Parménides (Aprox. 540 – 470 a.C.)


Pablo Manuel Ramos Vallejo
“Todo lo que hay ha existido siempre.
Nada puede surgir de la nada.
Y algo que existe,
tampoco se puede convertir en nada”.
Parménides de Elea.
Parménides, filósofo griego, nace aproximadamente hacia el año 540 a.C., en la ciudad de Elea, colonia griega del sur de Magna Grecia (Italia), donde residió hasta su muerte en el año 470 a.C. Diógenes Laercio dice que su padre fue Pires, y que perteneció a una familia rica y noble. Siguiendo el testimonio de Espeusipo, Parménides participó activamente en los asuntos del gobierno de su ciudad, organizándola y dándole un código de leyes admirable.
En cuanto a su vida, por un lado una fuente nos indica que fue discípulo de Anaximandro; mientras que otra fuente señala que fue alumno de Jenófanes al cual no siguió, yposteriormente del pitagórico Aminias, quien fue el que lo convirtió hacia la especulación filosófica. Esto último nos ayuda a explicar algunos puntos de su doctrina, en concreto su concepción monista del ser.
Parménides, ha sido considerado como el miembro más importante de la escuela eleática, ya que como se dice, fue pitagórico y abandonó dicha escuela para fundar la suya propia, con claros elementos anti-pitagóricos. Y aunque algunos atribuyen la fundación de la escuela de Elea a Jenófanes de Colofón, no hay una verdadera constancia de ello, por lo que la fundación de dicha escuela ha de atribuirse a Parménides; esto es, dejando al margen, la cuestión de hasta qué punto su pensamiento pudo estar influido por el de Jenófanes.
La doctrina de Parménides, todavía objeto de múltiples debates, se ha reconstruido a partir de los escasos fragmentos que se conservan de su única obra, un extenso poema didáctico titulado Sobre la naturaleza (mismo título que los de sus predecesores). Donde se puede apreciar que su lenguaje, además de poético, es con frecuencia muy oscuro ya que la lengua en la que fue escrito es un artificio en el que se expresó la épica griega, refiriéndonos al dialecto homérico.
Parménides escribió su Poema en hexámetros, del que quedan 156 versos, recogidos en obras de autores posteriores, como lo son: Sexto Empírico, Simplicio y Clemente de Alejandría.Estos fragmentos conservados del poema, permiten deducir que constaba de una introducción oProemio y dos partes: Vía de la Verdad y Vía de la opinión, partes mismas que analizaremos para posteriormente pasar a las conclusiones.
El PROEMIO es una introducción de carácter religioso y alegórico; en él describe Parménides su tránsito desde la oscuridad (el error) hasta la luz (la verdad). Para describirlo acudió a la forma alegórica de la literatura oracular y mistérica. Al mismo tiempo pretendió que el Proemio tuviera la importancia y seriedad de una revelación religiosa ya que deseaba prepararse de antemano, para hacer frente a sus posibles críticos que, sin duda, deberían ser sus compañeros pitagóricos. Otro punto importante presente en el Proemio, se refiere a la frase (alezeies eukukléos) Verdad bien redonda. Se da a la verdad esta calificación, porque en cualquier parte que se inicie en encadenamiento de su razonar, se le puede seguir circularmente, pasando sucesivamente por cada uno de sus eslabones, hasta llegar al punto de partida.
Ahondando un poco más, diremos que, en el Proemio, lleno de reminiscencias homéricas y hesiódicas, Parménides describe el viaje que hace «el hombre que sabe», un viaje en carro de dos ruedas, tirado por un par de yeguas, calificadas de «atentas» o «conocedoras». La imagen recuerda los divinos corceles de Aquiles, dotados a veces incluso de voz. Píndarotambién nos ofrece una imagen similar de bestias de tiro que «conducen» por un «camino puro» o «luminoso» y conducido por las Helíades. El camino por el que es conducido, alejado del camino usual de los mortales, es la ruta de la noche y el día, camino que está interrumpido por un inmenso portal de piedra, cuya guardiana es Dike. Las hijas del sol la persuaden, y ésta abre la puerta para que pase el carro. El narrador es recibido por una diosa, esta le indica, en primer término, que no ha sido enviado por un destino funesto, sino por el derecho y la justicia. En virtud de ello, es necesario que conozca todas las cosas, tanto «el corazón inconmovible de la verdad persuasiva» como «las opiniones de los mortales», porque, a pesar de que en estas «no hay convicción verdadera», sin embargo han gozado de prestigio.
