La libertad de los poetas


Miguel Ángel Martínez Ruiz
“Pictoribus atque poëtis
quidlibet audendi semper
fuir eaqua potestas”.
Horatius, Ars Poëtica.
“Los pintores y los poetas
han tenido siempre idéntica
potestad para atreverse a
crear cualquier cosa”.
Horacio, Arte Poética.
Después de las grandes realizaciones literarias del simbolismo, corriente que se caracteriza por el empleo de la prosa y la versificación en alternante ritmo fraseológico, cuyo ideal estético aspira a dejar cierta vaguedad en el pensamiento, surge el modernismo hispanoamericano -derivación de las escuelas simbólica y parnasiana- en el que prevalece la musicalidad verbal, una rica versificación que rehabilita en cierta medida el movimiento romanticista, crea un mundo de ensueño y propicia una imaginación iridiscente a través de un lenguaje refinado.
Entre los poetas modernistas mexicanos destaca el vate Salvador Díaz Mirón, y, posteriormente, con singular personalidad en las letras de las primeras décadas del siglo XX, la admirable inspiración de Ramón López Velarde, bardo que recibió la influencia del poeta modernista más relevante de Argentina, Leopoldo Lugones, quien a su vez, refleja la emoción estética de Jules Laforgue.
Como consecuencia de las dos guerras mundiales, han aparecido en el horizonte de la cultura mundial diversos movimientos que se identifican con el nombre de vanguardismo. Al respecto, el historiador David Thompson afirma: “…En poesía, en música, en pintura y en escultura, los ritmos y las líneas suaves de las formas establecidas fueron considerados por la nueva generación de artistas como modos inadecuados para expresar la inquietud y la inseguridad que, así lo sentían, prevalecían en el mundo de la postguerra…“. Más adelante, agrega: “…El verso libre, la disonancia, el surrealismo parecieron como mejor adaptados para expresar su visión de la verdad. Tanto en la pintura como en la poesía, el cubismo, pasó por el dadaísmo hacia el surrealismo…“.
No podemos negar que la poesía ha experimentado profundos cambios, tanto en su forma como en su contenido. De ahí, que las múltiples corrientes vanguardistas han llegado, según algunos críticos, a determinados excesos hasta desembocar en la llamada “antipoesía”. Dentro de esta encrucijada, el aspirante a poeta vive un desconcierto, en tanto no encuentra su propia definición. Tal es el caso de quien ha escrito este intento de poesía, el cual carece, según mi muy personal perspectiva, de originalidad; aunque sí posee, por otra parte, la sincera expresión de mis sentimientos, conforme al pensamiento del vate peruano José Santos Chocano, cuando afirma: “En el arte caben todas las escuelas como, en un rayo de sol todos los colores”.
Destino Incierto
Vinimos de las sombras,
que convirtió en natura
la dimensión del tiempo;
y desde aquella aurora,
la luz de la conciencia
nuestra imagen perfila,
inmersos en el cosmos infinito,
y la finitud redonda del planeta.
Somos polvo deleznable,
entes biopsíquicos,
estructuras óseas cubiertas de dolor,
arterias que palpitan hambre de amor.
Voces reticentes que el silencia reclama:
las primeras palabras,
umbral de la cultura.
De ahí, la perspectiva de un camino.
El hombre tras las huellas de sus antepasados,
y, dentro de esa búsqueda,
hipótesis de cambio.
Ciencia y Tecnología,
compleja red de mecanismos,
máquinas sorprendentes;
los principios humanos derruidos,
flores marchitas deshechas por el viento.
Horas de angustia,
páramo de ilusiones.
Mis ansias se rebelan contra el mundo
y no puedo ser libre en las tinieblas
en una sociedad en la que privan:
antipatía racial, explotación,
drogas, violencia, injusticia social…
Hiroshima y Nagasaki,
el llanto de Iraq y Afganistán,
absurdos genocidios imperialistas,
la miseria moral.
Palestina, Israel e Irán,
tormentas radiactivas en el horizonte,
huracanes de odio.
El ser humano ha vuelto a la barbarie,
y, en esencia, vierte su propia dignidad
ante el profundo abismo de la muerte.
Cuando la luz se hunde
con el ocaso del momento ausente,
la vida huye,
realidad intangible de un sueño frágil,
por cuyo espacio transitan los instantes
en la densa noche de un destino incierto.
Si el humanismo de Cristo incomprendido
y los ideales de Mahatma Gandhi
fueran la ruta del linaje humano,
jamás hubiese escrito estos versos
que laceran mi alma.
