Crónicas de un grito X

 Crónicas de un grito X

Cuauhtémoc López Sánchez

Después de establecer ante el Congreso la urgencia de elaborar una Constitución, Morelos se preparó para adueñarse de Valladolid, con la intención de instalar ahí el Congreso y dominar Guadalajara, Guanajuato y San Luis; salió de Chilpancingo el 9 de noviembre, por el rumbo de Huetamo, Carácuaro, Tacámbaro y Tiripitío.

Calleja ya había aprendido las tácticas de Morelos y no se dejó distraer con los ataques a Tepecoacuilco por Matamoros, a Teloloapan por Bravo y concentró a sus ejércitos en Maravatío, al mando de Ciriaco del Llano y ordenó que se le unieran la guarnición de Tula, al mando de Ordoñez y del coronel Iturbide para que alcanzara a del Llano en Acámbaro.

El 11 de diciembre de 1813 se había firmado el Tratado de Valencay entre España y Francia, dejando en libertad a Fernando VII, retirando Napoleón a su hermano y sus ejércitos de territorio español. El rey regresó a España el 14 de marzo de 1814 y el 4 de mayo restableció la monarquía, desconociendo y anulando la Constitución de Cádiz. El 10 de mayo disolvió las cámaras, persiguiendo y encarcelando a los liberales que habían trabajado en la elaboración de la Constitución, entre los cuales estaba Ramos Arizpe.

En Cutzamala, Matamoros, Bravo y Galeana se unieron a Morelos y a Tiripitío llegaron Muñiz, Arias, Ortiz y Vargas. Cuando se acercaran a Valladolid, tenían órdenes de unírsele Navarrete. También llamó a Ramón López Rayón acuartelado en Tlalpujahua y a Rafael López Rayón que controlaba San Miguel, con lo cual el ejército insurgente sumaría más de cinco mil hombres y más de treinta cañones. Pero Ramón fue derrotado en Jerécuaro por Matías de Aguirre y Rafael por Iturbide en Santiaguito y llegaron con Morelos disminuidos.

El ejército realista se concentró en Indaparapeo en tanto que Morelos llegaba el 22 de diciembre a las lomas de Santa María y el día 23 intimó a rendición a los 800 realistas que esperaban la llegada de los refuerzos que permanecían en Indaparapeo, sin saber que los insurgentes ya estaban por atacar Valladolid.

El día 24, Galeana y Bravo atacaron por el rumbo del Punhuato y encontraron poca resistencia, pero Iturbide y Llano, llegaron por el rumbo de Charo y los insurgentes se encontraron a dos fuegos, debiendo retirarse. Cerca de trescientos prisioneros rebeldes fueron fusilados inmediatamente. Los realistas formaron un frente en la planicie, ante la loma de Santa María y al anochecer atacaron a la columna dirigida por Matamoros, poniendo en peligro al mismo Morelos.

Los insurgentes fueron derrotados, perdiendo armamento y municiones,  se reagruparon en Chupio y continuaron a Puruarán para reorganizarse, mientras que del Llano ordenó a Iturbide perseguir a Morelos, pero al enterarse que había escapado, él e Iturbide salieron de Valladolid el 30 de diciembre a Pátzcuaro, solo para comprobar que Morelos se preparaba para resistir en Puruarán, hasta donde llegaron Matamoros, Galeana, Bravo y Muñiz para organizar con Morelos la defensa. Ramón y Rafael López Rayón decidieron no participar y se fueron a Jungapeo.

El 4 de enero llegaron los realistas a Puruarán y el día 5 atacaron, rodeando el pueblo, que en menos de una hora se encontraba a su merced por el pánico que había cundido entre los rebeldes y solamente Galeana y Bravo lograron romper el cerco, pero Matamoros fue hecho prisionero. Los insurgentes perdieron toda su artillería con municiones y más de mil hombres que cayeron prisioneros, fueron ejecutados. Matamoros fue trasladado a Valladolid en donde se le fusiló el 3 de febrero a pesar de que Morelos había ofrecido dejar en libertad a 200 prisioneros españoles del regimiento “Asturias”, a cambio de su liberación.

Morelos se fue por Coyuca a Tlacotepec, donde logró rehacer parte del ejército con más de mil hombres, pero el golpe ya estaba dado y los realistas entendieron que la moral insurgente había decaído y era el momento oportuno para acabar con ellos. Calleja reforzó la capital y decidió atacar Chilpancingo. Lo hizo por Mezcala con Armijo y González y derrotaron a Víctor Bravo, ocupando Mezcala el 21 de enero y continuaron con la recuperación de Tixtla, Chilapa y Chilpancingo.

Las diferencias entre los insurgentes se acentuaron al enterarse de las derrotas en Valladolid y Puruarán. López Rayón trató de recuperar su anterior calidad de jefe del movimiento en Michoacán y al no lograrlo, renunció al Congreso, que para evitar más divisiones, prefirió comisionarlo para defender Oaxaca hacia donde salió el 18 de enero, llegando a Huajuapan el 29, donde fue recibido por Mier y Terán, quien lo acompañó a Oaxaca para que Rocha, al mando de la guarnición insurgente reconociera su jerarquía.

