Anaxímenes (585 a. C. – 525 a. C.)

 Anaxímenes (585 a. C. – 525 a. C.)

Pablo Manuel Ramos Vallejo

Cuando Neptuno quiere calmar las tempestades

no se dirige a las olas, sino a los vientos.

Antoine RIVAROL

sobre la biografía de Anaxímenes de Mileto, contamos con muy poca información yde ella deducimos que fue un Filósofo presocrático griego, hijo de Eurístrato, nacido en Mileto en el año 585 a.C., y que muere en el 525 a.C..

Pero veamos que nos dicen esas exiguas fuentes: Según Diógenes Laercio vivió en la época de la toma de Sardes por Ciro, en el tercer año de la Olimpíada 58 (546/45), y muere en la Olimpíada 63 (528-525). La fuente de Diógenes Laercio coincide aproximadamente con la noticia de Hipólito que pone su madurez en el primer año de la Olimpíada 58 (548/47). Si tomamos el año 545 a.C. como fecha de su acmé (período de mayor intensidad intelectual) y supuesto que tenía entonces cuarenta años, Anaxímenes nacería aproximadamente el año 585a.C y habría muerto el año 525 a.C a la edad de sesenta años. Coincidiendo por otro lado, según la información del historiador Apolodoro, Anaxímenes vivió hacia la época de la toma de Sardes y murió antes de que la ciudad de Mileto fuera destruida (494 a.C). De parte de Aristóteles, únicamente tenemos 3 citas que se refieren a él, por lo que, nuestra escasainformación sobre Anaxímenes depende casi totalmente de Teofrasto el cual, según Diógenes Laercio, habría escrito una monografía sobre él, y la composición de un libro, “Sobre la naturaleza”, escrito, “en dialecto jónico, en un estilo simple y conciso, sencillo y sin superfluidades”, contrastando con la terminología un tanto poética de Anaximandro.

En relación con la vida y la obra de Anaxímenes se nos plantea la duda acerca de si la tradición supo sobre este punto más cosas de la que nos cuenta Teofrasto. De cualquier manera es bueno añadir, según menciona Plinio el Viejo en su Historia Natural (Libro II, Capítulo LXXVI) que Anaxímenes fue el primero en analizar el cómputo geométrico de las sombras para medir las partes y divisiones del día, y diseñó para ello un Reloj de sol que denomina Sciothericon. También se dice que Anaxímenes fue el que descubrió la oblicuidad de la eclíptica. Fuera de esto, nada más sabemos de la vida de Anaxímenes. Tampoco sobre sus actividades prácticas.

Pero lo que sí nos queda claro, es la importante aportación de sus ideas y razonamientos, a la en ese entonces naciente Filosofía griega. Teofrasto nos describe a Anaxímenes como discípulo y compañero de Anaximandro, coincidiendo con él en que el principio de todas las cosas (y también el substrato que permanece invariable ante todos los cambios y el fin, o “telos” al que todo vuelve) –Arjé es infinito; aunque, a diferencia del ápeiron de su mentor, nos habla de un elemento concreto: el aire. Esta sustancia, afirmaba, se transforma en las demás cosas a través de la rarefacción y la condensación. Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes se condensan se forma el agua; la condensación del agua da lugar a la constitución del hielo, de la tierra; y la condensación de la tierra da lugar a la constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa la rarefacción: piedra, tierra, agua, nubes, aire y, por último la rarefacción del aire produciría el fuego. Podría explicarse el cambio de estado del aire mediante el flujo entre dos polos, lo frío y lo caliente; pero varios fragmentos nos muestran que Anaxímenes pensaba inversamente, y creía que lo caliente y lo frío eran consecuencia y no causa de la rarificación y la condensación respectivamente.

Para Anaxímenes, el aire era la substancia básica y originaria del mundo. Anaxímenes escogió el aire como principio originario, (Arjé) de donde procede todo, debido a que podía convertirse en cualquiera de los otros elementos del mundo sin perder su propia naturaleza. Simplemente se condensaba o se rarificaba pero conservando siempre su identidad. Con este planteamiento, Anaxímenes creía resolver las objeciones que Anaximandro había hecho a Tales y que le había impulsado a postular como principio originario a algo indefinido (lo ápeiron).