Pasando a la primera y más importante parte del poema, denominada VÍA DE LA VERDAD: nos damos cuenta que es en la que Parménides muestra su propia doctrina filosófica y donde se expone la doctrina de la realidad, del ente único e inmóvil; En ella, Parménides, ofrece una ejercitación sin precedentes de la deducción lógica; partiendo de la premisa esti(existe) llega Parménides, mediante el uso exclusivo de la razón y sin ayuda de los sentidos, a deducir todo lo que podemos conocer sobre la realidad (ser), para acabar por negarle a los sentidos validez alguna de veracidad, o lo que es lo mismo, negar que lo percibido por los sentidos haya de ser considerado como lo real.
El poema expone su doctrina a partir del reconocimiento de dos caminos para acceder al conocimiento: la vía de la verdad y la vía de la opinión. Sólo el primero de ellos es un camino transitable, siendo el segundo objeto de continuas contradicciones y apariencia de conocimiento.
“Ea, pues, que yo voy a contarte
los únicos caminos de búsqueda que cabe concebir:
el uno, el de que es y no es posible que no sea,
es ruta de Persuasión, pues acompaña a la Verdad;
el otro, el de que no es y el de que es preciso que no sea,
este te aseguro que es sendero totalmente inescrutable“.
La diosa en el relato, afirma que existen dos únicas vías de investigación posibles directamente contrarias entre sí, es decir, que si se acepta una, entonces la lógica nos obliga a rechazar la otra. Estas dos vías son: o es o no es una cosa. La lógica hace que Parménides acepte el es, ya que sería imposible concebir a lo que no-es, en cuanto lo que no existe, es la nada. Por lo tanto, cualquier proposición en torno a lo no-ente carece necesariamente de sentido. En este contexto no es de extrañar que Parménides afirme que es lo mismo el pensar que el ser,ya que los únicos pensamientos que tienen sentido se refieren a lo ente, a lo que es (ser). Pensar sobre lo que no-es (no-ser) es pensar en la nada. A esto, podría uno preguntarse cual es la naturaleza del ser, es decir, que tipo de realidad es el ser al que se refiere Parménides. A lo cual se afirma, que se estaría refiriendo al universo ya que, según, en tiempos de Parménides no existía una clara distinción entre lo corpóreo y lo incorpóreo. Y por lo tanto, la premisa esti (es o existe) no tendría un sujeto definido.
La diosa, le mostrará el camino de la Verdad. Este camino, que sólo se puede recorrer con la razón, presenta los postulados básicos de la verdad, «el imperturbable corazón de la Verdad bien redonda», como dice el poema, que se pueden resumir en estos puntos:
No hay más que un sólo ser.
El ser es eterno
El ser no tiene principio ni fin.
El ser es inmóvil.
El ser y el pensar es lo mismo.
Por el camino de la verdad transitan sólo los inmortales y los filósofos; el resto de los mortales deben contentarse con el camino de la opinión o de las apariencias, dominado por la ilusión. En el mundo de la ilusión y de la apariencia se encuentran los fenómenos naturales y, por tanto, las explicaciones cosmológicas. Pero éstas, según Parménides, no constituyen parte de la verdad, sino simples opiniones de los hombres, basadas en los datos de los sentidos.
En este análisis, apreciamos que luego de un proemio de carácter religioso, en el que el autor realiza una serie de invocaciones para conseguir el favor de una diosa no identificada, con el objeto de poder acceder al verdadero conocimiento. Parménides nos expone su doctrina: la afirmación del ser y el rechazo del devenir, del cambio. El ser es Uno, y la afirmación de la multiplicidad que implica el devenir, y el devenir mismo, no pasan de ser meras ilusiones.
Lo esencial de la Vía de la verdad es que Parménides rechaza, de entre las vías de investigación posibles, dos tipos de premisas: aquella que define como el no-ser (ouk esti) a la que describe como totalmente inconcebible; y aquella que se presenta como término medio entre el ser y el no-ser. Esta premisa establece que: una cosa es y no es. Según Parménides esta vía es aquella que siguen los hombres ignorantes que vagan bicéfalos. Y son bicéfalos, como dice Simplicio, porque combinan los contrarios, es decir, creen que lo que es puede cambiar para convertirse en lo que no era antes. Esta afirmación, junto con aquella que habla acerca de los que creen que el camino de todas las cosas es regresivo, es lo que hace que tradicionalmente se haya puesto en contraposición a Parménides con Heráclito. Aquí, haciendo un paréntesis, es bueno comentar que a menudo se suele presentar la filosofía de Parménides en oposición a la de Heráclito: para éste, todo fluye, todo está en movimiento permanente, de modo que, parafraseando su conocido fragmento, nadie puede bañarse dos veces en el mismo río; para Parménides, por el contrario, todo está en reposo, el ser es inmóvil e inmutable. Ambos, sin embargo, coinciden, en que la razón, y no los sentidos, es la fuente del conocimiento verdadero.Parménides únicamente acepta como premisa válida y concebible la que establece que sólo podemos pensar el ser.