Para ocupar el cargo que ostentaba Matamoros, Morelos nombró a su secretario Rosáins, otorgándole el grado de teniente general, que significaba tener el mando absoluto de las fuerzas insurgentes del sur. Ese nombramiento molestó a quienes por sus méritos en el campo de batalla habían obtenido ascensos y reconocimientos por parte de las fuerzas insurgentes. El nombramiento de Rosáins tendría repercusiones en la pérdida de Oaxaca, por las diferencias entre Morelos y López Rayón, quien se disgustó aún más por aquel nombramiento, que lo colocaba como subalterno de Rosáins, sin experiencia en estrategia militar ni participación en batalla alguna.

El Congreso viéndose en peligro, el 22 de enero se trasladó a Tlacotepec, custodiado por Vicente Guerrero y en esa población acordaron que Morelos se dedicara solamente al mando militar y dejara al Congreso el poder ejecutivo. Morelos, molesto, aceptó la resolución, aunque seguía urgiendo a los legisladores para que elaboraran una Constitución. En esos momentos el ejército insurgente que acompañaba al Congreso no pasaba de 200 hombres mal armados, por encontrarse repartido en los diferentes frentes y por la persecución realista; el 21 de febrero se dirigieron a Ajuchitlán, con la intención de llegar hasta Uruapan con Galeana, Víctor y Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, Guerrero y Rosáins en la retaguardia, siendo acosados por Armijo.

En las prisas por poner a salvo al Congreso, en el rancho Las Ánimas, fue abandonado el archivo personal de Morelos, que llegó a poder del virrey, quien se enteró de las relaciones que el generalísimo tenía, incluidos algunos nombres de Los Guadalupes, la sociedad secreta que había apoyado la insurgencia.

Desde Ajuchitlán, Rosáins acompañado de Guadalupe Victoria, se dirigieron a Oaxaca, en tanto que el Congreso llegaba a Tlalchapa y sin sentirse seguros tomaron el rumbo de Uruapan, pasando por Tiripitío a donde llegaron a mediados de junio. A fines de junio se trasladaron a Ario, intentando alcanzar Uruapan.

Mientras tanto, Rosáins llegaba a Huajuapan desde donde llamó a López Rayón para presentarle su nombramiento y para que se pusiera bajo sus órdenes reconociendo su autoridad, pero López Rayón no se presentó argumentando que a él, desde Saltillo se le había nombrado para estar al frente del movimiento libertador, en caso del fallecimiento de los líderes insurgentes, además de que el Congreso lo había ascendido a General y comisionado para hacerse cargo de Oaxaca. Inteligentemente, Rosáins decidió dirigirse a Veracruz en compañía de Mariano Rincón, para unirse a Guadalupe Victoria.

 

Los realistas aprovecharían la división para recuperar Oaxaca.

El virrey Calleja estaba controlando la situación, y habiendo recuperado el norte de la colonia, se propuso pacificar el sur atacando sin descanso a los insurgentes. Comisionó al coronel Melchor Álvarez para recuperar Oaxaca, quien recorriendo la costa oaxaqueña llegó por Tehuantepec y la mixteca para tomar Oaxaca, sin encontrar resistencia el 29 de marzo de 1814. López Rayón, sin el contingente ni las armas necesarias, abandonó la plaza y se retiró a Tehuacán. Los congresistas al enterarse, le hicieron fuertes reclamos.

Armijo, quien ya se había adueñado de Chilpancingo, fue ascendido a coronel y recibió las órdenes de perseguir al Congreso, pero también de recuperar Acapulco y el 2 de abril emprendió esa campaña.

Morelos había recibido las órdenes del Congreso de desmantelar el fuerte de San Diego, en Acapulco, en tanto ellos se dirigían a Uruapan y enterado Armijo, destacó al comandante Francisco Fernández de Avilés para atacar Acapulco, en tanto que él, acampó en El Aguacatillo.

Calleja siguió con su plan y ordenó a Félix de la Madrid que se desplazara por San Juan del Río hacia Izúcar. Al llegar a Tehuicingo recuperó los cañones que Matamoros había enterrado y se preparó para atacar a Miguel Bravo en Chila, donde lo derrotó y tomó prisionero, fusilando ahí mismo a Vélez y Herrera, subalternos de Bravo, quien fue conducido a Puebla donde se le juzgó y fusiló el 15 de abril.

Enterado Morelos de que iba a ser atacado, abandonó el fuerte de San Diego el 15 de abril y, acompañado por Galeana que lo esperaba en El Veladero, se dirigió a Tecpan, Petatlán, luego a Zacatula,  en tanto que Fernández de Avilés daba la orden de incendiar Acapulco. Armijo fue tras de Morelos y Galeana.

