba unido a Francisco Villa y a Pascual Orozco, contra Venustiano Carranza. Tuvo representación en la Convención de Aguascalientes, entró en la capital con Francisco Villa, retirándose después a Tlaltizapan, actuó con independencia, acuñó moneda propia y finalmente fue asesinado en la hacienda de Chinameca por el Coronel Guajardo el 10 de abril de 1919.
Conclusión
Las traiciones se siguen sucediendo y aun cuando de manera alguna, la Constitución Política de 1917, ha logrado consolidar las endebles Instituciones del México moderno. La lucha zapatista sigue siendo un garante para la sociedad actual; su lucha social traicionada fue por el sexenio Salinista, logrando avivar con esto aun más perennemente, su lucha emancipadora del campesino, del obrero, del ciudadano actual. Un reproche de conciencia a los políticos sexistas, revolucionarios de nuevo cuño.
Su lucha social, aun cuando ha sido pisoteada, siempre fue generosa, sigue siendo generosa, su sangre y su vida ha sido el aval. Un sello indeleble y en su lema destaca: “La tierra es de quien la trabaja”. No de quien la vende y menos de quien la compra. El Latifundio moderno. El General Emiliano Zapata, miliano, como solían llamarlo, con su lucha redentora, su sangre y su vida, tiene el Altar de la democracia más costosa que el país ha tenido que pagar.
Bibliografías: Emiliano Zapata el Caudillo del Sur. Esther Centeno Cabral.
Diccionario Quillet: tomo VIII