Pero por qué elegir al aire como Arjé y no al fuego, a la tierra, o al agua? Claro que llegó a esta conclusión. Se cree que luego de la meticulosa observación de los seres vivos y la importancia del fenómeno de la respiración. Probablemente Anaxímenes encontró en el aireempírico una serie de propiedades que desempeñarían mejor que otros elementos las funciones de Arjé. En primer lugar la invisibilidad y la infinitud del aire. Según noticia de Hipólito el aire “cuando es perfecto es imperceptible a la vista”. El aire es infinito pero determinado. Pero la determinación del aire, es más abstracta a los sentidos que la del agua: es invisible como el ápeiron. Tanto es así, que se confunde con el vacío, y su existencia como cuerpo no será demostrada hasta tiempos de Empédocles y Anaxágoras. El aire es infinito y abarca todo el cosmos” (Aecio, I 3, 4) pues el aire empírico parece no tener límites, ocupa una vasta región del mundo ya desarrollado y penetra todas las cosas (los huecos de la Tierra están ocupados por el aire): la omnipresencia extensiva del aire empírico es mayor que la del agua. El aire es además un principio activo y en movimiento (empuja los barcos, encrespa las olas, arrasa los poblados).

Anaxímenes en cuanto toma como “Arjé” un elemento particular, su pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro y a Tales; pero él, nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a partir de otro elemento distinto de ellas que se apoya en las nociones ya citadas de “condensación” y “rarefacción”.

W. Capelle afirma, en su Historia de la filosofía griega, que Anaxímenes representa un paso atrás frente a Anaximandro al proponer como Arjé a algo sensible (aire), aunque, por otro lado, significa un progreso ya que, según este autor, con Anaximandro la unidad de lo indefinido estaría en entredicho a partir de su posición frente a la separación de los contrarios. Lo que sucede es que, después de haber analizado el pensamiento de Anaximandro, la realidad parece ser distinta: hemos visto, por un lado, que es muy posible que Anaximandro se representara lo ápeiron (aún siendo indefinible) como una realidad sensible, con lo que Anaxímenes no representaría un paso atrás frente a él; por otro lado, la separación de los contrarios no surge a partir de lo indefinido mismo, sino a partir de un vórtice que es realmente la causa de la aparición de los elementos. De este modo, la unidad de lo ápeiron parece quedar salvada. Por lo tanto, Anaxímenes, tampoco representaría un paso adelante. Ahora bien, de lo que no hay duda, es que Anaxímenes se planteó el problema de la unidad del Arjé. Observó que los cuerpos, al calentarse se dilatan, y, al enfriarse se contraen. Ello le llevó a concluir que este par de opuestos no eran tal sino una misma cualidad que se manifiesta distintamente según las condiciones. Pues bien, estas observaciones le llevaron a pensar que el aire al dilatarse (rarefacción) produce lo caliente (fuego) y al condensarseproduce agua y tierra, y, todo, ello sin dejar de ser aire. De este modo creía superar las críticas que Anaximandro había dirigido a Tales y, con ello, poder proponer de nuevo como principio originario a uno de los cuatro elementos visibles de la naturaleza.

Entre las características esenciales que Anaxímenes atribuía al aire serían de destacar las siguientes:

El aire tenía una extensión indefinida y, por ello, sería algo que circunda todas las cosas.
Mientras que en Homero tenía el significado de neblina como algo visible y oscurecedor; en Anaxímenes el aire tiene el significado de Pneuma kai aer, es decir, aire-aliento, con lo que el alma estaría emparentada con esta concepción. Por todo ello, parece que para Anaxímenes, aer no era sinónimo de neblina sino, como supuso Heráclito, aire invisible atmosférico. Este aire invisible atmosférico adoptaría, sin dejar de ser aire, diferentes formas según sea: aire rarificado o aire condensado.
El aire es la única causa material del movimiento. No haría falta postular más ya que, como hilozoista, defendía que el principio originario (ser con vida, eterno, inmortal y gobernador del mundo) podía cambiar en lo que quisiera y cuando quisiera.
Anaxímenes parece creer también en formas básicas que derivan de aire, como el fuego, el viento y las nubes, y que las cosas se componían de tales elementos.
El aire tiene carácter divino, es decir, es inmortal y eterno.  Incluso los dioses procedían de ese aire primigenio. En este sentido, Anaxímenes, sería un precursor de Jenófanes y de Heráclito en su crítica a los dioses tradicionales. El carácter divino del aire hace que su poder penetre completamente los cuerpos lo que nos recuerda al pensamiento de los estoicos. Incluso algunos autores identifican a los dioses de Anaxímenes con los mundos innumerables.