El siguiente paso en el razonamiento de Parménides es deducir una serie de conclusiones a partir de la premisa esti (es o existe). Es evidente, señala, que el único pensamiento posible y con declaración significativa es la afirmación del ser. Pues bien, a partir de este momento, y hasta el fín de la Vía de la verdad, Parménides, se ocupa de todo lo que pueda deducirse de la premisa elegida como objeto de investigación: « Lo que es »
1ª DEDUCCIÓN: EL ENTE ES INGÉNITO E IMPERECEDERO: El ente (ser) no puede haber sido engendrado (no nace) pues esto significaría que ha pasado desde el no-serhacia el ser. Tampoco podría perecer ya que esto implicaría que puede pasar del ser al no-ser, lo cual, según Parménides, sería igualmente contradictorio. Por lo tanto el ser no nace ni perece. Ahora bien, si ello es así, entonces el tiempo no existe ya que el ser no fue en el pasado ni dejará de ser en el futuro. En definitiva, según Parménides, hablar del pasado o del futuro carece de sentido ya que la única realidad es la existencia de un presente continuo y permanente.
2ª DEDUCCIÓN: NEGACIÓN DEL VACÍO. Según Parménides, todo está lleno de ente. En este contexto, el vacío sería sinónimo de lo no-ente. Por lo tanto, el vacío no existe.
3ª DEDUCCIÓN: EL ENTE ES ETERNO: El ser no pudo haber sido creado ya que ello implicaría que en algún momento no-era y sobre el no-ser, Parménides nos ha prohibido pensar. El ser es eterno ya que no pudo haber surgido ni de lo ente, ni de lo no-ente. No pudo haber surgido de lo ente porque, en este caso, ya habría tenido que existir, antes que él, otro ente causa de su creación y de lo no- ente tampoco porque surgiría de la nada.
4ª DEDUCCIÓN: EL ENTE ES INMÓVIL, FINITO (LIMITADO) Y SIMILAR A UNA ESFERA: El ente es inmóvil ya que está totalmente limitado formando un todo homogéneo. Y al tener un límite último es perfecto por todas sus partes, siendo semejante a la masa de una esfera bien redonda. Todas estas afirmaciones nos sitúan de nuevo, en que el pensamiento de Parménides tiene una estrecha conexión con los pitagóricos.
También es importante notar la importancia que Parménides da al concepto de lo límite(peiras). El Límite es uno de los dos principios fundamentales de la cosmogonía pitagórica, Debajo del Límite existían otros conceptos como el de unidad y, sobre todo, reposo y que estaría estrechamente relacionado con el carácter inmóvil y estable del ser de Parménides. En una de las citas referidas a Parménides se dice a la derecha los jóvenes y a la izquierda las doncellas, algo que nos recuerda los principios de lo masculino y de lo femenino de la tabla de los opuestos pitagórica. Parece como si Parménides, hubiera llegado a darse cuenta de que el fallo principal del pitagorismo era precisamente su dualismo. Y es que si Parménides niega las características presentes dentro de lo Ilimitado (tiempo, vacío, movimiento) estaría realmente sacando las consecuencias lógicas que parecen derivarse de la defensa de un único principio, es decir, lo Limitado (ser).
Ahora bien, la identificación del ser con una esfera, ha llevado a muchos estudiosos del pensamiento griego a afirmar que Parménides pensaba en el ser como algo corpóreo, aunque no en consciente oposición con lo incorpóreo ya que, en su época, el ser suprasensible, puramente metafísico, no habría sido descubierto todavía.
5ª DEDUCCIÓN: NEGACIÓN DEL MOVIMIENTO: Cuando Parménides afirma que todo está lleno de ente, esto implica no únicamente negar la existencia del vacío, sino también la existencia del movimiento.
Pasando a la segunda parte de la obra de Parménides la cual es denominada VÍA DE LA OPINIÓN: (Doxa), notamos en ella que, utilizando algunos elementos –posiblemente de origen pitagórico- se expone una cosmología criticada como “engañosa”, donde se narra el origen y constitución del universo, y las variables opiniones de los mortales. En este apartado, y de forma inesperada, Parménides, reintroduce el mundo de las apariencias (sentidos), que con tanta vehemencia había destruido en la Vía de la verdad. Además, por los escasos fragmentos de los que disponemos, parece que Parménides habría elaborado, en esta parte, una cosmogonía de tipo tradicional.
