Un grito de libertad II

 Un grito de libertad II

Cruel ceremonia en contra de nuestro

libertador Miguel Hidalgo y Costilla.

 

Cesar Mauricio Marín Villarruel

 

“Solo hay un yugo al que deberéis de

sujetar vuestra voluntad: la conciencia”

 

No terminó la iglesia en excomulgar a Hidalgo, la fulminación eclesiástica romana no terminó… a Hidalgo, se le formó otro juicio y una cruel ceremonia, más psicológica que física en los patios del hospital real de Chihuahua, un día antes de su ejecución, le fueron raspadas hasta sangrar las yemas de los dedos y la tonsura (corona de la cabeza) dizque para quitarle las facultades eclesiásticas. Una vez hecho esto, fue entregado al poder civil para ser fusilado, así mediante una excomunión que aun NO ha sido levantada, la iglesia Católica, Apostólica y Romana premió, con el “castigo del infierno”, a quien un 16 de Septiembre de 1810 nos diera el inicio de una libertad, a la que hoy nos sujetamos como único principio de la verdad del hombre.

La sentencia dictada por el ex amigo y compañero de Hidalgo, obispo de Michoacán Abad y Quiepo, ratificó otra excomunión dictaminada por los inquisidores apostólicos y que había dado comienzo en el año de 1800 y “continuada hasta el año de 1809 del que resultó comprobado –según el dictamen- el delito de herejía apóstata de nuestra Santa Fe Católica y voz sois un hombre sedicioso, cismático y hereje formal”…

Continua el documento en su parte medular: “este edicto circulará en todo el reino para que todos los fieles católicos habitantes, sepan que los promotores de la sedición e independencia, tiene por corifeo a un apóstata de la religión”. Y para llevarse entre la sentencia a todos aquellos que siguieron a Hidalgo, los inquisidores agregaron: “declaramos incursos en el crimen de fautoría y en las sobre dichas penas, a todas personas, sin excepción, que aprueben vuestra sedición y reciban vuestras proclamas, mantengan vuestro trato y correspondencia epistolar y os presten cualquier género de ayuda y favor

Así pues, la excomunión de Abad y Queipo y la de los inquisidores, con ello del Santo Oficio, extendieron a los mas de cien mil seguidores de Hidalgo en aquel tiempo la MÁXIMA PENA que le Iglesia Romana aplicaba a quien no seguía sus mandatos.

Hoy, ese noventa por ciento de católicos sabrán si el iniciador de nuestras libertades ya le LEVANTARON (nulificaron) la excomunión?

¿Estaremos festejando 200 años, la gesta encabezada por un hereje cismático?

Si la sentencia sigue vigente y el papa y los obispos siguen sosteniéndola, entonces, ¿más de cien millones de mexicanos, incluyendo a “los fieles católicos” estaremos excomulgados? No, las preguntas y los expuestos no son cuestiones flemáticas, sino meramente históricas que ameritan una respuesta ¿podrán darla los partidos políticos que sostienen a la iglesia? ¿Podría darla el Presidente de la República, también excomulgado?…

Isauro Gutierrez

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