Con su teoría de la condensación y la rarefacción del aire, Anaxímenes abandona la tesis de Anaximandro, acerca de la presencia de opuestos y contrarios dentro del mundo (Heráclito volverá a traer a colación esta teoría) y, por ello, no hace referencia a las ideas de injusticia y retribución en el mundo natural. De todos modos, curiosamente, creó una nueva pareja de opuestos, como son, lo raro y lo denso.

Como podemos darnos cuenta, Anaxímenes escoge como principio originario el aire y no otro de los elementos (agua, fuego, tierra) ya que es importante notar que Anaxímenes compara el aire cósmico con el pneuma (aliento), al que, tradicionalmente, se le considera como sinónimo de alma-aliento (psyjé) dadora de vida. En este sentido, parece que Anaxímenes consideró el aire como el aliento del mundo y, en consecuencia, como su fuente eterna y divina. Por otro lado, le parecía también que el aire poseía alguna característica de lo ápeiron (indefinido) de Anaximandro. Y es que el aire parece no estar caracterizado por ningún opuesto en particular, lo que le convertiría en algo cercano a lo indefinido. Además, el aire tenía la ventaja, frente a los otros elementos, de ocupar una vasta región del universo. 

Pasando a la cosmogonía de Anaxímenes. La concepción de éste sobre la formación del mundo podría resumirse del modo siguiente:

Explica la formación del mundo, claro está, a partir de la existencia del aireindiferenciado. 
La tierra nace de la condensación de una parte del aire primigenio indefinidamente extenso. No sugiere ninguna razón que explique esa condensación inicial, salvo, tal vez, la del movimiento eterno que expresaría la capacidad de la materia substancial originaria y divina de iniciar un cambio allí donde quisiera. 
Por su parte los cuerpos celestes nacen, en cierto sentido, a partir de la tierra, en tanto en cuanto proceden del vapor húmedo exhalado o que se evapora de ella (de sus partes húmedas). Al rarificarse se convierte en fuego, del que están compuestos los cuerpos celestes.

Sobre su cosmología, es decir, sus ideas sobre la estructura del mundo, Anaxímenespensaba que la tierra era ancha, plana y poco profunda y que estaba sostenida sobre el aire.  Esta idea era una adaptación a la teoría de Tales, la cual afirmaba que la tierra flotaba sobre el agua. Aristóteles sugiere que la causa que explica que el aire pudiera actuar como soporte, residiría en el aire situado bajo la tierra, ya que estaría comprimido y no podría escaparse. Pero no parece ser esta la idea de Anaxímenes, para el cual el aire circundante era absolutamente ilimitado, lo que parece implicar que si sostenía la tierra, ello se debía a su indefinida profundidad. No hay que olvidar que Teofrasto utiliza el término epojeiszai: cabalga sobre el aire. Al mismo tiempo, la tierra estaría en reposo porque el aire lo cubre como una tapadera. Esta expresión es una modificación de la referencia platónica en el Fedón, en donde un físico anónimo afirma que puso como soporte la tierra, semejante a una artesa, el aire debajo de ella.

Los cuerpos celestes, surgirían a partir del vapor que procedía de la tierra, el cual acabaría por convertirse en fuego, debido a un proceso de rarefacción. Estos al igual que la tierra, cabalgan sobre el aire. Sin embargo, puesto que los cuerpos celestes se componen de fuego, y éste es más difuso que el aire, existe una dificultad que no parece haber tenido en cuenta Anaxímenes, cuando hace descansar a los cuerpos formados de fuego, sobre el aire.