La Vía de la opinión parte, dice Parménides, de la aceptación del no ser, lo cual resulta inaceptable, pues el no ser, no es. Y no se puede concebir cómo la nada el punto de partida de ningún conocimiento. “Es necesario que sea lo que cabe que se diga y se conciba, pues hay ser, pero nada, no la hay”. Por lo demás, lo que no es, no puede ser pensado, ni siquiera “nombrado”. Ni el conocimiento, ni el lenguaje permiten referirse al no ser, ya que no se puede pensar ni nombrar lo que no es“. Y es que nunca se violará tal cosa, de forma que algo, sin ser, sea“. Para alcanzar el conocimiento sólo nos queda pues, la Vía de la verdad. Esta vía está basada en la afirmación del ser: el ser es, y en la consecuente negación del no ser: el no ser no es.
“Y ya sólo la mención de una vía queda;
la de que es. Y en ella hay señales en abundancia;
que ello, como es, es ingénito e imperecedero,
entero, único, inmutable y completo“.
Afirma Parménides en estas líneas la unidad e identidad del ser. El ser es, lo Uno es. La afirmación del ser se opone al cambio, al devenir, y a la multiplicidad. Frente al devenir, al cambio de la realidad que habían afirmado los filósofos jonios y los pitagóricos, Parménides alzará su voz que habla en nombre de la razón: la afirmación de que algo cambia supone el reconocimiento de que ahora “es” algo que “no era” antes, lo que resultaría contradictorio y, por lo tanto, inaceptable. La afirmación del cambio supone la aceptación de este paso del “ser” “al “no ser” o viceversa, pero este paso es imposible, dice Parménides, puesto que el “no ser” no es.
Aquí es bueno apuntar que el ser al que se refiere Parménides es material, por lo que difícilmente puede ser considerado éste el padre del idealismo. El hecho de que Platón, posteriormente, aceptando los postulados parmenídeos, identificara a ese ser con la Idea, no debe ser extrapolado históricamente hasta el punto de llegar a afirmar que Parménides interpretaba el ser como algo no material. La afirmación de que de el ser, es Uno, finito, parece indicar claramente una concepción material del ser.
Entre las conclusiones destacables en relación con la concepción del ser de Parménides existe una realmente importante: es evidente que con Parménides la diferenciación entre:conocimiento racional (logos) y percepción sensible (aiszesis) queda definitivamente establecida. Con la salvedad importante de que esos dos mundos no solo son diferentes sino también enfrentados. Y es que la razón nos muestra la realidad como increada, inmóvil e imperecedera; mientras que los sentidos nos la presentan como todo lo contrario, es decir, móvil y perecedera. Por lo que, solamente debemos confiar en lo que nos dice la razón, dado que los sentidos, sólo pueden ofrecernos un conjunto de imágenes engañosas y aparenciales.
En la Vía de la verdad, Parménides, nos describe todo lo que la razón, sin la ayuda de los sentidos, puede deducir acerca del ser o lo limitado. Sin embargo, en un momento determinado, Parménides pasa de los objetos de la razón a los objetos de los sentidos, es decir, de la Vía de la verdad a la Vía de la opinión; y así como los objetos de los sentidos quedaron excluidos de la Vía de la verdad, de la misma manera, en la Vía de la opinión excluirá los objetos de la razón para centrarse en los de los sentidos. Ahora bien: ¿Qué motivos tenía Parménides para dar ese asalto? Podría ser que su intención sería mostrar cuán equivocados estaban los mortales al confundir los fenómenos sensibles con los inteligibles, es decir, el hacer una revisión de las creencias populares para mostrar lo equivocados que estaban. En este sentido, Parménides, a través de la Vía de la opinión, intentaría demostrar lo absurdo de las teorías cosmológicas de carácter monista (al modo de los milesios) para poner de manifiesto que únicamente las dualistas (al modo de los pitagóricos) o pluralistas serían las únicas viables.¿Cuál era su intención? Parece que pudo haber sido la siguiente: Parménides concibe como opuestos sensibles la luz y la noche y habla de la percepción de los opuestos como fruto de los opuestos. Según ésta interpretación, Parménides, en la Vía de la Opinión, trataría lo sensible con el objeto de mostrar su oposición a lo inteligible y, así, descalificar a lo primero.