Para desconcertar a los realistas, Galeana se dirigió a Cacahuatepec, donde reunió a los insurgentes dispersos y se fortificó en la hacienda del Zanjón. Desde ahí, empezó los ataques a los realistas y en Asayac derrotó al grupo que mandaba el padre Muñoz, haciéndose de armas y municiones.

Armijo se estableció en Tixtla para reorganizarse, dejando a Avilés en Acapulco, quien patrullando la costa, a finales de junio llegó a Coyuca. Pablo Galeana, animado por sus triunfos y apoyado por Morelos que le había enviado quinientos hombres, cien fusiles y un cañón, se animó a atacar a Avilés. Galeana fue derrotado, obligando a los insurgentes a dispersarse.

En la retirada, montando su caballo, Galeana se golpeó con una rama, y quedó mal herido, siendo rematado por los soldados realistas que lo decapitaron, llevando su cabeza a Coyuca, donde la colgaron de un árbol, incitando al pueblo a que lo insultara. Enterado Avilés llegó a Coyuca e hizo colocar la cabeza de Galeana en la puerta de la iglesia, para que fuera sepultada y expresó “Esta cabeza es de un hombre valiente”. Cuando Morelos se enteró de la muerte de Galeana, exclamó: “¡Acabaron mis dos brazos, ya no soy nada!”.

Controlada la región sureña, los realistas se concentraron en recuperar Michoacán y Veracruz. Álvarez había ordenado a Hevia acosar a López Rayón, lo cual hacía desde que aquel abandonara Oaxaca y fue tras él hacia Tehuacán, pero López Rayón ya se dirigía a Teotitlán en compañía del francés Roca, Juan Pablo Anaya, Bustamante y Manuel y Juan Mier y Terán, llegando a Zongolica, donde los esperaba el padre Crespo.

Como Rosáins se había pertrechado en Huatusco, Hevia se estableció en Orizaba, desde donde podía acosar a los dos. El primer ataque lo dirigió contra Rosáins, al que venció, obligándolo a retirarse, tomando Huatusco e incendiándolo. En mayo, marchó contra López Rayón, quien se encontraba fortificado en Omealca.

Hevia mandó una avanzada el 8 de mayo, al mando de Miguel Menéndez, quien fue rechazado por Juan Mier y Terán, así que el 10 de mayo, Hevia atacó Omealca, derrotando a los insurgentes que abandonaron la población y su artillería, retirándose a Tehuacán, pero con el temor de ser aprehendido por Rosáins. López Rayón se dirigió a Zacatlán, aunque en Tecamachalco, los hermanos Mier y Terán decidieron dirigirse a la Mixteca y con pocos hombres, López Rayón llegó a Zacatlán donde lo esperaba Osorno. Ahí, se dedicó a reclutar simpatizantes del movimiento, logrando reunir más de 600 hombres, entre los que se encontraba el líder de los indígenas de la región, Serafín Olarte.

 

Pero las divisiones seguían haciendo estragos entre los insurgentes, atacándose entre ellos.

Parte de Veracruz estaba controlada por José Antonio Martínez y Juan García, quienes actuaban bajo el mando de López Rayón. Martínez y García atacaron una partida encabezada por Rincón y se adueñaron de grana y pólvora. Para recuperarlos, a finales de mayo, Rosáins los atacó y José Antonio Martínez murió en la batalla, mientras que Juan García escapaba rumbo a Zacatlán para unirse a López Rayón, en tanto que a Guadalupe Victoria se le concedía el grado de coronel y era comisionado para controlar Veracruz.

López Rayón intentó llegar a acuerdos con Rosáins, proponiendo para la entrevista, el 2 de junio en San Andrés. Rosáins aceptó, pero enterado Hevia y ante la ausencia de López Rayón, atacó a Rosáins, que primero se retiró a San Hipólito, hasta donde lo siguió Hevia, derrotándolo y obligándolo a retirarse hacia Tehuacán.

Los insurgentes perdieron pertrechos y los prisioneros fueron fusilados. Debido a la derrota en San Hipólito, los jefes insurgentes que acompañaban a Rosáins, Arroyo y Calzada se disgustaron, subiendo el tono por los reclamos que Rosáins hizo a López Rayón por la pérdida de Oaxaca, al grado de que el Congreso comisionó a Bustamante y Crespo para investigar, suspendiendo en sus funciones a ambos y nombrando en su lugar interinamente a Francisco Arroyave.

Citaron a los dos para reunirse en Zacatlán, pero como esa población estaba bajo el control de López Rayón, Rosáins se rehusó a asistir, proponiendo Tehuacán y negándose a ceder el mando a Arroyave.

Calleja, que se enteraba de lo que pasaba en las fuerzas enemigas, nombró al coronel Luis del Águila para atacar a López Rayón y de paso a Rosáins. Águila coordinó los ejércitos, los cuales desde Tulancingo hasta San Martín Texmelucan, con los dragones de San Luis al mando de Anastasio Bustamante, empezaron a rodear a López Rayón.

Isauro Gutierrez

Salir de la versión móvil