Los movimientos del sol y de los cuerpos celestes se deben a los vientos (aireligeramente condensado). Sin embargo, cuando afirma que los astra (que podrían significar, o bien todos los cuerpos celestes, las estrellas fijas y los planetas, o solamente estrellas fijas) están prendidos, como si fueran clavos, de la superficie externa y cristalina de los cielos, y no flotan libremente; es evidente que esta concepción únicamente podría aplicarse a las estrellas fijas ya que el concepto de una superficie sólida externa de los cielos, es algo ajeno a su cosmología. Aecio afirma que Empédocles decía que las estrellas fijas estaban atadas al cristalino cielo, mientras que los planetas estaban libres. Por lo que, es muy posible que esta concepción (propia de Empédocles) fuera asignada erróneamente a Anaxímenes. Esta suposición se vería refrendada por algunos textos, en donde se hace referencia a que el sol es plano como una hoja y, por lo tanto, flotante y no clavado al cristalino cielo. Además, según Anaxímenes, los cuerpos celestes no pasarían por debajo de la tierra (como sucedía en las imágenes pre filosóficas del cosmos, en donde, el sol, al menos flotaba en torno al río océano en dirección norte) sino que se mueven a su alrededor. 

Anaxímenes pareció defender también la imagen ingenua, de que son las partes más altas de la tierra las que nos ocultan el sol. Y es que si el sol no pasa por debajo de la tierra, como parece que afirmaba, entonces se hacía necesario explicar porque no es visible por la noche. Ahora bien, ¿a qué se refiere cuando habla de las partes más altas? ¿a lasmíticas montañas del norte? ¿o a la inclinación de la tierra sobre su eje horizontal?. Esta última es la explicación de Anaxágoras, Leucipo o Diógenes, influenciados por la cosmología de Anaxímenes. Partiendo de esta teoría, el sol y las estrellas girarían sobre la semiesfera pasando por el borde norte superior de la tierra, pero no por debajo de su eje horizontal. Como podemos apreciar, no parece ser este el pensamiento de Anaxímenes. Aristóteles sostiene que muchos de los astrónomos antiguos mantuvieron la teoría de las partes más altas, y que relacionaban estas partes más altas con la elevación de la tierra por el norte, con lo que se estarían refiriendo a las cadenas montañosas de dicha zona. En resumidas cuentas, en este punto, Anaxímenes, parece que aceptó la concepción ingenua del mundo purificándola únicamente en sus detalles mitológicos más obvios como era la del cuenco dorado del sol.

Existen textos que nos transmiten la idea de que Anaxímenes postuló la existencia de cuerpos celestes invisibles para explicar los eclipses. Por su parte, Diógenes de Apolonia postuló también la existencia de dichos cuerpos para explicar la existencia de meteoritos como el caído en Egospótamo en el 467 a.C. Es muy posible que la confusión proceda de aquí, aunque lo cierto es que Diógenes no se refiere a los eclipses sino a los meteoritos.

Anaxímenes descubrió que la luna toma su luz del sol y de qué modo se eclipsa. Lo cual para los medios con que contaban en su época vienen a ser grandes conclusiones para el establecimiento de la ciencia que estaba en ciernes de establecerse y desarrollarse.

En relación con los fenómenos metereológicos, Anaxímenes afirma del mismo modo que Anaximandro que, los truenos y relámpagos tienen su origen en el viento. Las nubes, la lluvia y el granizo se deberían a la condensación de aire. Aristóteles nos describe detalladamente cómo Anaxímenes explicaba el origen de los terremotos y en donde, curiosamente, el aire no desempeñaba función alguna.

Anaxímenes consideraba al aire cósmico como aliento del mundo. Existe un texto de Aecio en donde se dice que Anaxímenes pensaba que así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera el viento (o aliento) envuelve todo el mundo. El problema que presenta esta expresión es que existen términos que no pertenecen a la dicción jónica, por lo que, en consecuencia, la concepción de Anaxímenes acerca del aire como principio originario se podría resumir de este modo: el principio originario es el aire. Este actúa en el universo de un modo parecido al pneuma (aliento-vida) en relación con el cuerpo. Del mismo modo que el pneuma posee (ejei) el cuerpo para darle vida y gobernarlo, así también el aire (aliento del mundo) posee (ejei) a éste para darle vida y gobernarlo. No hay que olvidar que los milesios consideraban al universo como un ser vivo, como una especie de enorme organismo animal. En este sentido, la mención del alma, como aliento (pneuma), es muy importante ya que es la primera manifestación de orden psicológico que se nos ha transmitido dentro del campo de los presocráticos, y ello, a pesar de que la concepción del alma como aliento (pneuma) pertenecía a una vieja tradición popular.

