Poesía

 Poesía

Teodoro Barajas Rodríguez

Solo el que ama vuela, plasmó alguna vez el poeta español Miguel Hernández. No se equivocó ese poeta surgido del campo, un joven poeta muerto a los 31 años en la prisión a la que fue confinado por Francisco Franco y sus esbirros que derrocaron al gobierno republicano de la otra España.

No obstante, las ideas no pueden recluirse en un lúgubre sitio porque vuelan, cobran alas, forma y sustancia para pregonar nuevos signos, advenimiento de otras eras.

Podrán preguntarse por q salgo con poemas y poetas si hay muchas cosas que desmenuzar desde una perspectiva política o histórica, ahora que está en boga la interpretación de la misma. Tengo una justificación porque hoy un amigo poeta me envió a mi correo electrónico su poemario en homenaje a Miguel Hernández,  se trata de un personaje de las letras que se convierten en océanos sentimentales en los que he navegado desde mi época estudiantil hace más de 20 años.

Si, el mundo en que habitamos muestra muchas veces un rostro monstruoso, con las grietas y los surcos que produce la guerra, la miseria y esa insoportable levedad del ser, como lo escribiera el maestro Milán Kundera.

Entonces pareciera que no hay sitio para los versos, no habría espacio para que las palabras brotadas del corazón salieran para andar de ronda en coloquios y soliloquios, pero es un error decir eso porque no todo el mundo sigue la misma línea que suele imponerse por la codicia, la estulticia y el desencanto.

La poesía es música, es sacar los arpegios del amor para componer una nueva tonada que dulcifique amarguras y fulmine anatemas.

Miguel Hernández escribió desde la tristeza para volverla esperanza para la libertad desde el olor del suelo en el que navegaba el niño yuntero, por los corredores en los que se horneaba pan para luego cantarle a la boca de la amada.

Un poeta campesino fue Miguel Hernández nacido en Orihuela, un pájaro destinado a dar vueltas bajo un cielo celeste entre estruendos de combate y luces de colores.

La denominada generación del 27 de los poetas españoles tuvo el arma del lenguaje, la poesía fue motivo y simiente para la construcción de nuevos caminos que en aquel entonces fueron colapsados por la cerrazón tiránica de los hipócritas comandados por Franco.

Los dichos y hechos de los falangistas españoles contrastaban con la ciencia, el arte y la profundidad filosófica de Alexander, Federico García Lorca, Alberti y el propio Miguel Hernández.

Muera la inteligencia, viva la muerte. Ese grito de los franquistas refleja como una fotografía de cuerpo entero el desdén por lo edificable y su proclividad a oscurantismo con olor a cruzada.

Miguel Hernández vive en la dimensión de sus versos, en estos tiempos en que muchas veces nos duele hasta el aliento.

Isauro Gutierrez

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