Por lo demás, la asociación de la Vía de la verdad con el pensamiento racional y de la Vía de la opinión con la sensación parece poder aceptarse, aunque sin llegar a la claridad de la distinción que encontramos en Platón. Efectivamente, Parménides afirma en el poema, la superioridad del conocimiento que se atiene a la reflexión de la razón, frente a la Vía de la opinión que parece surgir a partir del conocimiento sensible. Pero el conocimiento sensible es un conocimiento ilusorio, aparente. Podemos aceptar pues, que Parménides introduce la distinción entre razón y sensación, entre verdad y apariencia.
Parménides estaba convencido de que con el pensamiento solo se puede llegar a la verdad, ignorando los datos de los sentidos en la medida en que no respondan a lo que la razón muestra como verdadero. Parménides afirmaba que: “Es necesario decir y pensar que el ser es y que el no ser, no es.” Sólo este camino nos conduce a la verdad. Afirmar que el ser no es y que el no ser es, nos extravía, nos conduce al error, a la mera opinión. Su Primer Principio no es el agua, el aire, o lo indeterminado, sino el ser. Para Parménides el ser es uno, inmutable, inmóvil, indivisible e intemporal. Las razones en las que fundamenta esta descripción son puramente lógicas. Parménides mantiene la rigidez de su lógica y afirma que este mundo no es. Por eso sostiene que los sentidos nos engañan: nos muestran un mundo de multiplicidad sujeto al cambio.
En el giro abstracto de Parménides se trata un notable ejercicio de lógica, con lo que se marca una distancia respecto a los primeros filósofos jonios que hablaban de “los seres” buscando un arché de carácter concreto e incluso empírico. El Ser al que Parménides se refiere es la Realidad o el Mundo. Y Pareménides no podía concebirlo sino como algo corpóreo, ya que como decíamos líneas arriba, la distinción entre lo material e inmaterial aún no figuraba. El mundo para Parménides es algo limitado, compacto, ingenerable e imperecedero, excluyendo toda posibilidad de cambio y movimiento. Es como “una esfera bien redonda”, inmóvil y eterna.
Parménides de Elea es considerado el filósofo más importante de todos los presocráticos. Con su razonamiento aparece el ser como propiedad esencial. El ón y el noúsaparecen en una conexión fundamental, de tal modo que no se dan el uno sin el otro, por lo que llegó a decir que son lo mismo. Al nóus, el ente se muestra como Uno, inmóvil, homogéneo e indivisible, lleno o sin vacíos, ingénito e imperecedero, ante la pluralidad el cambio de las cosas que se dan en la sensación. Lo que conoce el noús, es el mundo de la verdad, y el que se presenta a los sentidos, es el mundo de la apariencia o Doxa, que es falsedad cuando se toma como la verdadera realidad. Esta escisión va a ser decisiva para el pensamiento griego. Con Parménides, la filosofía pasa de ser física, a ser ontológica, descubriendo el objeto propio de la ontología: las cosas en cuanto son, como entes. Junto al objeto, descubre el método: el noús nos permite llegar al ente. La inmovilidad del ente, hace imposible la física desde el punto de vista del ser y por tanto de la filosofía. La física es el principio del movimiento de las cosas naturales. Si el movimiento no es, no es posible la física como ciencia filosófica. Este grave problema se va a debatir por todos los presocráticos posteriores, sin encontrar solución suficiente hasta Aristóteles.
La obra de Parménides divide la filosofía de la naturaleza presocrática en dos períodos bien definidos: el de los sistemas monistas anteriores a él, y el de los sistemas pluralistas posteriores a él. Mientras que los primeros filósofos pueden ser considerados monistas puesto que buscaron el arché en un solo elemento (excepto los pitagóricos claramente dualistas), los que siguieron son considerados pluralistas dado que ya no buscarían un solo elemento (que al transformarse da lugar a todo) sino una multiplicidad de éstos que al combinarse entre sí dan origen a un universo múltiple y móvil.
Para concluir, podemos afirmar que la importancia filosófica de Parménides es enorme. El descubrimiento del ser como objeto fundamental del pensamiento, marca un hito en la historia, inaugura una nueva manera de filosofar. La filosofía de Parménides representa una de las pocas posiciones metafísicas radicales que se han dado en la historia del pensamiento filosófico de Occidente. El juicio de la posteridad acerca de la importancia de su obra, a pesar de lo variado de las razones, es unánime: Parménides es una figura de primer orden, en el panorama de la filosofía griega y de todo el pensamiento occidental.
Es Cuanto…