Existía también una tradición popular que consideraba que el alma estaba compuesta de eter igneo y que llenaba también el cielo exterior. Esta interpretación será asumida por Heráclito el cual desarrollará la suposición (ya implícita en Anaxímenes) de que el hombre y el mundo exterior están hechos del mismo material y se comportan de acuerdo a cánones semejantes.

En terminología moderna podemos decir que Anaxímenes está intentando basar la explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo; encontramos en él, por lo tanto, un intento de explicar el mecanismo de transformación de unos elementos en otros, del que no disponían Tales ni Anaximandro. Al igual que ellos, insiste sin embargo, en afirmar una causa material como principio del mundo y, por lo tanto, en tratar de llevar a la unidad la diversidad de la realidad observable.

Discípulo y compañero de Anaximandro, Anaxímenes se distinguió como uno de los exponentes de la Escuela de Mileto. Y por pertenecer al período presocrático, su pensamiento se orientó hacia la búsqueda de comprender el problema del conocimiento del mundo, de entender aquello que le rodea y encontrar el elemento primario por el cual están constituidos todos los seres.

La actividad de la denominada Escuela de Mileto dura aproximadamente cien años (600-494 A.C.). Tales, Anaximandro, y Anaxímenes son los pensadores tradicionalmente ligados a Mileto. Cada uno de estos filósofos desarrolló un pensamiento propio. Anaxímenes se opuso a Anaximandro (ápeiron) y a Tales (agua) en cuanto a la determinación del primer principio o “Arjé” (arché, primer principio único del cual proceden todas las cosas). Anaxímenes considera que el aire es el primer agente de todas las cosas. Mediante una argumentación materialista postula que el aire es el principio vivificador y que es lo que da origen a la vida, lo que hace que todos los seres tengan alma. Y ello se evidencia en el aliento caliente y rarefacto que esta presente en todo ser vivo (Pneuma).

Cuidando a la naturaleza como punto central del conocimiento. Anaxímenes nos dice: “Todo cuanto existe procede de un principio material único y vuelve a él. El aire es infinito, eterno, móvil. El aire lo abarca todo: es el alma y también el medio general de los infinitos mundos del universo. Después Anaxímenes estableció que el aire es Dios y que es engendrado, inmenso, infinito y está siempre en movimiento.

En el fragmento muy discutido de Anaxímenes, donde dice que “así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera el pneuma o aire envuelve al cosmos”. Podría indicar una cierta correlación entre el ser humano y el mundo, ya que ambos tienen una exhalación (pneuma) y están cubiertos por el aire protector. Esta idea sería la base de la popular homología posterior entre el hombre y el mundo, muy usada por la primera medicina.

Para culminar, solo quiero agregar  que el pensamiento presocrático se distinguió por una enconada lucha de la ciencia contra el mito, es decir, una lucha de la razón contra su pasado, la búsqueda del compromiso con la verdad, evitando fáciles proposiciones que sin certidumbre explicaban lo que somos y la razón de ser de cuanto nos rodea, ya que la cultura griega, con su pensamiento abstracto, había utilizado el mito para organizar y entender los fenómenos de la experiencia terrestre y celeste.

Anaxímenes, fue claro ejemplo de que Mileto es la patria de la filosofía y de la ciencia. Por la situación privilegiada de la poderosa ciudad, por el cuidado con el que desarrolló su pensamiento para encontrar certezas o medios para el fundamento científico y filosófico. Es pues, que se considera al pensamiento de Anaxímenes unido al de Tales y al de Anaximandro, como un elemento importante en el desarrollo de la cultura humana, por los aportes que presentaron al buscar mediante los sentidos y el intelecto una explicación verdadera de quienes somos y de la naturaleza que nos rodea.

Es Cuanto

Isauro Gutierrez

Salir de la versión móvil